Inflación. Las carnes rojas siguen empujando al alza la canasta del súper en Córdoba
En febrero los precios aumentaron 2,6%, pero con los cortes vacunas duplicando esa suba. Una familia de clase media necesitó $ 768 mil para realizar la compra del mes.
Con otro fuerte incremento en el precio de las carnes rojas, la canasta del súper mantuvo la senda ascendente que muestra desde mediados del año pasado y aumentó un 2,6% en febrero.
De esta manera, una familia cordobesa tipo de clase media compuesta por un matrimonio y dos hijos en edad escolar tuvo que destinar $ 768.134 para realizar la compra del mes, casi $ 20 mil más que enero.
Así surge del relevamiento que mes a mes realiza La Voz entre las principales cadenas minoristas de la ciudad de Córdoba. En el primer bimestre la suba acumulada ronda el 10%, considerando el incremento del 7% de enero pasado.
Y respecto de febrero de 2025, el aumento de la canasta del súper supera el 38%: hace un año, la misma compra demandaba poco más de $ 556 mil.
Desde la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Córdoba (Casac) informaron una suba de precios similar a la advertida por este diario, con un alza promedio del 2,81% en febrero para todas las categorías.
Según la entidad minorista, los alimentos que más aumentaron el mes pasado fueron la carne vacuna, las verduras, el azúcar y los aceites.
Imparable suba de precios en las carnes
Efectivamente, la carnes volvieron a liderar los aumentos el mes pasado, con un alza del 5,58%. En el último año, el rubro acumula un aumento promedio del 61,46%, aunque las carnes rojas registran subas interanuales superiores al 70% u 80%.
Salvo alguna oferta puntual, ya es difícil encontrar en las góndolas de los súper cortes de pulpa (nalga, bola de lomo, jamón cuadrado) por debajo de los $ 20 mil, mientras que el asado se vende por arriba de los $ 16 mil el kilo.

Incluso la carne picada, la opción más económica, se vende por arriba de los $ 14 mil en su variedad intermedia y roza los $ 18 mil cuando se trata de una molida especial, sin grasa.
En tanto, los cortes tradicionalmente más caros, como el lomo, el peceto o la colita de cuadril de novillito se ubican en torno a los $ 25 mil.
A todo esto, el precio de la hacienda en pie no para de subir, lo que abre la puerta a nuevos aumentos en las carnicerías. En el último remate de animales en la Sociedad Rural de Jesús María el precio del ternero aumentó 11%, mientras que el del novillito se encareció un 6%.
Los referentes del sector explican que la suba de precios se explica por el bajo stock ganadero y por la apertura de las exportaciones, que en conjunto dejan una oferta disponible sumamente escasa para el mercado interno.
Por su parte, el pollo se mantuvo relativamente estable el mes pasado, luego del significativo incremento registrado en enero. El kilo de pollo fresco se encareció un 0,6% y quedó a las puertas de los $ 4 mil por kilo.
Canasta: verduras en alza
El otro rubro que mostró subas importantes en febrero fue el de las frutas y verduras, particularmente estas últimas con aumentos en productos muy sensibles.
Por caso, la papa blanca aumentó un 15,5% para que el kilo llegara casi a $ 1.700, casi el triple que a fines del año pasado, cuando el precio promedio apenas si superaba los $ 650.
También subió mucho la lechuga, con un alza del 34,6% en el mes y un precio en góndola de superior a los $ 5.400.
La cebolla fue la otra verdura que aumentó de precio en febrero, con el kilo superando los $ 1.000 por primera vez después de casi un año.

El tomate perita ($ 3.500) y la zanahoria ($ 1.900) mantuvieron los mismos valores de enero, mes en el que habían experimentado subas muy importantes.
Por el contrario, el mes pasado las frutas bajaron de precio, especialmente la manzana (-5%) y la banana (-3%), con la única excepción de la naranja, que subió un 2,4%.
Lácteos y almacén
Los productos lácteos aumentaron en línea con el promedio de la canasta, con una suba del 2,3%, aunque con la leche fluida en sachet casi sin variaciones y un precio apenas por debajo de los $ 2.000 el litro.
La nota en febrero la dieron los quesos, con aumentos significativos, en especial las variedades blandas: el queso cremoso de primera marca se encareció un 7,3%, sin que se observaran ofertas en ninguno de los súper relevados.
Los alimentos procesados de almacén mostraron una baja promedio en sus precios del 0,6%, con algunas subas en ciertos productos de alta rotación, como por ejemplo los fideos secos que aumentaron 3,6%.
El café torrado, la harina de trigo y las gaseosas se mantuvieron estables, mientras que en ciertos productos como la yerba y el puré de tomates se observó una baja de precios de entre el 2% y el 4,5%.
Entre los productos de limpieza y artículos de tocador tampoco se observaron subas importantes, con la excepción del papel higiénico (5%) y los desodorantes corporales (8%).
Postales de un consumo que no repunta
Pasillos semivacíos, góndolas a tope, carritos con pocos productos, sin colas en las cajas, estacionamientos con mucho lugar para dejar el auto. Muy pocos clientes.
Esa fue la postal repetida el pasado miércoles 25 de febrero, a las 16, en los cuatro súper e hipermercados visitados por este diario para su relevamiento mensual.
El movimiento en todos los centros comerciales era escaso, con muy poca gente comprando, con cajeras y repositores con cara de aburridos.
Los clientes que estaban a esa hora llevaban sus compras en la mano o en canastos pequeños. Sólo algunos pocos usaban los changuitos. Ninguno estaba lleno.

Es verdad: era fin de mes, a mitad de semana y en la previa del comienzo de clases, cuando el gasto de muchos hogares se orienta más a la compra de útiles y uniformes escolares.
Igualmente, los grandes salones de venta parecían aún más enormes frente a la poquísima cantidad de gente que deambulaba entre las góndolas.
Ya pasaron dos meses de este 2026 y el consumo masivo no levanta. Es más, todo indica que sigue cayendo, mientras los precios –aunque sin dispararse– se mantienen en alza.
Según datos de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Córdoba (Casac), las ventas medidas en unidades mostraron en febrero una baja del 5,5% interanual, medio punto por arriba de la caída del 5% que exhibían a fines del año pasado.
“Hay un cambio de hábitos de consumo por parte de la gente cada vez más marcado. Se han dejado de lado las compras mensuales o quincenales, y se las reemplazó por compras semanales y hasta diarias. El ticket promedio se ha reducido”, le dijo a La Voz Víctor Palpacelli, referente del sector supermercadista en esta provincia.
“Ahora el consumidor decide por precio y no tanto por marca, mientras avanzan las segundas y terceras marcas. Y esto tiene que ver con la baja en el poder adquisitivo de la población”, entendió el directivo.
Definitivamente, sin una recomposición real de los ingresos de la población, será muy difícil que el consumo salga del letargo en el que navega desde hace ya más de un año, más cuando los precios siguen subiendo.
Y con cada vez más hogares endeudados, el crédito dejará de ser el motor que a duras penas logró mantener el nivel de actividad el año pasado. Muchas tarjetas ya no tienen saldo y de los resúmenes sólo se paga el mínimo.
Cada vez más economistas y referentes empresarios advierten por una situación de estancamiento que ya se hace inocultable, al tiempo que piden medidas activas que ayuden a revitalizar la economía doméstica.
Lejos de eso, el Gobierno nacional insiste en apostar todas sus fichas a bajar la inflación vía un estrangulamiento monetario que hace meses dejó de funcionar como ancla de precios, mientras los niveles de actividad, consumo y empleo se consolidan a la baja.
Seguir con la misma estrategia difícilmente arroje resultados diferentes. Así, los pasillos de los súper muy probablemente seguirán semidesiertos, con góndolas a tope, con pocos clientes comprando, con cajeras aburridas y demasiado lugar para dejar el auto estacionado.
Sin riesgo de cierre de sucursales
Luego de que Nicolás Braun, gerente general de la cadena de supermercados La Anónima, advirtiera por una abrupta caída en el nivel de rentabilidad, Víctor Palpacelli, presidente de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), negó que el sector atraviese hoy una situación de crisis importante. “No estamos en nuestro mejor momento, pero lo de La Anónima es una situación particular. El sector no está una situación de crisis generalizada ni hay riesgo de cierre masivo de sucursales”, aseguró.





