Salud. Un beneficio inesperado: qué descubrieron sobre las inyecciones adelgazar y el cáncer

Nuevos estudios sugieren que los medicamentos contra la obesidad podrían estar asociados con un menor riesgo de algunos tipos de cáncer. Qué encontraron los investigadores y por qué todavía piden cautela.

10 de julio de 2026 a las 09:36 a. m.
Un beneficio inesperado: qué descubrieron sobre las inyecciones adelgazar y el cáncer
Inyecciones para adelgazar.

Hace apenas dos años, los agonistas del receptor GLP-1, familia que incluye a la semaglutida (Ozempic, Wegovy) y la tirzepatida, estaban en el centro de una controversia: ¿aumentaban el riesgo de cáncer de tiroides? Hoy la pregunta científica es casi la contraria.

Una acumulación de investigaciones recientes sugiere que estos medicamentos, aprobados desde 2005 y cada vez más usados para tratar obesidad y diabetes tipo 2, podrían reducir la incidencia de varios tumores relacionados con el exceso de peso. La evidencia todavía no establece causalidad, pero el giro en los datos es significativo.

Un metaanálisis de casi 4 millones de pacientes

El cáncer de próstata avanza hacia tratamientos cada vez más personalizados.
El cáncer de próstata avanza hacia tratamientos cada vez más personalizados. (Imagen mejorada con IA)

El trabajo más amplio publicado hasta ahora apareció en abril de 2026 en la revista Diabetes Research and Clinical Practice. Revisó 24 estudios con casi 4 millones de pacientes y encontró una reducción del 30% en el riesgo global de cánceres asociados a la obesidad, con un seguimiento de hasta 10 años.

Los tipos de tumores donde se registraron reducciones significativas incluyen:

  • cáncer colorrectal
  • hepatocarcinoma
  • cáncer pancreático
  • de endometrio
  • de esófago
  • de vesícula biliar
  • de ovario
  • mieloma múltiple

Ricardo Ruiz, dermatólogo y fundador de la Clínica Dermatológica Internacional del Hospital Ruber Internacional de Madrid, resume el cambio de panorama: "Los GLP-1 no sólo parecen seguros desde el punto de vista cardiovascular y metabólico, sino que incluso podrían aportar beneficios adicionales en la prevención de enfermedades relacionadas con la obesidad".

La variable diabetes como factor diferenciador

Un estudio publicado en Annals of Oncology analizó específicamente a pacientes con obesidad que no tenían diabetes, eliminando así una variable que podía distorsionar los resultados anteriores.

En una muestra de 229.000 personas, el uso de GLP-1 se asoció con una reducción relativa del riesgo de cáncer del 41%. Los resultados fueron consistentes entre hombres y mujeres, distintos grados de obesidad y diferentes fármacos de la misma familia.

En el reciente congreso de la Sociedad Americana del Cáncer (ASCO), un trabajo de la Cleveland Clinic evaluó datos de 12.000 pacientes con siete tipos de tumores sólidos. Comparó usuarios de GLP-1 con pacientes tratados con inhibidores DPP-4, las "gliptinas", empleadas para la diabetes, tras el diagnóstico oncológico.

Los resultados mostraron reducciones de entre el 38% y el 50% en el riesgo de progresión a enfermedad metastásica en cáncer de pulmón, mama, colorrectal e hígado, sin incremento de efectos adversos.

Sin causalidad probada aún

Anmat aprobó una inmunoterapia subcutánea contra el cáncer: es más rápida y menos invasiva.
Anmat aprobó una inmunoterapia subcutánea contra el cáncer: es más rápida y menos invasiva. ((Imagen ilustrativa))

El endocrinólogo Cristóbal Morales, del Hospital Vithas Sevilla y miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), traza el límite con precisión: "Los datos son esperanzadores, pero son estudios observacionales. No se puede establecer causalidad por el momento".

Morales sí recuerda que la relación entre obesidad y cáncer, una de las 260 complicaciones documentadas del exceso de peso, está bien establecida y que actuar sobre el tejido adiposo reduce la inflamación, un mecanismo relevante en el desarrollo tumoral.

"Posiblemente sea la suma de ambos factores, la pérdida de peso y el efecto propio del fármaco, pero aún no tenemos una exactitud cierta", aclara.

La comunidad científica coincide en que se necesitan ensayos clínicos aleatorizados antes de considerar estos medicamentos como estrategia oncológica.