Virtualidad. El 69% de los adultos pasa largos períodos sin abrazos ni contacto físico afectivo

Un estudio internacional detectó que muchas personas mantienen vínculos y conversaciones constantes, pero reciben cada vez menos gestos físicos de cercanía y contención emocional.

29 de mayo de 2026 a las 12:09 p. m.
El 69% de los adultos pasa largos períodos sin abrazos ni contacto físico afectivo
Una nueva encuesta global sugiere que el contacto físico cotidiano se está volviendo menos común en la vida adulta.

Aunque siguen conectados por mensajes, redes sociales y videollamadas, millones de adultos atraviesan largos períodos sin recibir contacto físico significativo, según una nueva investigación internacional.

La encuesta, realizada por la plataforma Hint App sobre 11.200 personas de Estados Unidos, Reino Unido, Europa, América Latina y Australia, reveló que el 69% de los adultos pasa regularmente semanas o incluso meses sin abrazos, caricias o gestos físicos de confianza y afecto.

El estudio plantea que la vida digital modificó la manera en que las personas sostienen sus vínculos. Hay más comunicación constante, pero menos presencia física cotidiana.

Para los investigadores, el fenómeno no implica necesariamente aislamiento social, sino una transformación silenciosa en cómo se experimenta la cercanía emocional. "La conexión permanece, pero muchas veces se sostiene más a través del lenguaje que de la presencia física", señala el informe.

Qué impacto tiene la falta de contacto físico

Una nueva encuesta global sugiere que el contacto físico cotidiano se está volviendo menos común en la vida adulta.
Una nueva encuesta global sugiere que el contacto físico cotidiano se está volviendo menos común en la vida adulta. (Magnific)

Uno de los datos más relevantes del relevamiento es que el 53% de los encuestados aseguró sentir una mayor distancia emocional durante períodos prolongados sin afecto físico.

Además, el 62% vinculó el contacto corporal con una sensación inmediata de calma y tranquilidad emocional.

Otro 57% afirmó que su estado de ánimo mejora de forma notable después de un abrazo o de un gesto físico afectivo con alguien de confianza.

Los resultados sugieren que el contacto físico no funciona solamente como una expresión afectiva, sino también como una forma de regulación emocional cotidiana.

Según explicó Kirill Liakh, director ejecutivo de Hint App, muchas personas no describen necesariamente soledad, sino la pérdida de pequeñas señales físicas que transmiten seguridad y cercanía.

"La comunicación digital puede transmitir cuidado o atención, pero no siempre reemplaza la información emocional que las personas reciben de un abrazo o de la presencia física", indicó.

La intimidad cambia de forma

El estudio detectó además que el 48% de los adultos considera que la mayor parte de su contacto físico actual es funcional, asociado al trabajo, las tareas domésticas o la rutina diaria, y no a muestras espontáneas de afecto.

Muchos participantes dijeron que recién perciben esa ausencia cuando vuelven a experimentar contacto físico después de mucho tiempo.

En las respuestas abiertas, varios relataron que reencontrarse con familiares o amigos cercanos les generó una sensación de estabilidad emocional más fuerte de lo esperado.

El informe sostiene que la intimidad no está desapareciendo, pero sí reorganizándose. Las relaciones modernas, atravesadas por la tecnología y las dinámicas laborales, tienden a ser más habladas, más mediadas y más programadas, mientras disminuyen las instancias físicas espontáneas.

Quiénes reciben menos contacto físico

Una nueva encuesta global sugiere que el contacto físico cotidiano se está volviendo menos común en la vida adulta.
Una nueva encuesta global sugiere que el contacto físico cotidiano se está volviendo menos común en la vida adulta. (Magnific)

La investigación también detectó diferencias importantes según el contexto personal de cada adulto.

Las personas con pareja, hijos o redes familiares cercanas suelen mantener niveles más altos de contacto afectivo cotidiano.

En cambio, quienes viven solos o sostienen la mayoría de sus relaciones mediante plataformas digitales pueden pasar largos períodos sin experiencias físicas de cercanía.

El estudio advierte que esta desigualdad emocional podría convertirse en una de las transformaciones sociales menos visibles de la vida adulta contemporánea.

Aunque la hiperconectividad mantiene activas las conversaciones y los vínculos virtuales, el contacto físico cotidiano comienza a ocupar un lugar más escaso y, para muchas personas, más significativo cuando finalmente ocurre.