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Agro

Salto productivo. El simple cálculo matemático que lleva al maíz a las tres cifras

El cereal consolida su expansión en todo el país y va por una meta productiva que años atrás parecía inalcanzable. El valor agregado, más allá del grano.

29 de mayo de 2026, 09:19
El simple cálculo matemático que lleva al maíz a las tres cifras
ACELERA. El maíz lidera la producción nacional en cuanto a volumen y puede ser el primer grano en llegar a los 100 millones de toneladas.

De la mano de la tecnología y del manejo agronómico, el maíz se transformó en el cultivo de las cuatro estaciones. Mientras en el NOA mediados de agosto marcan el inicio de las siembras tempranas, en otras regiones del país todavía se cosechan lotes implantados en la campaña anterior.

La expansión de la frontera maicera también da señales de ese crecimiento. El cereal ya gana espacio incluso en la Patagonia, con presencia en el Alto Valle de Río Negro bajo esquemas de riego.

¿El resultado? Una cosecha récord en la actual campaña, con más de 64 millones de toneladas y una productividad que todavía parece tener margen para seguir creciendo.

Maíz: una nueva revolución

En ese contexto, la llegada de los maíces de baja estatura —de la mano de Bayer— anticipa una nueva revolución tecnológica para el cultivo. Al reducir su altura entre 30% y 40%, estos híbridos destinan menos energía al desarrollo de tallos y más a la formación de espigas, lo que les permite alcanzar hasta un 21% más de rendimiento en condiciones de estrés.

A eso se suma un escenario económico que, aunque todavía desafiante, ofrece algunas señales de previsibilidad para el productor. La reducción de retenciones para la próxima campaña —cuando el cereal tribute entre 8,25% y 7,5% a partir de 2027— mejora las expectativas del negocio.

Si además se confirma un escenario climático con mayor disponibilidad hídrica, la nueva campaña podría incluso superar a la actual.

La industria semillera ratifica ese optimismo. Las empresas aseguran que los productores comenzaron a tomar decisiones de compra de híbridos e insumos de manera anticipada, una señal que históricamente funciona como termómetro de confianza.

Desde Bayer, la firma que lidera el mercado local de semillas de maíz, sostienen que la campaña comercial viene con niveles similares e incluso superiores a los del año pasado. El dato no es menor: en 2025 la compañía alcanzó un récord de ventas y ahora apuesta a sostener ese volumen.

El buen desempeño productivo de la campaña que termina también juega a favor de la intención de siembra.

Por eso, dentro de la cadena maicera son cada vez más los que se animan a ponerle números concretos al potencial del cereal. Y la fórmula comienza a repetirse en congresos, paneles técnicos y reuniones empresarias.

La llaman la cuenta “10 x 10”.

El cálculo es simple: alcanzar 10 millones de hectáreas sembradas con una productividad promedio de 10 toneladas por hectárea permitiría llevar la producción argentina de maíz a 100 millones de toneladas.

Hoy, la ecuación todavía muestra valores más modestos, aunque igualmente históricos: cerca de ocho millones de hectáreas sembradas y rindes promedio de ocho toneladas por hectárea, lo que explica la actual cosecha récord de 64 millones de toneladas.

La idea fue planteada por primera vez por Federico Zerboni, presidente de Maizar, durante la apertura del Congreso Maizar 2026, el principal encuentro de la cadena maicera argentina, que reunió a más de 150 disertantes distribuidos en cinco salas simultáneas.

La misma visión fue retomada luego por el cordobés Víctor Accastello, subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), durante uno de los paneles del evento.

El ejecutivo no solo defiende el potencial del maíz desde el discurso. ACA tiene proyectado ampliar su planta de bioetanol en Villa María, de 800 mil litros diarios a un millón de litros por día. Traducido al cereal, significa pasar de una demanda de 2.000 toneladas a 2.500 toneladas diarias, en un esquema en el que cada tonelada permite generar alrededor de 400 litros de bioetanol.

Implicaría llevar la producción de etanol a 30 millones de litros mensuales, con una necesidad de 75 mil toneladas de maíz para procesar.

La apuesta no es casual. El maíz dejó hace tiempo de ser solo un grano para exportación y se convirtió en una plataforma para agregar valor, generar empleo y motorizar economías regionales.

En esa línea se expresó Ramiro Costa, presidente del Congreso Maizar, quien sostuvo que la discusión ya no pasa por demostrar el potencial productivo argentino, sino por cómo transformar ese crecimiento en desarrollo.

“Este año la Argentina alcanzó un récord productivo superior a los 60 millones de toneladas de maíz. El desafío ahora es apuntar a más resultados. Podemos generar más inversión, más empleo, más transformación local, más exportaciones y más desarrollo federal transformando el maíz en carne, leche, huevos, bioetanol, biogás y biomateriales”, afirmó Costa.

La cadena maicera está convencida de que el techo todavía está lejos.