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Todo por un sueño. Es Argentino, vendió el auto para viajar al Mundial 2026 y se volvió viral

Bruno Conti, un joven oriundo de la localidad de Palmira, sacrificó su vehículo para poder costear los pasajes a Miami. "El auto vuelve, Messi no", lo bancaron los usuarios en las redes sociales.

21 de junio de 2026, 15:13

¿Qué estarías dispuesto a dar para ver a la Selección Argentina defender la corona en la Copa del Mundo 2026? ¿Y si, para colmo, se trata de la última cita mundialista de Lionel Messi? Un joven mendocino se planteó ese mismo interrogante frente al espejo y la respuesta que encontró no tardó en movilizar a toda la comunidad virtual.

El protagonista de esta locura impulsada por la pasión futbolera es Bruno Conti, un vecino de Palmira a quien apodan el "jarillero". En medio del color y el calor que se vive en las tierras norteamericanas, la historia del muchacho se transformó en un fenómeno de reproducción masiva tras la difusión de un video corto donde confiesa, con el pecho inflado de orgullo, el enorme sacrificio material que realizó para cumplir su sueño.

La secuencia, que se extendió por apenas 48 segundos, captó el preciso instante en el que un creador de contenidos interceptaba al mendocino en las calles de Miami. Vestido con la emblemática camiseta celeste y blanca número 19 —la misma que utilizó Leo Messi en su debut mundialista en Alemania 2006—, Bruno no titubeó ante la primera consulta del entrevistador.

“Me dijeron que hiciste una locura para estar acá”, le deslizaron al inicio de la grabación. Sin dar vueltas, el joven disparó con total soltura: “Vendí el auto, ¿qué te parece?”. Ante la mirada atónita del cronista, el palmirense profundizó en los detalles de su decisión, dejando en claro que no se arrepiente en absoluto: “Cagó el auto, vendí el auto para venir a Miami, a cara de perro. No me calentó nada, ¿qué te pensás? Por venir acá, me chupa un huevo”.

El video.

Mientras el mendocino argumentaba su postura, el grupo de amigos que lo acompañaba en la travesía comenzó a saltar y a corear su nombre con una improvisada arenga a la que se acoplaron otros hinchas que pasaban por el lugar: "¡Brunooooo, Brunooooo!".

Sobre el final del ida y vuelta, el entrevistador quiso saber cómo se movería el joven una vez que le toque regresar a la rutina en Mendoza. “Seee, al colectivo o a la moto, no sé”, respondió Bruno entre risas, antes de fundirse con su grupo en un unísono y desopilante grito de despedida dedicado a su viejo Volkswagen: “¡Chau, Bora, chau!”.