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Prevención y promoción en salud

El desafío de quienes pueden y deben informar es trabajar para que la prevención sea una práctica incorporada. Viviana Ingelmo.

18 de abril de 2012 a las 12:02 a. m.
Viviana Ingelmo (*)
Prevención y promoción en salud

"Más vale prevenir que curar", era una de las frases que más repetían nuestras abuelas y, como ya se sabe, la sabiduría popular muchas veces no se equivoca. Hoy se sabe que el 80% de las políticas de salud se deben concentrar en la prevención, considerando que el verdadero trabajo en la salud comienza en la casa y que no depende solamente de una ausencia de enfermedad, sino del estado de bienestar integral que debe tener un sujeto. Es cierto que, quizás, se habla con demasiada asiduidad de prevención y promoción repitiendo muchas veces esos términos sin que sean entendidos en toda su dimensión e importancia.¿Qué significan, entonces, la prevención y promoción?En las definiciones de políticas de salud de los últimos años, se entiende a la prevención como a "todas las actividades que colaboran para el acceso a estilos de vida más saludables, facultando a las personas a crear y consolidar ambientes donde se promueva la salud y se reduzcan los riesgos de contraer enfermedad". En tanto, la promoción de la salud está relacionada a las acciones de los pueblos o naciones destinadas a mejorar la calidad de su salud. En este sentido, las condiciones para la salud están relacionadas con todo lo que determina el amplio bienestar de un pueblo: la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, un ecosistema estable, la justicia social, la equidad, el ingreso económico digno, etc. Todos estos requisitos no dependen directamente de la salud, pero sí forman parte de proveerla. Por eso, cuando hablamos de salud, hablamos también de un estado de bienestar común, que se genera desde la interrelación de vastos y distintos sectores.La prevención, desde un punto de vista técnico, implica acciones que se derivan de una política pública definida, con el fin de evitar los riesgos causados por las enfermedades. Por tanto, un sistema de salud es más eficaz en la medida en que el trabajo de prevención sea más importante que el de la posterior acción frente a la enfermedad. Se llama primaria a la prevención en la que las acciones están dirigidas a la reducción del riesgo de contraer una enfermedad, como ejemplo, las campañas de vacunación. Se le llama secundaria a la que tiene por objeto la reducción en la duración de una enfermedad, diagnosticándola precozmente. Estudios como el Papanicolau y las mamografías, entre otros, son un ejemplo de acción de este tipo de prevención. Por último, la terciaria se encuentra volcada a evitar la aparición de las secuelas, complicaciones y rehabilitación del sujeto para su adecuada reinserción social. Como vemos, la prevención se encuentra presente en todos los niveles de complejidad de la atención medica y también en todos los aspectos sobre los que transita la existencia humana. Por tanto, es importante que sepamos que no depende solamente de las políticas de salud generadas por las áreas de gestión de salud y/o educación estatales o privadas, sino que también, y fundamentalmente, debe ser parte de nuestras vidas cotidianas. El desafío de estos tiempos, y de quienes pueden y deben informar y concientizar, es trabajar para que la prevención sea una práctica ya incorporada en el seno de la comunidad; desde la vacunación, los controles médicos periódicos, a la calidad de nuestra alimentación y la incorporación de hábitos más sanos; la prevención en salud es una experiencia diaria, solidaria y que depende de todos. Saludamos al nuevo suplemento y apoyamos desde aquí todas las acciones que colaboren en esta tarea conjunta.

(*) Secretaría de Prevención y Promoción de la Salud del Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba