Indicadores. Producciones récord, menos margen y alta presión fiscal: ¿es rentable el negocio agrícola?

Un informe de Fundación Mediterránea advierte que la rentabilidad agrícola está en juego por la suba de costos, precios bajos y una elevada presión impositiva.

06 de mayo de 2026 a las 09:25 a. m.
Producciones récord, menos margen y alta presión fiscal: ¿es rentable el negocio agrícola?
BALANCE. El Estado se queda con el 55% del excedente económico generado por una hectárea agrícola en la provincia.

Un trabajo de la Fundación Mediterránea vuelve a poner sobre la mesa una de las principales tensiones del agro argentino: más producción no necesariamente implica más rentabilidad. Para la campaña 2025/26, las proyecciones marcan volúmenes récord, pero con márgenes cada vez más ajustados y una presión fiscal altísima. Cuestiones que hacen pensar al productor.

El informe analiza la evolución del negocio agrícola entre 2018 y 2026 a partir de modelos representativos en distintas zonas del país. Allí se observa que, si bien la producción crece en volumen, los ingresos no logran compensar el aumento de los costos ni la caída de los precios internacionales.

Para el análisis se recrearon cuatro situaciones típicas, dependiendo la zona geográfica (núcleo y extrapampeana) y régimen de tierras (propias o alquiladas).

También, se hace foco en la carga tributaria que tiene el gobierno sobre el campo. En algunos casos absorbe el 76% del excedente económico generado por cada hectárea activa.

Carga Tributaria Agrícola según zona geográfica.
Carga Tributaria Agrícola según zona geográfica. (Fundación Mediterránea)

Propietarios resisten, arrendatarios en rojo

En marzo de 2026, los resultados netos de los productores dueños de la tierra alcanzaron los U$S 402 por hectárea en la zona núcleo y U$S 81 en las regiones extrapampeanas.

En cambio, para quienes trabajan campos alquilados, los números son más ajustados: en la zona núcleo todavía se mantienen en terreno positivo (U$S 26 por hectárea), pero en las zonas extrapampeanas ya caen a valores negativos (U$S -78 por hectárea). En todos los casos, estos niveles se ubican entre U$S 140 y 190 por debajo del promedio mensual registrado entre enero de 2018 y diciembre de 2025.

Márgenes netos de un establecimiento agrícola.
Márgenes netos de un establecimiento agrícola. (Fundación Mediterránea)

Este indicador teórico y de carácter puntual, permite observar cómo varía la rentabilidad ante cambios en variables económicas como precios, costos e impuestos, manteniendo constantes el resto de los supuestos del modelo.

En ese marco, los mayores niveles de rentabilidad se observaron entre inicios de 2021 y fines de 2022, un período atravesado por precios internacionales particularmente altos. En la dinámica más reciente, los márgenes de los cuatro modelos analizados venían mostrando una recuperación hasta diciembre de 2025, pero volvieron a caer durante el primer trimestre de 2026.

Esta nueva pérdida de rentabilidad responde a una combinación de menores ingresos y mayores costos en planteos con rotación equilibrada entre soja y maíz. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, los ingresos retrocedieron un 2% en dólares constantes, mientras que los costos aumentaron entre un 6% y un 8%, según el caso.

La baja en los ingresos se explica principalmente por la caída en el precio del maíz, que no logró ser compensada por la mejora en la soja. Por el lado de los costos, el aumento estuvo impulsado por la suba del gasoil —que impacta directamente en el transporte y las labores— y de los fertilizantes.

Este encarecimiento afectó con mayor fuerza al maíz. Por un lado, porque el costo del flete tiene más peso en este cultivo; por otro, porque uno de los insumos que más subió fue la urea, clave en el manejo del maíz y no utilizada en soja.

Como resultado, el deterioro reciente de los márgenes está explicado, en gran medida, por la caída en la rentabilidad de este cultivo.

¿Cuánto se queda el Estado en Córdoba?

Para responder a esta pregunta, se debe calcular la carga tributaria que recae sobre la actividad agrícola.

Hay que aclarar que, para el fisco, la recaudación se basa en hectárea agrícola puesta en producción, por lo que para este cálculo, no es posible distinguir entre arrendatarios o dueños de tierras.

Esto se debe a que la principal diferencia tributaria entre ambos esquemas se vincula con el impuesto a las ganancias. El arrendatario enfrenta un costo monetario adicional —equivalente al monto del arrendamiento— y, por lo tanto, una menor base imponible.

Sin embargo, desde la óptica del fisco, ese efecto se compensa a nivel agregado: el arrendatario deduce el alquiler de su base imponible, mientras que el propietario que percibe esa renta debe tributar ganancias por ese ingreso.

En el cálculo realizado por la fundación, se contemplan impuestos nacionales —Derechos de Exportación, impuesto a las ganancias e impuesto a los débitos y créditos bancarios— e impuestos provinciales —ingresos brutos, inmobiliario rural y sellos—. Para los impuestos provinciales, se toma Córdoba como referencia de la zona núcleo y Santiago del Estero como referencia de la zona extrapampeana.

Durante los últimos doce meses (abril 2025 — marzo 2026), la Carga Tributaria Agrícola promedió 55% para la provincia, es decir que el Estado, se queda con el 55% del excedente económico generado por una hectárea agrícola en Córdoba.

Carga Tributaria Agrícola (últimos 12 meses)
Carga Tributaria Agrícola (últimos 12 meses) (Fundación Mediterránea)

Para la zona pampeana, este promedio sube, en algunas ocasiones, el Estado se queda con el 76% de las ganancias del productor.

Aunque estos números parecen altos, la Carga Tributaría Agrícola, muestra una tendencia descendente en ambas zonas durante el último año, partiendo del año 2024, cuando se alcanzaron niveles máximos de retenciones.

Los contrastes

Por un lado, los volúmenes de producción de la campaña se perfilan como muy buenos. Según las últimas estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el maíz alcanzaría una cosecha récord de 67 millones de toneladas (+34% respecto el ciclo anterior).

En cuanto a la soja, la producción se mantendría en torno a 48 millones de toneladas, apenas por debajo del ciclo previo, con rindes que compensan la reducción de área sembrada. En conjunto, ambos cultivos suman una cosecha gruesa que supera los 110 millones de toneladas, uno de los mejores registros de la historia agrícola argentina.

Por otra parte, la rentabilidad de la actividad, medida a rindes constantes, muestra una compresión en el primer trimestre de 2026 por una combinación de factores: los precios del maíz bajaron, los costos del transporte y de distintos agroinsumos subieron (fertilizantes particularmente), y los márgenes retrocedieron después de la recuperación que habían mostrado en 2025.

La campaña 2025/26 ofrece un contrapeso importante en términos de volumen: una cosecha que se perfila entre las mejores de la historia puede compensar, a nivel agregado, el deterioro del margen por hectárea.

Pero eso no debería soslayar un problema estructural que persiste: "una carga tributaria que recae con mayor fuerza sobre quienes menos pueden soportarla, y que se vuelve más pesada precisamente cuando la rentabilidad se deteriora", remarca el informe.

Ese desajuste entre la estructura impositiva y la capacidad contributiva real del sector es todavía, una deuda pendiente de la política tributaria argentina.