Ganadería. Producir carne en Córdoba: el buen momento del negocio, pero con desafíos para sostener la rentabilidad
La mejora en los valores de la hacienda fortaleció los márgenes en cría, recría y feedlot. No obstante, un análisis sobre los números de las empresas ganaderas en la provincia advierte sobre la necesidad de tener eficiencia productiva y el control sobre los costos.
El momento de la ganadería es bueno, pero con desafíos claros por delante. Si analizamos un popurrí de indicadores, pero que tienen directa relación con la producción de carne, durante el trimestre del año vemos que el negocio ganadero está firme.
Entre enero y marzo, la inflación medida por el Indec fue del 9%, el salario en promedio privado-publico creció 3,5%, los precios de la soja cayeron 7% y el maíz, 12%. Mientras tanto, el precio vivo del novillo de 400 kilos creció un 15% y el ternero de 180 kilos aumento su valor 17%.
Sin embargo, la actividad tiene deberes por hacer.
“Los precios no aseguran renta, por ende el manejo, la eficiencia y el nivel de inversión son claves para lograr capturar rentabilidad. Es un momento para que el ganadero que ya viene trabajando e invirtiendo en la actividad logre los márgenes que siempre planifico".
La afirmación pertenece al ingeniero agrónomo y magister Osvaldo Luna, docente cátedra de Carne Vacuna de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC e integrante de la consultora Smartmeat.

Con datos actualizados a abril, el profesional midió la rentabilidad que ofrece cada uno de los eslabones de la ganadería (cría, recría y engorde) en 20 establecimientos de la provincia de Córdoba (ubicados en el norte, este y sur), norte de La Pampa, sur de Santiago del Estero y sur de Santa Fe.
Se trata de sistemas eficientes en cuanto al manejo y también en sus indicadores productivos; en la cría con destetes arriba del 82%, con recrías en las que las tropas se suplementan cuando lo demandan, logrando un correcto manejo del pastoreo y con ganancias medias de más de 500 gramos por día.

Mientras que el feedlot trabajan con eficiencia de conversión menores a 7,5 kilos de alimento a cada kilo de carne producido.
En la zona productiva, que fue universo del análisis, la variabilidad según la cantidad y la calidad de forraje determina las dos variables que explican la producción de carne: la carga animal (cantidad de animales por hectárea, expresado en cabezas por hectárea) y la producción individual (producción por animal, expresado en kilos por cabeza).
La cría, el eslabón que demanda manejo y eficiencia
“La cría, es una actividad que siempre se caracterizó por tener eficiencia biológica baja, ya que el sistema mantiene muchos kilos y produce relativamente pocos, con rentas seguras pero bajas, acompañado de bajo riego sobre el capital invertido”, sostiene Luna.
En la actualidad, el precio del ternero y de la vaca hace que la foto tenga números muy bueno, comparados con los históricos.
Cuando los números se hacen sobre mejores campos, con cargas de 0,5 vientres por hectárea y con un alquiler de 25 kilos por hectárea, el margen es de U$S 70 por hectárea, con una la tasa de retorno de 14%.
Si analizamos sistemas reales de producción de la región con carga baja de 0,34 vacas por hectárea y alquileres de 15 kilos de novillo por hectárea, tenemos márgenes de U$S 47 por hectárea y tasa de retorno sobre el capital inmovilizado (sin contar la tierra, solo gastos totales incluyendo alquiler y capital hacienda) de 11%, precisa el análisis del asesor técnico.
Si el campo paga un alquiler de 80 kilos por hectárea y permite llevar la carga a 2 vacas por hectárea, los márgenes son de U$S 150 por hectárea, pero la tasa de retorno cae al 10%. “Por el valor del alquiler, aumenta el costo de oportunidad de poder hacer otra actividad ganadera”, fundamenta Luna.
La recría, sensible a la relación compra-venta
En los sistemas de recría, “una actividad de mayor riesgo por la sensibilidad del impacto de la relación compra-venta (etapa comercial) pero con la posibilidad de capturar mejores márgenes”, reconoce el asesor, la rentabilidad también es sensible.
En recrías sobre la de alfalfa, con alquileres de 80 kilos de novillo por hectárea, tiene una alta correlación: a igual precio de compra y venta, la producción forrajera es la que determina la carga. Se trata de recrías con producciones de 120 kilos por animal y de 300 días de duración.

“Si la alfalfa produce más de 15.000 kilos materia seca por hectárea, logramos cargas arriba de 5 cabezas por hectárea, se obtienen márgenes arriba de U$S 500 por hectárea”, compara el docente universitario.
Ahora, si la producción de alimento disminuye a 11.000 kilos de materia seca por hectárea, el margen es de U$S 150 por hectárea.
Si se analizan las recrías a base de pasturas megatérmicas, con alquileres de 35 kilos de novillo y cargas de 1,8 cabezas en 300 días de ciclo (produciendo 120 kilos por cabeza) los márgenes son de U$S 240 por hectárea, con una tasa de retorno del 15%.
En los planteos de recrías más largas, con más de 120 kilos por animal de producción, los terneros entran con 180 kilos y salen novillitos recriados de más de 300 kilos.
Según explicó Luna, se incorporan más kilos para licuar las relaciones compra-venta que son altas arriba de 1,35: es decir que se necesitan 1,35 kilos de novillitos recriados para comprar un kg de ternero de 180 kilos.
Los "feedlots", y la necesidad de ajustar bien la conversión
En la terminación en los corrales, hay una tendencia a meterle más kilos por animal, en un escenario donde los feedlots están aumentando su ocupación en esta época del año.
“Sabemos que hay tantas dietas como establecimientos existen, pero en líneas generales todas apuntan a ser raciones energéticas para que el animal pueda desarrollar el tejido graso y como producto quede un animal listo para faena”, sostiene Luna.

Según afirma el asesor y consultor técnico, un relevamiento sobre 20 feedlot de la zona norte de Córdoba reflejo que los pesos de salida del novillo han aumentado.
Esto es explicado por los precios y la relación compra venta. Antes vendías un animal de más de 480 kilos y te castigaban el precio, hoy vale lo mismo el de 450 kilos que el de 480 kilos. La relación compra venta alta impulsa a hacer más kilos por animal, lo cual –según considera Luna– es una excelente noticia pensando en producir más carne a corto plazo.
“Si ingresa al feedlot un novillito recriado de 320 kilos y sale con 480 kilos, el costo de producir un kilo de carne sale U$S 2,3, lo que arroja un margen por animal de U$S 120, frente a un histórico de U$S 40 promedio por animal”, comparó.




