Tecno. Cómo usar wifi público sin poner en riesgo tus datos
En aeropuertos, hoteles y playas abundan las redes abiertas, pero también los riesgos. Qué recomiendan los especialistas para navegar sin gastar de más y proteger contraseñas, cuentas bancarias y documentos personales.
Viajar en 2026 implica mucho más que organizar pasajes y alojamiento. El celular se convirtió en una herramienta central para moverse con mapas, validar reservas, pagar consumos y hasta trabajar a distancia.
En ese contexto, garantizar una conexión a Internet estable y segura es casi tan importante como llevar el DNI. El problema es que la solución más accesible, las redes wifi públicas, también puede ser la más vulnerable.

Dónde buscar wifi público sin poner en riesgo tus datos
Aeropuertos, bares, shoppings y hoteles ofrecen conexiones gratuitas que, a simple vista, resultan prácticas. Sin embargo, los especialistas en ciberseguridad advierten que estos entornos son terreno fértil para el robo de datos.
Durante la temporada alta, el volumen de usuarios crece y también las oportunidades para interceptar contraseñas, correos electrónicos o accesos a billeteras virtuales. Conectarse sin recaudos puede equivaler a compartir información sensible con desconocidos.
Frente a ese escenario, una de las alternativas que más creció es el uso de routers portátiles 4G o 5G. Funcionan con una tarjeta SIM y generan una red privada propia, similar a la del hogar. Permiten conectar varios dispositivos al mismo tiempo y ofrecen mayor control sobre la seguridad.
Su punto débil es la autonomía: suelen rendir entre seis y ocho horas, por lo que conviene acompañarlos con una batería externa.
Otra opción cada vez más extendida es la eSIM o SIM virtual. Se contrata antes de viajar mediante un código QR y habilita un plan de datos local o regional sin depender del roaming internacional. De esta manera, el usuario navega con su propia conexión móvil y evita redes abiertas.

Para quienes priorizan practicidad, el clásico “tethering”, compartir datos desde el celular, sigue vigente, aunque implica mayor consumo de batería y gigas.
Si no queda más remedio que usar wifi público, el recurso clave es una VPN (Red Privada Virtual), que cifra la información y crea un túnel seguro para la navegación. A esto se suman hábitos básicos: desactivar conexiones automáticas, evitar operaciones bancarias en redes abiertas y mantener el sistema actualizado.



