Se quedan. Del remate a TikTok: la nueva generación que está cambiando la imagen del campo argentino
Jóvenes productores y creadores de contenido rural usan Instagram, TikTok y YouTube para mostrar el agro desde adentro. Córdoba es uno de los epicentros de este fenómeno.
Cuatro de cada 10 productores que hoy operan de forma digital en el agro argentino tienen menos de 35 años. Son hijos y nietos de campo que aprendieron a arrear hacienda y a manejar plataformas digitales casi en simultáneo y que eligieron quedarse cuando todo parecía empujarlos hacia la ciudad.
Hoy muestran su trabajo en Instagram, TikTok y YouTube con la misma naturalidad con la que ensillan un caballo. No se fueron. Se quedaron y lo viralizaron.
Cambio generacional
India Becerra tiene 7 años, vive en Vicuña Mackenna y hace un tiempo protagonizó una escena que miles de personas no esperaban ver en sus feeds. Una nena comprando tres vacas holando en un remate ganadero y explicando con total naturalidad por qué lo hacía. "Hacía mucho que quería ordeñar", dijo frente a cámara. El video se volvió viral de inmediato.
Ignacio Elowson creció en Río Cuarto rodeado de hacienda, maquinaria y conversaciones de campo. Podría haberse ido, como tantos jóvenes de su generación. Eligió quedarse. Hoy trabaja junto a sus padres y hermanos en ganadería, agricultura, transporte y servicios agropecuarios. Y usa las redes para mostrar cómo es realmente el día a día de quien produce alimentos en el interior del país.
Lo que el algoritmo amplificó en segundos es, en realidad, el reflejo de algo que viene creciendo en silencio. Una nueva generación que creció entre campos, animales y remates y que hoy también habita las redes sociales con la misma soltura con la que ensilla un caballo.
El campo en pantalla

India no usa demasiado el celular, pero cuando lo hace, mira videos de caballos. Su papá, Pablo, lo cuenta entre risas y con orgullo: "Si fuese por ella viviría en el campo". La pequeña va a doble turno en la escuela, acompaña remates desde chica y sueña con tener su propia granja y llegar a clase a caballo.
Su historia conectó porque muestra algo que no suele verse en los contenidos que circulan en redes, una infancia rural auténtica, sin filtros, donde los animales no son una estética sino una forma de vida.
Esa autenticidad es, justamente, lo que está impulsando el crecimiento de una comunidad digital que hace unos años era casi inexistente. En el último año, la cantidad de seguidores vinculados al sector agropecuario en plataformas como Instagram prácticamente se duplicó en algunas cuentas especializadas, acompañando una demanda creciente de contenidos que muestran el día a día real del campo.
Una generación que no eligió irse

A 200 kilómetros de Vicuña Mackenna, en Río Cuarto, Ignacio Elowson tomó una decisión que muchos jóvenes de su entorno no hicieron: quedarse. "Elegí apostar al campo porque crecí junto a mis padres trabajando y viviendo en él. Desde chico me gustó acompañarlos y hoy trabajamos juntos, con mis hermanos, en ganadería, agricultura, transporte y servicios agropecuarios", cuenta.
Para Elowson, la tecnología fue determinante. No como reemplazo de lo que aprendió mirando a sus mayores, sino como herramienta para hacerlo más eficiente. "Nos permite optimizar recursos, mejorar la toma de decisiones y ser más competitivos. Desde la maquinaria hasta las plataformas digitales de gestión, hoy la tecnología es una aliada fundamental", sostiene.
También ve en las redes una oportunidad que trasciende el negocio. "Muchas personas están alejadas de la actividad agropecuaria y existen mitos por desconocimiento. Compartir el día a día ayuda a generar un vínculo más cercano y a que se valore más el trabajo que hace el sector", afirma.
Tecnología como puente, no como ruptura
El fenómeno tiene respaldo en datos. Un informe del Inta sobre juventudes rurales señala que el recambio generacional y las expectativas de futuro de los jóvenes se convirtieron en un eje estratégico para el desarrollo local y las producciones agropecuarias.
En ese marco, la tecnología aparece como puente entre tradición y permanencia, reduciendo barreras históricas y permitiendo gestionar negocios rurales con mayor profesionalización.
En ese ecosistema crecen plataformas pensadas específicamente para el sector. Una de las más utilizadas para la compraventa de ganado en el país registra hoy 150.000 usuarios activos y 4 de cada 10 tienen menos de 35 años.
Córdoba se consolidó como la segunda plaza más importante a nivel nacional, con más de 1.000 productores operando de forma digital y un promedio de 20.000 cabezas comercializadas por mes en la provincia.
"Muchos de los que trabajamos en tecnología aplicada al agro venimos de familias vinculadas al campo o crecimos cerca de esta actividad. Poder combinar esa pasión con herramientas digitales e innovación es parte de lo que motiva a esta generación", dice Facundo Sansot, integrante del equipo comercial de deCampoacampo, con sede central en Ayacucho.
El interior que elige quedarse

El fenómeno no es aislado. Ana Grosso comparte desde sus redes contenido sobre vida rural y producción agropecuaria y se convirtió en un ejemplo de cómo las nuevas generaciones usan Instagram y TikTok no sólo para mostrar el trabajo diario sino también para acercar el agro a públicos urbanos.
Lo mismo ocurre con el gaucho de Pergamino, cuya cuenta creció con fuerza en redes mostrando escenas cotidianas de la vida rural con humor y autenticidad.

Para Joaquín Dello Staffolo, ingeniero agrónomo de 26 años de Coronel Pringles, mostrar el día a día cumple una función que va más allá del entretenimiento. "Ayuda a que la gente conozca más profundamente cómo funciona el campo, lo complejo y lo satisfactorio de la actividad", dice.
Nicolás Diez, ingeniero agrónomo y productor en San Manuel y Ayacucho, lo plantea en términos más directos: "Durante muchos años el sector comunicó desde la queja constante y eso generó distancia con la sociedad urbana. Hoy las redes permiten mostrar otra realidad".
Alfonso Fuertes, de 23 años, estudiante de veterinaria en Tandil y productor ganadero en Tres Arroyos y Dorrego, suma otra dimensión. Para él, la tecnología comunica pero también retiene. "Hoy juega un papel clave para que el campo sea más eficiente, más preciso y también más atractivo para las nuevas generaciones", asegura.
Todos son parte de una comunidad digital que mezcla información técnica, experiencias personales y costumbres del campo y que cada vez suma más seguidores fuera del sector.



