EE.UU. El Pentágono le dio un ultimátum a Anthropic para que le permita utilizar su modelo de IA sin restricciones

El Gobierno estadounidense quiere utilizar el modelo de inteligencia artificial de Anthropic para fines militares. Sostienen que el único límite debe ser la ley estadounidense, no salvaguardas de la compañía privada.

26 de febrero de 2026 a las 07:19 p. m.
El Pentágono le dio un ultimátum a Anthropic para que le permita utilizar su modelo de IA sin restricciones
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth y el CEO de Anthropic, Dario Amodei.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) dio a Anthropic (creadora de Claude) un plazo final hasta las 17.01 de este viernes para aceptar las condiciones que permitirían al Pentágono utilizar su modelo de inteligencia artificial sin restricciones adicionales más allá de la legalidad vigente.

La decisión se produjo tras una reunión entre el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el CEO de la compañía, Dario Amodei. Según la postura oficial del Pentágono, el único límite válido para el empleo de sistemas de IA en operaciones militares debe ser la ley estadounidense. Cualquier salvaguarda adicional impuesta por una empresa privada es considerada una intromisión en la autoridad del mando.

Un contrato millonario bajo amenaza

El conflicto pone en riesgo un contrato de hasta U$S 200 millones que Anthropic mantiene con el Departamento de Defensa, junto con otros proveedores tecnológicos como OpenAI, Google y xAI.

Desde el entorno del secretario Hegseth se deslizó que, si la empresa no acepta las condiciones antes del vencimiento del plazo, el gobierno podría recurrir a la Ley de Producción de Defensa (Defense Production Act) para forzar el acceso a sus capacidades tecnológicas.

Esta norma, históricamente vinculada a la producción industrial en contextos de emergencia, sería utilizada en este caso para garantizar la disponibilidad operativa del modelo.

En paralelo, también se evalúa designar a Anthropic como “riesgo para la cadena de suministro”, una categoría que implicaría su exclusión de contratos federales y la prohibición de que otros contratistas de defensa utilicen sus productos.

Especialistas señalaron la contradicción que implicaría declarar a una empresa como riesgo estratégico mientras se intenta obligar al Estado a integrar su tecnología, lo que sugiere un uso de esa etiqueta como herramienta de presión más que como evaluación técnica.

El núcleo del conflicto: salvaguardas éticas versus soberanía militar

La disputa gira en torno a Claude Gov, una versión del modelo adaptada para redes clasificadas del gobierno estadounidense. Aunque Anthropic sostiene que el sistema ya fue personalizado para entornos oficiales, el Pentágono considera que mantiene restricciones excesivas.

La empresa ha establecido límites en materia de vigilancia masiva doméstica y rechaza la integración del modelo en sistemas de armas que operen sin supervisión humana directa. Además, argumenta que ciertos usos letales presentan riesgos técnicos que todavía no pueden considerarse plenamente confiables.

El Departamento de Defensa, en cambio, sostiene que la responsabilidad legal y ética del empleo de cualquier herramienta recae exclusivamente en el mando militar. Desde esa perspectiva, la evaluación de fiabilidad corresponde al campo operativo y no al laboratorio del proveedor.

En un comunicado, Anthropic afirmó que continúa las conversaciones “de buena fe” para asegurar que pueda seguir apoyando la misión de seguridad nacional “de manera confiable y responsable”.

Escenarios de crisis y temor a la dependencia privada

La tensión se profundizó tras reportes sobre el uso del modelo en la operación de la captura de Maduro en Venezuela. Aunque la empresa habló de un malentendido y negó haber interferido en la misión, en el Pentágono quedó instalada la preocupación por la posibilidad de que un proveedor tecnológico supervise o limite el uso operativo de sus sistemas.

Funcionarios del Departamento de Defensa también plantearon escenarios de crisis extrema, como una eventual respuesta ante un ataque con misiles balísticos intercontinentales. El punto de fricción es la posibilidad de que decisiones estratégicas de alto impacto queden condicionadas por salvaguardas técnicas impuestas por una empresa privada, algo que el liderazgo militar considera una vulnerabilidad crítica.

Competencia tecnológica y presión de mercado

En paralelo, el Pentágono avanzó con otros actores del sector. xAI, la compañía detrás del modelo Grok, cerró recientemente un acuerdo para operar en redes clasificadas bajo el principio de aceptar cualquier uso legal definido por el gobierno. Google también se encuentra en etapas avanzadas de negociación para integrar su modelo Gemini en entornos similares.

Palantir, por su parte, actúa como integrador clave en infraestructura militar, facilitando la implementación de estos modelos en sistemas clasificados.

Aunque algunos analistas consideran que Claude ofrece ventajas técnicas comparativas, el Departamento de Defensa estaría priorizando la disponibilidad sin restricciones por encima de la superioridad tecnológica.

Un precedente para la gobernanza de la IA militar

El desenlace del ultimátum podría marcar un punto de inflexión en la relación entre Silicon Valley y el complejo de defensa estadounidense. El uso potencial de la Ley de Producción de Defensa para forzar el acceso a software de propiedad privada abriría un precedente inédito en la industria tecnológica.

También está en juego la legitimidad de herramientas como las designaciones de riesgo para la cadena de suministro, tradicionalmente reservadas para amenazas vinculadas a potencias adversarias (como Huawei).

El plazo fijado para este viernes definirá si prevalece el modelo de “IA responsable con salvaguardas” defendido por Anthropic o la visión del Pentágono de una fuerza militar impulsada por inteligencia artificial sin restricciones externas más allá del marco legal.