Neurociencia. Cuál es y cómo funciona el interruptor del cuerpo que reduce la inflamación y alivia el estrés
Un neurocirujano explica que este circuito biológico conecta cerebro y sistema inmune, y que ya se utiliza en terapias para depresión resistente y enfermedades inflamatorias.
El nervio vago, compuesto por unas 200 mil fibras nerviosas, conecta el cerebro con órganos clave como el corazón, los pulmones, el intestino, el hígado y el páncreas. Su función es coordinar procesos automáticos esenciales, desde la respiración y la frecuencia cardíaca hasta la digestión y la respuesta inmunitaria.
“Cuando estos reflejos funcionan correctamente estamos sanos; cuando se alteran, aparece la enfermedad”, explicó el neurocirujano y científico Kevin J. Tracey en diálogo con Europa Press Salud Infosalus.
Qué es el nervio vago y por qué es clave para la salud
Cada persona tiene dos nervios vagos, uno a cada lado del cuello, que nacen en el tronco encefálico y descienden hacia el tórax y el abdomen.
Tracey sostiene que este nervio actúa como un puente de comunicación entre el cerebro y el sistema inmune. A través de señales eléctricas, puede detectar inflamación en el cuerpo y activar una respuesta para frenarla.
Este mecanismo fue denominado por el especialista como “reflejo inflamatorio”.

Cómo el nervio vago frena la inflamación
El descubrimiento surgió tras un experimento en el que se observó que estimular el cerebro reducía la inflamación sistémica en ratones. Cuando los investigadores cortaron el nervio vago, el efecto desapareció.
El proceso funciona así:
- El nervio vago detecta moléculas inflamatorias, como las citoquinas.
- Envía la señal al cerebro.
- El cerebro responde activando señales hacia órganos como el bazo y el hígado.
- Se libera acetilcolina, que indica a los glóbulos blancos que reduzcan la producción de citoquinas.
- En otras palabras, el nervio vago actúa como un freno biológico de la inflamación.
Aplicaciones clínicas: depresión y enfermedades crónicas
A partir de este hallazgo, se desarrollaron dispositivos implantables que estimulan el nervio vago bajo demanda.
Ensayos clínicos demostraron que la estimulación del nervio vago reduce marcadores inflamatorios y mejora síntomas en pacientes con artritis reumatoide y enfermedad de Crohn resistentes a fármacos.
En el caso de la depresión resistente, esta terapia está aprobada por la FDA en Estados Unidos desde hace años.
Tracey sostiene que las terapias bioelectrónicas no reemplazarán todos los medicamentos, pero podrían convertirse en una opción estándar para ciertas enfermedades inflamatorias y autoinmunes.
Estrés, ansiedad y tono vagal
El especialista explica que el estrés crónico se asocia con baja actividad del nervio vago y con una inflamación leve y persistente.
Aunque no es posible “entrenar” cada fibra nerviosa de manera individual, sí se puede influir en el llamado "tono vagal" mediante hábitos saludables:
- Respiración diafragmática lenta (6 a 10 respiraciones por minuto).
- Meditación y prácticas contemplativas.
- Ejercicio aeróbico y de fuerza regular.
- Exposición breve y controlada al frío.
- Sueño adecuado, dieta antiinflamatoria y vínculos sociales sólidos.
Sin embargo, el experto advierte que muchas recomendaciones difundidas en redes sociales se basan en estudios pequeños o evidencia limitada, por lo que es necesario más investigación clínica.
Un sistema de regulación incorporado
El nervio vago ha sido llamado “el gran nervio” desde hace siglos debido a su influencia sobre funciones vitales.
Comprender qué es el nervio vago, cómo funciona y cómo influye en la inflamación, el estrés y la depresión puede abrir nuevas vías terapéuticas, combinando tecnología médica y hábitos saludables.
Según Tracey, entender este sistema “es el primer paso para usar de manera inteligente el mecanismo de curación que el propio cuerpo ya posee”.



