
Se esperan nueve barcos con GNL para aliviar la tensión por el gas
Por
Redacción La Voz
Impulsadas por la necesidad de reducir importaciones y ante la volatilidad del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, las compañías refinadoras comenzaron a utilizar de manera voluntaria más etanol en el corte con las naftas.
La medida se apoya en una resolución del Gobierno nacional publicada en abril, que habilita a las petroleras a incrementar el porcentaje de mezcla de sus naftas con el biocombustible por encima del 12% obligatorio.
En el sector del etanol, la decisión fue recibida con expectativas de reactivación. Las plantas elaboradoras del combustible renovable sobre la base de maíz operaban con una capacidad ociosa cercana al 25%, por lo que contaban con margen suficiente para responder rápidamente al incremento de la demanda.
Un punto clave en esta nueva dinámica es el precio. Mientras el etanol destinado al corte obligatorio del 12% se comercializa con valores regulados por la Secretaría de Energía, el volumen adicional se negocia libremente entre refinadoras y productores.
En concreto, la posibilidad de elevar el corte de las naftas del 12% (E12) al 15% (E15) generó durante mayo un aumento cercano al 50% en la demanda de etanol, equivalente a unos 25 millones de litros mensuales adicionales, según datos de la industria.
Todo ese crecimiento fue absorbido por el etanol elaborado con maíz. El sector sucroalcoholero, debido a limitaciones productivas, actualmente aporta solo el equivalente a un corte del 6% (E6), es decir, la mitad de lo requerido para la mezcla obligatoria vigente.
La decisión de las petroleras comenzó, además, a alinearse con el proyecto de ley que se debate en el Congreso –se encuentra en el Senado– y que propone elevar el corte obligatorio al 15%, un porcentaje que en la práctica algunas compañías ya empezaron a aplicar.
De acuerdo con fuentes del sector, YPF ya comercializa su nafta premium (Infinia) con un corte del 15% de bioetanol. Las etaloneras aseguran tener documentación que certifica ese corte. En tanto, el combustible súper se ubica actualmente alrededor del 13%.
La diferencia responde a que todavía no existe suficiente disponibilidad de combustible renovable en el mercado interno, ya que parte de la producción estaba comprometida previamente para exportación.
El protagonismo de Córdoba en este nuevo escenario es central: la provincia concentra casi el 80% de la producción nacional de etanol elaborado con maíz.

Actualmente, tres plantas lideran la oferta local. ACA Bio, en Villa María, produce aproximadamente 25 millones de litros mensuales; Promaíz, en Alejandro Roca, aporta otros 18 millones de litros al mes y avanza en una ampliación que sumará 8,3 millones adicionales; mientras que Bio4, en Río Cuarto, genera cerca de 12 millones de litros mensuales.
En conjunto, las fábricas cordobesas producen alrededor de 55 millones de litros mensuales, un volumen que continuará creciendo con las inversiones en marcha.
El sector de los biocombustibles también sigue de cerca el debate legislativo. Un proyecto que será tratado en el Congreso en los próximos días tiene altas probabilidades de convertirse en ley y establecer un corte obligatorio del 15% en las naftas.
La iniciativa oficial lleva la firma de siete senadores oficialistas –entre ellos, Patricia Bullrich– y busca establecer un nuevo marco regulatorio “más moderno, previsible y compatible con las transformaciones del mercado energético local” para la elaboración, la comercialización, la mezcla y la exportación de biocombustibles.

La iniciativa contempla, además, a mediano plazo, la habilitación de motores flex –que ya se fabrican en el país, pero no se comercializan localmente– y la autorización de surtidores de etanol hidratado o anhidro al 100%, siguiendo modelos implementados en Brasil y en Paraguay. La posibilidad de sumar un quinto surtidor en las estaciones de servicio estaría más cerca.
Para avanzar en ese esquema, serán necesarias nuevas autorizaciones de la Secretaría de Energía de la Nación.
Córdoba ya comenzó a posicionarse en esa dirección. La provincia impulsa el uso de E17 –nafta con 17% de etanol– en su flota de vehículos públicos y busca extender durante este año la experiencia al transporte de cargas.
En un reciente congreso sobre maíz, realizado en Caba, Oreste Berta (h) aseguró que los vehículos con menos de 10 años de antigüedad pueden funcionar con una mezcla de hasta el 25% de bioetanol.