Exigencia. La inversión en tecnología está atada a reglas claras: el mensaje que se trajo el CEO de Bayer de Nueva York
Tras su participación en la Argentina Week en Estados Unidos, Juan Farinati, destacó el interés de los inversores por el potencial del país. Pidió avanzar en propiedad intelectual para semillas y anticipó oportunidades tecnológicas para la próxima década del agro.
La agroindustria argentina renueva sus bríos para no perder su lugar en la agenda global. En la reciente Argentina Week, realizada en Nueva York, empresarios y funcionarios buscaron mostrar a los inversores internacionales el potencial del país como destino de capitales productivos.
Entre los ejecutivos presentes estuvo Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer para el Cono Sur, quien participó de los paneles dedicados al sector agroindustrial y quien mantuvo –recién llegado de Estados Unidos–una charla con La Voz, en el stand de la empresa en Expoagro 2026.
El evento en la Gran Manzana, impulsado por el Gobierno argentino, reunió a funcionarios, bancos de inversión y líderes empresariales con el objetivo de posicionar a la Argentina como un destino atractivo para inversiones de largo plazo.
Desde la mirada del ejecutivo, el encuentro dejó una señal clara: el país volvió a despertar interés entre los grandes jugadores globales.
Más allá de las formas comunicativas del Presidente, el CEO de Bayer enfatizó que la comitiva logró transmitir un mensaje de búsqueda de inversiones y generación de valor que se alinea con la visión de la compañía
.El evento mostró una representación plural, incluyendo gobernadores y legisladores, lo que reforzó la imagen de un país buscando estándares de mayor profesionalismo en sectores como la minería, la tecnología y el agro
“Hubo mucho interés en entender qué está pasando en la Argentina y cuáles son las oportunidades que se abren”, explicó Farinati tras su paso por el encuentro. Según describió, el mensaje del Gobierno ante los inversores estuvo centrado en un punto clave: mostrar que el país está transitando un proceso de estabilización económica que puede generar condiciones para nuevas inversiones.
Para el CEO de Bayer, ese cambio de clima es fundamental. La agroindustria, remarcó, tiene un rol central en cualquier estrategia de crecimiento económico del país.
“El agro representa una parte muy relevante de la economía argentina y tiene todavía muchísimo potencial de crecimiento”, al recordar el peso que el sector tiene en el PBI, las exportaciones y el empleo.
Propiedad intelectual: la discusión por Upov 91
Uno de los temas que apareció en las conversaciones con inversores fue la necesidad de avanzar en reglas más claras para la innovación tecnológica en el agro. En ese punto, Farinati volvió a plantear la importancia de modernizar el marco legal de semillas en la Argentina.
El debate gira en torno a la posibilidad de avanzar hacia el convenio Upov 91, que regula la protección de las obtenciones vegetales y es utilizado por los principales países productores.
Actualmente, Argentina funciona bajo el esquema de Upov 78, que permite a los productores el llamado “uso propio” de semillas, es decir, guardar parte de la cosecha para volver a sembrarla. El sistema más moderno mantiene ese concepto, pero establece mecanismos para garantizar la retribución a quienes desarrollan nuevas variedades.
Para la industria semillera, avanzar hacia un esquema de propiedad intelectual más robusto es clave para atraer inversiones en genética y biotecnología.
“Todo lo que permita generar más innovación en el país y crear condiciones para que lleguen nuevas tecnologías es positivo”, planteó el ejecutivo.
El desafío –a su juicio– es encontrar un equilibrio entre el reconocimiento a la inversión tecnológica y las prácticas históricas de los productores.
El debate por la soja
En ese contexto aparece otro interrogante relevante para el mercado local: la posibilidad de que Bayer vuelva a competir en el negocio de la soja en la Argentina.
La compañía se retiró del desarrollo de ese cultivo en el país en 2021, en medio de disputas por la protección de la propiedad intelectual. Desde entonces, el foco de la empresa se concentró en otros segmentos, especialmente en maíz.
Farinati reconoció que la discusión sobre el marco regulatorio es un factor clave para evaluar nuevas inversiones en genética de soja.
“La innovación en semillas requiere procesos de desarrollo muy largos y fuertes inversiones. Para que eso ocurra tiene que existir previsibilidad”, explicó el ejecutivo.
En la industria coinciden en que la llegada de nuevas tecnologías dependerá, en buena medida, de las reglas que se establezcan para proteger la innovación.
Expoagro, una vidriera global
Durante la entrevista, Farinati también valoró el crecimiento de Expoagro, la exposición a cielo abierto que cada año reúne a gran parte de la cadena agroindustrial.
Para el ejecutivo, la feria se consolidó como uno de los principales escenarios de negocios del agro en la región.
“Es un punto de encuentro muy potente para mostrar innovación y para conectar a toda la cadena”, señaló.
Según explicó, el formato de la muestra permite ver en funcionamiento nuevas tecnologías, algo clave para un sector donde la adopción tecnológica define gran parte de la productividad.
La apuesta por el maíz de baja estatura
Entre las innovaciones que la compañía impulsa aparece el desarrollo de los maíces de baja estatura, una tecnología que incluye un paquete de soluciones (Preceon) que Bayer lanzará en breve en el mercado argentino.
Estos híbridos buscan reducir la altura de las plantas para mejorar la estabilidad del cultivo y permitir nuevas prácticas de manejo agronómico. Entre sus ventajas se destacan una menor susceptibilidad al vuelco y la posibilidad de realizar aplicaciones tardías dentro del lote.
Para Farinati, se trata de una innovación que puede tener un fuerte impacto productivo.
“La tecnología abre oportunidades para mejorar la eficiencia y aumentar el potencial de rendimiento”, explicó.
Córdoba y la campaña 2026/2027
En ese escenario, provincias como Córdoba aparecen bien posicionadas para capturar parte de esa evolución tecnológica, debido a la gran cantidad de superficie con maíz que se siembra en fechas tardías.
El centro del país concentra una de las principales áreas maiceras de la Argentina y cuenta con un entramado productivo que incluye productores, contratistas, cooperativas y empresas tecnológicas.
De cara a la campaña 2026/2027, la expectativa en la industria es que el maíz recupere protagonismo dentro de los esquemas productivos, impulsado por la incorporación de nuevas tecnologías y mejoras en el manejo agronómico.
Para Farinati, la ecuación es clara: si se consolidan condiciones macroeconómicas estables y reglas previsibles para la inversión, el agro argentino puede entrar en una nueva etapa de crecimiento.
“El país tiene talento, recursos naturales y capacidad productiva. Si logramos combinar eso con tecnología e inversión, el potencial es enorme”, concluyó.



