Marcha atrás. Tras millones de desinstalaciones Open AI modificó un acuerdo con el Pentagono para impedir espionaje doméstico

La tasa de desinstalación de ChatGPT en EE.UU. aumentó hasta un 295% y las reseñas de una estrella crecieron un 775% en un solo día. El CEO, Sam Altman, reconoció que el anuncio fue “oportunista y descuidado” e incorporó cláusulas adicionales.

03 de marzo de 2026 a las 07:32 p. m.
Tras millones de desinstalaciones Open AI modificó un acuerdo con el Pentagono para impedir espionaje doméstico
Tras millones de desinstalaciones Open AI modificó un acuerdo con el Pentagono para impedir espionaje doméstico. (Archivo)

La empresa tecnológica OpenAI quedó en el centro de una controversia internacional luego de confirmar un acuerdo con el Pentagono (Departamento de Guerra de Estados Unidos) para permitir el uso de su tecnología de inteligencia artificial en operaciones militares clasificadas.

El convenio marca un giro en la estrategia de la compañía, que hasta ahora se había mostrado cautelosa respecto al uso militar de sus sistemas. Sin embargo, el anuncio provocó una fuerte reacción pública y obligó a la empresa a introducir modificaciones en los términos del acuerdo.

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, reconoció que el anuncio inicial fue “oportunista y descuidado”. Tras las críticas, la empresa incorporó cláusulas adicionales que prohíben explícitamente el uso de sus sistemas para espionaje doméstico o vigilancia de ciudadanos estadounidenses.

Sam Altman, CEO de Open AI. (Archivo)
Sam Altman, CEO de Open AI. (Archivo) (Gentileza)

Además, bajo las nuevas condiciones, organismos de inteligencia como la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) no podrán utilizar la tecnología sin modificaciones adicionales en el contrato.

La disputa con Anthropic y sus límites éticos

El acuerdo con el Pentágono surgió en un contexto de tensión entre el gobierno estadounidense y la empresa Anthropic, desarrolladora del sistema de inteligencia artificial Claude.

Anthropic se negó a modificar sus principios éticos corporativos, que prohíben el uso de su tecnología para vigilancia masiva o para el desarrollo de armas completamente autónomas. Como consecuencia de esa negativa, la administración de Donald Trump decidió incluir a la empresa en una lista negra que restringe su relación con el Pentágono.

Pese a ese distanciamiento, diversos reportes indican que Claude continúa siendo utilizado para analizar grandes volúmenes de datos y apoyar la toma de decisiones en el actual conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Especialistas en ética tecnológica, como la profesora Mariarosaria Taddeo de la Universidad de Oxford, advirtieron que la salida de Anthropic de los procesos de defensa podría significar que el actor más enfocado en la seguridad y las restricciones éticas ya no participe en la toma de decisiones militares.

Fuerte reacción de los usuarios

La polémica tuvo un impacto inmediato entre los usuarios. Tras conocerse el acuerdo, la tasa de desinstalación de la aplicación ChatGPT en Estados Unidos aumentó entre un 200% y un 295%, según distintos reportes del sector.

En las tiendas de aplicaciones, las reseñas de una estrella crecieron un 775% en un solo día, mientras que las calificaciones máximas se redujeron aproximadamente a la mitad.

En paralelo, la aplicación Claude registró un fuerte crecimiento en descargas y por primera vez superó a ChatGPT en Estados Unidos. También alcanzó el primer puesto en la App Store en varios países, entre ellos Canadá y Alemania.

Analistas del sector consideran que la postura ética más restrictiva de Anthropic contribuyó a mejorar su imagen pública en medio de la controversia.

El rol creciente de la IA en la guerra

La polémica se produce en un contexto en el que la inteligencia artificial tiene cada vez más presencia en el ámbito militar. Empresas como Palantir Technologies ya desarrollan plataformas de análisis de datos utilizadas por Estados Unidos, la Otan y Ucrania.

Estos sistemas integran información proveniente de satélites, sensores y reportes de inteligencia para facilitar la toma de decisiones en el campo de batalla, incluso en situaciones potencialmente letales.

Aun así, autoridades militares de la Otan aseguran que siempre existe supervisión humana en estas operaciones, un principio conocido como “human in the loop”, con el objetivo de evitar que los sistemas de inteligencia artificial actúen de forma completamente autónoma, especialmente debido al riesgo de errores o “alucinaciones” en los modelos.

Un debate global abierto

El caso reavivó el debate sobre el papel de la inteligencia artificial en conflictos armados y sobre los límites éticos de su utilización.

Mientras algunas empresas tecnológicas consideran que su participación puede ayudar a desarrollar sistemas más seguros y controlados, críticos advierten que la creciente integración de estas herramientas en operaciones militares plantea dilemas morales, estratégicos y políticos que aún están lejos de resolverse.