Mala combinación. Alcohol y dieta alta en grasas potencian el daño hepático, según un estudio

Una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid halló que combinar consumo de alcohol y mala alimentación multiplica el daño en el eje intestino-hígado y favorece formas más agresivas de enfermedad hepática.

04 de marzo de 2026 a las 10:11 a. m.
Alcohol y dieta alta en grasas potencian el daño hepático, según un estudio
La combinación de alcohol y una mala alimentación agrava el daño hepático a través del eje intestino-hígado.

Un estudio internacional con participación de 37 investigadores de siete países concluyó que la combinación de alcohol y dieta rica en grasas no solo suma riesgos para el hígado, sino que los multiplica.

El trabajo, publicado en la revista científica Gut Microbes, fue liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y se desarrolló principalmente en el Departamento de Inmunología, Oftalmología y Otorrinolaringología de esa casa de estudios.

Cómo interactúan el alcohol y los factores metabólicos

La investigación aporta evidencia sobre la interacción entre la ingesta de alcohol y los factores metabólicos en el desarrollo y progresión de la enfermedad hepática esteatósica (SLD, por sus siglas en inglés).

Según explicaron desde la UCM, esta patología no afecta solo al hígado, sino que involucra distintos órganos y sistemas, en especial el llamado eje intestino-hígado, que describe la relación estrecha entre el sistema digestivo, incluida la microbiota, y la función hepática.

Para analizar esta interacción, los científicos utilizaron un modelo experimental en ratones denominado DUAL, que combina una dieta de tipo occidental, rica en grasas, con un 10% de alcohol añadido al agua de bebida.

El objetivo fue reproducir una situación frecuente en la vida real: consumo moderado de alcohol junto con alimentación poco saludable.

Una forma “dual” más agresiva

La combinación de alcohol y una mala alimentación agrava el daño hepático a través del eje intestino-hígado.
La combinación de alcohol y una mala alimentación agrava el daño hepático a través del eje intestino-hígado. (Pixabay)

Los resultados mostraron que cuando el alcohol se asocia con obesidad o con una dieta rica en grasas saturadas no puede considerarse únicamente enfermedad hepática por alcohol (ALD) ni solo enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD).

Ambos factores interactúan y se potencian, dando lugar a una forma “dual” de la patología, con características más agresivas.

El estudio también detectó una relación bidireccional: el consumo de alcohol incrementa la preferencia por alimentos ricos en grasas, mientras que este tipo de dieta puede aumentar el deseo de consumir alcohol.

Alteraciones en el eje intestino-hígado

La combinación de alcohol y grasa altera el funcionamiento intestinal. Entre los efectos observados se destacan:

  • Mayor absorción de lípidos en el intestino.
  • Envío de grandes cantidades de ácidos grasos al hígado.
  • Pérdida de capacidad hepática para procesar y eliminar esa grasa.
  • Daño en la barrera intestinal.
  • Aumento de la inflamación.
  • Alteraciones en la microbiota.

Como consecuencia, se activan mecanismos inflamatorios en el hígado que pueden acelerar la progresión hacia formas más graves de la enfermedad, como inflamación crónica y fibrosis.

Los investigadores confirmaron que la combinación de alcohol y factores metabólicos empeora de forma significativa el daño tanto intestinal como hepático.