Estudio. Ni el azúcar ni el edulcorante: es el cerebro el que decide cuánto disfrutas una bebida dulce

Investigadores de Oxford, Cambridge y Radboud comprobaron que las expectativas sobre una bebida influyen en cuánto placer genera, incluso antes del primer sorbo.

05 de marzo de 2026 a las 12:05 p. m.
Ni el azúcar ni el edulcorante: es el cerebro el que decide cuánto disfrutas una bebida dulce
Las expectativas pueden alterar el placer que sentimos al beber algo dulce.

Cada vez que una persona elige entre una bebida con azúcar o una versión light, su cerebro ya está influyendo en la experiencia del sabor antes de probarla. Un estudio internacional concluyó que las expectativas sobre lo que se está bebiendo pueden modificar significativamente el nivel de disfrute.

La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Oxford, la Universidad de Cambridge y la Universidad de Radboud, y sus resultados fueron publicados en la revista científica JNeurosci.

Los hallazgos muestran que el placer asociado a las bebidas dulces no depende únicamente del azúcar o de los edulcorantes, sino también de lo que el cerebro espera experimentar.

Cómo influyen las expectativas en el sabor

El estudio analizó a 99 adultos sanos, con una edad promedio de 24 años, que presentaban percepciones similares sobre el sabor del azúcar y los edulcorantes artificiales.

Los participantes declararon inicialmente que les gustaban ambos tipos de bebidas en un nivel parecido.

Sin embargo, los investigadores comprobaron que podían modificar el grado de disfrute simplemente alterando las expectativas de los participantes sobre lo que estaban bebiendo.

Cuando las personas creían que la bebida contenía edulcorantes artificiales, aunque en realidad tenía azúcar, reportaban menor satisfacción al consumirla.

Por el contrario, cuando pensaban que estaban tomando una bebida con azúcar, el placer aumentaba incluso si el contenido real era un edulcorante artificial.

La reacción del cerebro al sabor dulce

Los resultados también mostraron cambios en la actividad cerebral asociados a estas percepciones.

Cuando los participantes creían que estaban consumiendo azúcar, los investigadores observaron mayor activación en áreas cerebrales relacionadas con la recompensa.

Según explicó Margaret Westwater, investigadora de la Universidad de Oxford, esta respuesta se relaciona con el funcionamiento del mesencéfalo dopaminérgico, una región clave en los mecanismos de recompensa del cerebro.

“Esta zona puede procesar el aumento de nutrientes o calorías asociado a los sabores dulces”, señaló la especialista.

Implicancias para la alimentación y las dietas

Las expectativas pueden alterar el placer que sentimos al beber algo dulce.
Las expectativas pueden alterar el placer que sentimos al beber algo dulce. (Freepik)

Los investigadores consideran que los resultados podrían tener impacto en el diseño de estrategias para mejorar hábitos alimentarios.

Westwater señaló que la forma en que se presentan los alimentos o bebidas puede influir en cómo las personas los perciben y disfrutan.

Por ejemplo, describir ciertos productos como “ricos en nutrientes” o con “menos azúcares añadidos” podría generar expectativas más positivas que etiquetarlos simplemente como “dietéticos” o “bajos en calorías”.

Según los científicos, este enfoque podría ayudar a que las personas acepten con mayor facilidad alternativas más saludables sin sentir que sacrifican el sabor.