
El grupo exportador cordobés de maquinaria agrícola tiene nuevo presidente
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Redacción La Voz
El sector de la maquinaria agrícola argentina ha demostrado, históricamente, una resiliencia a prueba de crisis. Sin embargo, el contexto global de los últimos años ha exigido algo más que resistencia: ha demandado una reconfiguración estratégica profunda.
Argentech Group, el consorcio exportador cordobés nacido en 2020 con el objetivo inicial de conquistar las vastas extensiones de Eurasia, ha iniciado este 2026 con una replanificación total de sus destinos y métodos de comercialización.
Originalmente, la mirada del grupo estaba puesta en Rusia y Ucrania, mercados donde la siembra directa argentina tiene un potencial de encastre natural.
No obstante, el conflicto bélico y las consecuentes sanciones comerciales han puesto esos destinos en una pausa obligada.
Ante la imposibilidad de operar con normalidad por la guerra y las restricciones arancelarias impuestas por el Kremlin, el grupo cordobés ha decidido pivotar hacia nuevas latitudes.
La nueva hoja de ruta de Argentech Group tiene un destino prioritario: Asia Central, con Kazajistán como cabecera de playa. Este país no es una elección azarosa.
Con unas 24 millones de hectáreas cultivables distribuidas en dos zonas productivas muy ricas (norte y sur), Kazajistán representa una oportunidad de escala similar a la de las pampas argentinas.
El mercado kazajo es dinámico y ya cuenta con la presencia de grandes multinacionales como Claas, CNH e importantes firmas italianas que están radicadas allí.
Además, es un país que promueve activamente la fabricación local, contando con parques industriales equipados con tecnología de punta, capaces de montar diversas marcas.
Hugo Ribba, gerente de Argentech, destaca que para abordar este mercado de manera profesional han contratado a un especialista en destino para identificar contrapartes y realizar un estudio de mercado exhaustivo, evitando así “buscar una aguja en un pajar”.
Una de las innovaciones más disruptivas en la estrategia de Argentech es el cambio del objeto de exportación.

El grupo ya no solo busca enviar la máquina terminada desde Córdoba, sino que se abre a la asociación con fabricantes locales para terminar de producir los equipos en el país de destino.
Esta modalidad de “exportar tecnología” permite que las seis terminales del grupo (Ascanelli, BTI Agri, Mainero, Metalfor, Pauny y TBH) y sus tres agropartistas (Abelardo Cuffia, Ingersoll y Sohipren) mantengan su identidad y marca original, pero ganen competitividad.
Este modelo ofrece dos ventajas competitivas críticas.
Primero, permite eludir las barreras logísticas y arancelarias que encarecen el producto final. Segundo, y quizás lo más importante, al ser considerado un producto con integración local, el productor de ese país puede acceder a beneficios crediticios y financiamiento estatal, herramientas que de otro modo serían inaccesibles para una máquina 100% importada.
Los agropartistas del grupo también juegan un rol clave en este esquema, buscando que fabricantes locales de otros países incorporen componentes argentinos certificados por marcas internacionales en sus propias líneas de producción.
El giro estratégico no se agota en Asia Central. Argentech ha dividido su estructura en unidades de trabajo por destinos para que cada empresa participe según su interés y presencia previa.
En este marco, la agenda de 2026 está cargada de compromisos internacionales de alto nivel.
En mayo, el grupo tendrá presencia en la feria Nampo, en Sudáfrica, uno de los eventos agrícolas más importantes del hemisferio sur.
Sudáfrica es visto como un mercado consolidado, a diferencia de otros países africanos como Nigeria o Kenia, donde los procesos de inserción pueden demandar hasta una década, un tiempo que las Pymes cordobesas no siempre pueden costear sin ventas inmediatas.
Posteriormente, en agosto, la mira se trasladará a Australia. Al igual que Kazajistán, Australia es un mercado donde la siembra directa ya está instalada, lo que facilita la introducción de los equipos convencionales y de tecnología de punta que fabrican las empresas de la alianza cordobesa.
A pesar de la solidez del grupo, que mantiene sus nueve integrantes originales desde la pandemia, el desempeño exportador reciente ha sentido el impacto de la coyuntura nacional e internacional.
El año pasado fue particularmente complejo, con una baja en las operaciones respecto a un 2024 que ya había sido difícil.
Las limitantes para el negocio son claras y el diagnóstico de Ribba es contundente: el “costo argentino” sigue siendo la principal traba.
La falta de competitividad no solo reside en el tipo de cambio, sino fundamentalmente en los altos costos laborales y la elevada carga impositiva, como el diferencial del IVA que genera un crédito fiscal inmovilizado para el sector.
A esto se suma la inestabilidad macroeconómicaa de Argentina, que dificulta el cumplimiento de programas de exportación a largo plazo (4 o 5 años), y los conflictos en Medio Oriente que encarecen y ralentizan la logística internacional.
En este escenario, el apoyo de entidades como la Agencia ProCórdoba y la Fundación ICBC ha sido vital para que el grupo mantenga su visibilidad en ferias internacionales como Agritechnica.
A seis años de su fundación, la alianza continúa “remándola”, como grafica su gerente, demostrando que la asociatividad es un camino viable para que las Pymes cordobesas puedan dar la pelea en un mercado global que exige competitividad.