"Quémenlo si quieren". Fue en bici al colegio, se cambió en el baño y el mensaje que le mandó el preceptor es viral

Amadeo, un profesor que suele usar la bicicleta como medio de transporte, vivió un papelón inolvidable. Los detalles.

12 de abril de 2026 a las 10:01 p. m.
Fue en bici al colegio, se cambió en el baño y el mensaje que le mandó el preceptor es viral
Le mandó un mensaje el preceptor del colegio.

Ir a trabajar en bicicleta tiene múltiples beneficios, pero para este docente cordobés, el último viaje se convirtió en una pesadilla de la que todavía no puede despertar. Todo comenzó cuando Amadeo llegó a la institución y, como es habitual en quienes practican ciclismo, se dirigió al baño para cambiarse y ponerse la vestimenta técnica. Sin embargo, el apuro le jugó una mala pasada y dejó un "regalito" inesperado en la zona común.

La situación salió a la luz cuando el preceptor del colegio, tras entrar al baño de hombres, se topó con un bóxer abandonado sobre la pileta. Sin demasiadas vueltas, decidió consultarle directamente por WhatsApp al principal sospechoso: "Ama... ¿este bóxer es tuyo?".

La respuesta del profesor, que luego compartió en su cuenta de X (@amadeol_), fue de una honestidad brutal: "Uy, la p... madre, qué vergüenza. Sí, es mío. En un rato vuelvo, quémenlo si quieren", lanzó entre la resignación y el deseo de que la tierra lo tragara.

https://x.com/amadeol_/status/2039163901380563234?s=20

Amadeo aclaró la situación

Ante la catarata de preguntas de sus seguidores, Amadeo dio una explicación técnica para quienes no conocen el mundo del pedal: "Hoy fui en bici al cole y me pasó esto. Morirme es poco. Los que andamos en bici usamos calza con badana que va sin calzoncillos", aclaró, justificando por qué la prenda terminó fuera de su lugar.

El posteo se llenó de comentarios que oscilaron entre el apoyo y las cargadas más crueles. "Es un montón", "tremendo papelón" y "hay otras formas de protestar en tu lugar de trabajo", fueron algunas de las reacciones más virales. El propio docente, tomándose el blooper con humor, remató la anécdota con una frase lapidaria: "Ahora tengo que renunciar".