"Gracias a mi amigo Fable". La IA sorprendió a la comunidad científica: resolvió un problema matemático planteado hace 87 años

El modelo de inteligencia artificial Claude Fable 5 encontró un contraejemplo para la Conjetura Jacobiana, un problema abierto desde 1939. El avance fue celebrado por matemáticos, aunque también reavivó el debate sobre el futuro de la investigación científica.

21 de julio de 2026 a las 07:17 p. m.
La IA sorprendió a la comunidad científica: resolvió un problema matemático planteado hace 87 años
La IA sorprendió a la comunidad científica: resolvió un problema matemático planteado hace 87 años.

Un modelo de inteligencia artificial logró resolver uno de los problemas abiertos más antiguos de las matemáticas al encontrar un contraejemplo para la Conjetura Jacobiana, formulada en 1939 por el matemático alemán Ott-Heinrich Keller.

El resultado fue anunciado el domingo por Levant Alpöge, investigador y empleado de Anthropic, la compañía creadora de Claude, y rápidamente captó la atención de la comunidad científica.

En su publicación, Alpöge agradeció a su "amigo cercano fable" (haciendo referencia al último modelo de Claude) por trabajar durante la final de la Copa del Mundo.

En pocas horas, especialistas verificaron el hallazgo y comenzaron a debatir su impacto en el futuro de las matemáticas y del trabajo de los investigadores.

Un problema que llevaba 87 años sin resolverse

La Conjetura Jacobiana es uno de los problemas clásicos del álgebra: plantea que si una función vectorial polinómica tiene un determinante jacobiano constante y distinto de cero, entonces es invertible y su función inversa también es polinómica

Durante casi nueve décadas, los matemáticos no lograron demostrar que la conjetura fuera verdadera ni encontrar un caso que la contradijera.

El modelo de IA presentó precisamente ese contraejemplo: una construcción matemática que cumple las condiciones planteadas originalmente, pero que demuestra que la afirmación no siempre se verifica.

La solución fue posteriormente validada mediante Lean, un sistema informático utilizado para verificar demostraciones matemáticas de forma automática.

Un nuevo avance de la IA en las matemáticas

El hallazgo se suma a una serie de avances recientes protagonizados por modelos de inteligencia artificial en problemas matemáticos de alta complejidad.

En los últimos meses, distintos sistemas resolvieron desafíos de la Olimpiada Internacional de Matemáticas, mientras que otro modelo desarrollado por OpenAI refutó una conjetura planteada hace unos 80 años por el reconocido matemático Paul Erdős en el campo de la geometría combinatoria.

Frente a estos avances, un grupo de investigadores de distintas universidades publicó recientemente la denominada Declaración de Leiden sobre Inteligencia Artificial y Matemáticas, en la que reclamó establecer normas sobre transparencia, atribución y revisión científica antes de que estas herramientas transformen profundamente la disciplina.

Entre el entusiasmo y la preocupación

El anuncio generó entusiasmo, pero también inquietud entre los especialistas.

El matemático Kevin Buzzard, del Imperial College London, calificó el resultado como "un gran día" para la disciplina y sostuvo que demuestra el potencial de los modelos de lenguaje para abordar problemas que hasta hace poco parecían exclusivamente humanos.

Sin embargo, advirtió que las herramientas actuales todavía presentan una limitación importante: pueden llegar a una solución correcta, pero no siempre ofrecen una explicación clara del razonamiento que conduce a ella.

En la misma línea, el matemático Akhil Mathew, de la Universidad de Chicago, señaló que el desafío ahora es comprender el proceso detrás de las respuestas generadas por la IA y no solo verificar que el resultado sea correcto.

El debate sobre el futuro de la profesión

El avance también reavivó el debate sobre el papel que tendrán los matemáticos en una época en la que la inteligencia artificial comienza a resolver problemas históricos.

Para algunos investigadores, estas herramientas podrían acelerar el descubrimiento científico y liberar tiempo para formular nuevas preguntas. Otros advierten que los cambios podrían afectar especialmente a los jóvenes investigadores y modificar la forma en que se desarrolla la investigación académica.

Aun así, varios especialistas sostienen que el aporte humano continúa siendo indispensable. Más allá de resolver problemas, consideran que uno de los mayores desafíos sigue siendo formular las preguntas correctas, una capacidad que, por ahora, la inteligencia artificial todavía no ha demostrado igualar.