Precios. El dato que puede cambiar el mercado del trigo: los molinos todavía necesitan comprar
La debilidad de la demanda internacional mantiene la presión bajista sobre los precios, pero las necesidades de compra de la industria podrían convertirse en un factor de sostén para el mercado.
La posición comercial del trigo es muy diferente según se analice la situación de los exportadores o la de los molinos.
Los primeros mantienen una posición que puede considerarse cómoda y holgada desde el punto de vista de las compras ya realizadas frente a las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) registradas.
En cambio, los molinos muestran una posición comercial mucho más comprometida cuando se comparan las compras declaradas con la molienda anual proyectada.
En el caso de los exportadores, las compras totales de trigo alcanzan 15,5 millones de toneladas, mientras que las DJVE suman 13,7 millones de toneladas.
Con una producción estimada entre 28 y 29 millones de toneladas, el saldo exportable podría ubicarse entre 20 y 21 millones de toneladas. Respecto de ese potencial exportable, los exportadores ya adquirieron entre el 74% y el 77,5% del volumen disponible. Esto significa que todavía podrían declarar nuevas ventas por entre 6,3 y 7,3 millones de toneladas.
Sin embargo, hoy la demanda por trigo argentino se muestra muy retraída, a pesar de que el cereal local se encuentra entre los más competitivos del mundo cuando se lo compara con otros orígenes.
Actualmente, el trigo FOB Up River cotiza en un rango de U$S 230 a U$S 233 por tonelada, mientras que el trigo FOB Golfo se negocia a U$S 303 por tonelada en el caso del trigo duro (Hard Red Winter) y a U$S 259 por tonelada para el trigo blando (Soft Red Winter).
El trigo argentino debe compararse principalmente con el trigo duro estadounidense y, en ese sentido, cotiza con un descuento de U$S 73 por tonelada respecto del cereal comercializado en el Golfo de Estados Unidos.
Por su parte, el trigo canadiense de alta proteína se negocia en torno a los U$S 290 por tonelada debido a una menor oferta generada por problemas climáticos. En este caso, el trigo argentino presenta un descuento cercano a los U$S 60 por tonelada, aunque debe considerarse que el producto canadiense posee un contenido proteico superior.
En tanto, el trigo australiano cotiza alrededor de los U$S 280 por tonelada, lo que ubica al cereal argentino con un descuento de U$S 50 por tonelada. No obstante, cuando se comparan los trigos duros, la calidad del trigo argentino resulta claramente superior a la del australiano.
Si observamos lo que sucede en el mercado A3, el trigo argentino cotizaba a mediados de esta semana a U$S 207 por tonelada para la posición disponible; a U$S 209 para julio; a U$S 213 para diciembre, y a U$S 215,6 por tonelada para enero de 2027.
Son valores muy alejados de los U$S 230 por tonelada para diciembre y de los U$S 232 dólares para enero de 2027 que registraba el mercado durante la primera semana de mayo, poco más de un mes atrás.
El trigo argentino ingresó en una corriente bajista impulsada por una demanda internacional muy cautelosa, que continúa esperando nuevas bajas en las cotizaciones FOB de los puertos argentinos.
Si analizamos ahora la posición comercial de los molinos, las compras acumuladas alcanzan 3,2 millones de toneladas.
De ese total, dos millones corresponden a compras con precio fijado y 1,1 millones a compras por fijar. Dentro de estas últimas, ya se fijaron 586 mil toneladas, mientras que permanecen pendientes de fijación unas 555 mil toneladas.
En consecuencia, el volumen total de trigo comprado con precio definido asciende a 2,586 millones de toneladas.
Cabe destacar que las compras totales de esta campaña resultan unas 100 mil toneladas inferiores a las registradas a igual fecha del ciclo anterior.
Si se considera además una producción récord estimada de entre 28 y 29 millones de toneladas, queda claro que la molinería ha perdido participación en el mercado de trigo disponible.
Durante 2025, con una molienda estimada en 6,1 millones de toneladas, las necesidades de compra de los molinos se ubicarían en torno a los tres millones de toneladas adicionales, una vez descontadas las 3,2 millones de toneladas ya adquiridas.
Este podría convertirse en uno de los factores alcistas para los próximos meses: la necesidad de abastecimiento de la industria molinera aparece como un elemento que contrasta con la tendencia bajista que viene consolidándose en el mercado exportador.

