En la balanza. El cerebro prioriza lo negativo o lo positivo: qué descubrió un estudio sobre la toma de decisiones

Una investigación en Europa detectó que algunas personas reducen el impacto emocional de las pérdidas y eso podría estar vinculado con una mayor resiliencia psicológica.

13 de mayo de 2026 a las 12:20 p. m.
El cerebro prioriza lo negativo o lo positivo: qué descubrió un estudio sobre la toma de decisiones
Un estudio revela cómo el cerebro decide qué pesa más: lo positivo o lo negativo en nuestras decisiones.

Tomar decisiones es una acción cotidiana. Desde elegir una compra hasta interpretar una situación personal. Pero un nuevo estudio científico reveló que no todas las personas procesan de la misma manera la información positiva y negativa y que esa diferencia podría influir en la capacidad para afrontar situaciones adversas.

La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad RPTU de Kaiserslautern-Landau, en Alemania, y de la Universidad de Ámsterdam, en Países Bajos. Los resultados fueron publicados en la revista científica JNeurosci.

El trabajo analizó cómo el cerebro evalúa las ganancias y las pérdidas al momento de decidir. Según los investigadores, algunas personas tienden a restarle importancia a las consecuencias negativas menores y eso podría estar asociado con una mayor resiliencia psicológica.

Cómo se hizo el estudio

Un estudio revela cómo el cerebro decide qué pesa más: lo positivo o lo negativo en nuestras decisiones.
Un estudio revela cómo el cerebro decide qué pesa más: lo positivo o lo negativo en nuestras decisiones. (Magnific)

Para el experimento participaron 82 personas. Los investigadores les mostraron imágenes de figuras de distintos colores, vinculadas a posibles ganancias o pérdidas económicas.

Cada participante debía aceptar o rechazar ofertas con resultados mixtos. Al final del ensayo, las decisiones tomadas tenían impacto en dinero real ganado o perdido.

Los científicos observaron diferencias claras entre los participantes. Algunos aceptaban más ofertas porque daban menos relevancia a pérdidas pequeñas.

"Estas personas no dan más importancia a las recompensas, sino que dan menos importancia a las consecuencias negativas", explicó Ulrike Basten, una de las autoras del estudio.

Qué pasa en el cerebro ante una pérdida

El estudio detectó que quienes minimizaban las pérdidas menores mostraban una mayor actividad en la corteza prefrontal cuando enfrentaban información negativa.

Al mismo tiempo, registraban una respuesta cerebral más reducida frente a las ganancias.

Según los investigadores, esta combinación podría ayudar a controlar mejor pensamientos y emociones vinculados con situaciones adversas.

La corteza prefrontal es una región del cerebro relacionada con funciones complejas como la toma de decisiones, el control emocional y la planificación.

La relación con la resiliencia

Un estudio revela cómo el cerebro decide qué pesa más: lo positivo o lo negativo en nuestras decisiones.
Un estudio revela cómo el cerebro decide qué pesa más: lo positivo o lo negativo en nuestras decisiones. (Magnific)

Los especialistas también encontraron una relación entre este patrón cerebral y mayores niveles de resiliencia psicológica autoinformada.

La resiliencia es la capacidad de adaptarse y recuperarse frente a experiencias difíciles o estresantes.

Para los autores, una mayor respuesta cerebral frente a información negativa no necesariamente implica más sensibilidad emocional. En algunos casos, podría reflejar un mejor mecanismo de regulación interna.

"Ese control podría ser lo que hace a las personas más resilientes psicológicamente", señaló Basten.

Qué podría venir después

Los investigadores aclararon que el estudio no permite establecer una relación directa de causa y efecto. Sin embargo, plantearon una posible línea futura de investigación: entrenar determinados sesgos de decisión para evaluar si eso puede modificar la resiliencia emocional.

La hipótesis es que reforzar ciertas respuestas positivas ante decisiones complejas podría ayudar a mejorar la adaptación psicológica.

Aunque el trabajo fue realizado en un contexto experimental y con una muestra limitada, los resultados aportan nuevas pistas sobre cómo funciona el cerebro frente a situaciones de incertidumbre y pérdida.

También abre interrogantes sobre la forma en que las personas gestionan el estrés cotidiano y cómo algunos mecanismos mentales podrían favorecer una mejor adaptación emocional.