Ambiente. Informe mundial, con un cordobés de coautor, propone cambiar el estilo de vida para salvar la biodiversidad
El biólogo cordobés Pedro Jaureguiberry, científico de la UNC y el Conicet, participó de la investigación “Estilos de vida positivos para la naturaleza: abriendo oportunidades para las personas y el planeta” del Instituto Hot or Cool. El informe advierte que la forma de comer, viajar y consumir impacta en el ecosistema.
Un informe global publicado por el Instituto Hot or Cool, junto a la Universidad de Jyväskylä, de Finlandia, reveló que para salvar el ecosistema también se requiere transformar nuestro estilo de vida, es decir nuestra forma de comer, de viajar y de consumir en general.
Proteger los bosques y ampliar las áreas protegidas no serán suficientes para detener y revertir la perdida de la biodiversidad, sino que el problema está arraigado en los sistemas económicos, y en los patrones de consumo y de producción.
El estudio llamado “Estilos de vida positivos para la naturaleza: abriendo oportunidades para las personas y el planeta” contó con la participación del cordobés Pedro Jaureguiberry, investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv) que depende de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Consejo Nacional de Investigaciones, Científicas y Técnicas (Conicet).
El informe plantea tres puntos centrales:
- Los estilos de vida son un motor clave de la pérdida de biodiversidad y del cambio climático; por lo tanto, son una palanca fundamental para revertir estas crisis.
- Los impactos de los estilos de vida pueden medirse y gestionarse mediante indicadores sólidos basados en el consumo.
- Los estilos de vida sostenibles pueden generalizarse a través de transformaciones sistémicas impulsadas por políticas públicas en mercados, infraestructuras y normas sociales.
La investigación será presentada en la cumbre climática COP 17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) que se celebrará en Ereván, Armenia, del 19 al 30 de octubre de este año.
La alimentación impacta entre un 51% y un 84%
Los análisis de datos del estudio se basaron en países diversos como Brasil, Finlandia y Japón. La investigación concluyó que la alimentación por sí sola representa entre el 51% y el 84% de los impactos en la biodiversidad relacionados con el estilo de vida en los tres países.

El cambio de uso del suelo relacionado con los productos de origen animal es un factor determinante principal.
Además, el transporte, el consumo de energía en la vivienda, y los bienes de consumo también contribuyen significativamente en los causales.
Sobre ese punto, Jaureguiberry dijo a La Voz que con el estudio muestra cómo la alimentación, la vivienda, la movilidad y los bienes de consumo están vinculados a los factores de cambios en la naturaleza.

En ese sentido, Alessandro Galli, director de la investigación del Hot or Cool Institute y autor principal del informe, explicó que los hallazgos son inequívocos: “La alimentación es la mayor presión que ejercemos sobre la naturaleza a través de nuestro estilo de vida. Lo que significa —puntualizó—que no podemos protegerla sin transformar radicalmente los sistemas alimentarios y los patrones de consumo.
De acuerdo a la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes), un millón de especies corren el riesgo de extinción si continúan estas tendencias actuales.
¿Qué hacer para revertir el impacto?
Los investigadores plantearon que transformar los estilos de vida cotidianos debe ser una estrategia central, impulsada por las políticas, para detener y revertir la pérdida de biodiversidad.
Por eso, los científicos exhortaron a afrontar los factores determinantes como el cambio de uso del suelo, la extracción de recursos, la contaminación y los impactos climáticos inherentes al consumo.

“La pérdida de biodiversidad está profundamente arraigada en el funcionamiento de nuestras sociedades”, indicó Galli. Y transformar los estilos de vida cotidianos debe ser una estrategia central impulsada por las políticas.
Actualmente, se tiende a recompensar el sobreconsumo: movilidad dependiente del automóvil, dietas basadas en carne, viviendas grandes, moda rápida y bienes descartables suelen ser las opciones más promovidas
Y no solo se requiere cambios sistémicos sino una mayor conciencia: reestructurar los sistemas que proporcionan bienes y servicios como las aspiraciones, normas culturales y valores que definen el “buen vivir”, comenzando por la alimentación y la movilidad, para que una vida positiva con la naturaleza se convierta en la norma, no en la excepción.

En Argentina y en Córdoba
El estudio reúne 100 políticas que fueron exitosas en diversos países, desde incentivos fiscales para dietas basadas en plantas hasta el rediseño urbano para priorizar la movilidad compartida.
"Si bien el informe no se enfoca en Argentina, su modelo podría parecerse a Brasil, ya que produce materia prima y tiene grandes extensiones. Seguramente, el patrón mostraría un fuerte impacto del uso del suelo asociado a la producción de alimentos", expresó el biólogo cordobés oriundo de Colonia Caroya.
Jaureguiberry resaltó que más allá de las políticas públicas, el informe está destinado a cualquier sector que decida orientar su política hacía practicas más sostenibles con el ambiente, y que tomar este tipo de decisiones no sea una opción de lujo sino algo más accesible.

Sobre Córdoba, el investigador subrayó que hay mucho por hacer: el aspecto turístico es uno. Para ello, hay que promover no solo no tirar basura en lugares de naturaleza, sino también impulsar prácticas más sostenibles asociadas a ese turismo. "Planificar toda la red, la cadena de involucrados, y no solo la visita al lugar", indicó.
Otro aspecto tiene que ver con la producción de alimentos. "En esta provincia hay cada vez más campos que realizan ganadería regenerativa (que busca restaurar los ecosistemas), y esta tiene un impacto medible en créditos de carbono y sobre la biodiversidad", sostuvo.
En el caso de ciudad de Córdoba, esta pertenece a Iclei, una red global de Gobiernos Locales por la Sustentabilidad, integrada por 2.500 ciudades en 125 países, que busca promover desarrollos sostenibles en distintos aspectos: emisiones, economía circular, desarrollo resilientes. "No es un cambio de un día para otro, pero se plantean y se realizan", destacó Jaureguiberry.
Sobre el Instituto Hot or Cool
El Instituto Hot or Cool de Finlandia es un centro de investigación de interés público que trabaja en la intersección entre sociedad y sostenibilidad. Su misión es desafiar el statu quo, ayudar a las personas a reimaginar lo posible y propiciar un cambio sistémico hacia sociedades resilientes que prosperen dentro de los límites ecológicos.
Sus programas se centran en la implementación de nuevos paradigmas a través de la investigación aplicada, la participación política, la experimentación a nivel de ciudad y modelos liderados por la ciudadanía.



