Revuelo. Un productor avícola dijo que las gallinas felices no existen y abrió el debate

Un criador de Luján explicó por qué evita usar esa frase en su producción y defendió una mirada más honesta sobre los sistemas de cría de aves en Argentina.

23 de mayo de 2026 a las 01:42 p. m.
Un productor avícola dijo que las gallinas felices no existen y abrió el debate
Producción avícola.

“Las gallinas felices no existen”. La frase, publicada en redes sociales por un productor avícola bonaerense, generó miles de reacciones y abrió un debate sobre cómo se comunica hoy la producción de alimentos en Argentina.

Detrás del planteo está Ezequiel Swinnen, conocido en redes como “Gaucho Verde”, quien desde su campo en Luján, Buenos Aires, comparte contenidos sobre producción avícola y bienestar animal.

El productor explicó que evita utilizar el concepto de “gallinas felices” porque considera que se trata de “marketing emocional” y prefiere hablar de condiciones reales de crianza. “Si son felices o no, nunca lo voy a saber. Prefiero hablar de bienestar animal”, sostuvo en una entrevista con TN Campo.

La discusión se instaló rápidamente entre consumidores y productores, en un contexto donde crece el interés por alimentos vinculados a prácticas sustentables, trazabilidad y sistemas de producción menos intensivos.

Cómo es el sistema de producción que muestra en redes

Ezequiel Swinnen cuestionó el concepto de gallinas felices.
Ezequiel Swinnen cuestionó el concepto de gallinas felices. (Redes sociales)

Swinnen trabaja con pollos y gallinas en pastoreo, un sistema donde las aves permanecen al aire libre y se trasladan de manera rotativa sobre distintas superficies con pastura fresca.

“En vez de tener 3.000 aves hacinadas en una cama, estos pollos todos los días descubren una pastura nueva”, explicó.

Según detalló, el modelo prioriza el acceso al exterior, la movilidad y una alimentación complementada con insectos y pasto. Además, aseguró que este tipo de producción reduce la necesidad de utilizar antibióticos porque las aves “se enferman menos”.

Sin embargo, también aclaró que este sistema no puede reemplazar a la producción industrial a gran escala. “Nuestra producción abastece a un nicho de mercado y nunca podría alimentar a todo el mundo”, afirmó.

El debate sobre el huevo “natural”

Producción avícola.
Producción avícola. (Archivo / La Voz)

Uno de los puntos que más repercusión generó fue su explicación sobre el color de la yema de los huevos.

El productor sostuvo que las aves criadas al aire libre generan naturalmente yemas más amarillas debido a su alimentación, mientras que en sistemas confinados suele utilizarse pigmentación para mantener ese color.

“No significa que el huevo sea malo, pero el consumidor asocia el amarillo intenso con calidad”, explicó.

También remarcó que el color de la cáscara (blanca o marrón) no modifica la calidad nutricional del huevo, algo que, según dijo, busca mostrar en sus contenidos diarios.

“No hacemos marketing emocional”

En medio del debate, Swinnen defendió la convivencia entre distintos modelos productivos y evitó confrontar con la industria avícola tradicional.

“La otra producción también es necesaria”, señaló. Y agregó que el sistema pastoril tiene costos más altos y requiere mayor presencia en el campo, controles sanitarios y rotación constante de espacios.

Actualmente, el precio de sus huevos ronda un valor hasta 40% superior al de los productos convencionales, una diferencia que muchos consumidores aceptan pagar por la trazabilidad y el método de producción.

“Hacemos producción ética. Felicidad no se trata de cantidad de likes”, expresó el productor, quien además enumeró las llamadas “cinco libertades” del bienestar animal: acceso al alimento y agua, ausencia de dolor, reducción del estrés, posibilidad de expresar comportamientos naturales y un entorno limpio.