A golpes. Violencia urbana en Río Cuarto: Gastón Zárate irá a juicio por homicidio simple
Quien se hizo conocido como “el perejil” del caso Nora Dalmasso, ahora será juzgado por el asesinato de un joven tras un partido de fútbol, en R{io Cuarto. Zárate dice que sólo trató de defenderse y de evitar agresiones contra sus hijos. La Fiscalía elevó el caso a juicio; la defensa se opone.
Gastón Ezequiel Zárate tenía 27 años cuando, en 2007, lo acusaron de haber matado a Nora Dalmasso. Tras una movilización popular en su defensa, bautizada como “el perejilazo”, fue puesto en libertad. Años después un ADN lo desvinculó totalmente del resonante crimen.
En los últimos años, tuvo algunas denuncias por violencia. Pero el caso más grave se registró el 16 de agosto de 2025. Ese domingo, Zárate, de 46 años, estuvo jugando un partido de fútbol, junto a sus dos hijos, en el Complejo El Águila, de Río Cuarto.
Según la investigación del fiscal Javier Di Santo, durante el partido, “producto de provocaciones que Zárate realizaba a sus adversarios", tuvo una discusión con un jugador del equipo contrario: Rubén Ezequiel Ustarroz Acuña (37). En la cancha estuvieron a punto de agarrarse a trompadas. Pero los separaron.
“Lo voy a esperar afuera”, habría manifestado Zárate a viva voz. Cuando el partido terminó, Zárate salió del predio y se subió a su auto, un Fiat 600 color crema. Se presume que en lugar de tomar la calle, le apuntó a la puerta. Ustarroz salió en moto y se acercó al rodado.
Pruebas en discusión
Las cámaras del sector registraron que Ustarroz le dio una patada al guardabarros trasero derecho del auto de Zárate. Entonces, Zárate habría emprendido con su auto contra Ustarroz, supuestamente con la intención de impactarlo, pero este saltó sobre el capot y por el impacto le rompió el parabrisas.
De acuerdo a la acusación, inmediatamente Zárate descendió del auto junto a sus dos hijos. Munido de un destornillador reclamaba a Ustarroz el pago del parabrisas dañado de su vehículo.

Enseguida se desencadenó la tragedia. Un hijo le facilitó a Zárate un hierro de construcción torsionado, de 8 mm de espesor y 57 centímetros de largo. De acuerdo a la investigación, segundos después, a escasa distancia y sin que Ustarroz Acuña atinara a defenderse, Zárate le incrustó el tramo de hierro en la sien izquierda.
El elemento le ingresó a la víctima en la cavidad craneana y le quedó incrustado. Todo esto provocó su deceso en el lugar.
La versión de Zárate sobre la fatal pelea
Zarate se fue del lugar y poco después fue detenido. En su primera indagatoria, negó el hecho. Luego amplió su declaración y sostuvo que Ustarroz, desde hacía un año, en cada partido, siempre lo insultaba y le decía que él era el asesino de Dalmasso.
El llamado “perejil” del caso Dalmasso sostuvo que en la cancha, Ustarroz siempre le pegaba y que, cuando él hizo unos chistes, reaccionó en forma violenta, le tiró golpes de puño que hasta lo dejaron “por un momento con la mente en blanco”.
Zárate declaró que no se fue enseguida de El Águila porque uno de sus hijos había olvidado una campera. Enfatizó que Ustarroz le pegó una patada a su auto, lo desafió a que se bajara y saltó sobre el parabrisas, reventándole el vidrio. Negó haber querido atropellar al adversario y dijo que se desesperó al ver a su hijo con la cara llena de vidrios y llorando.
Sobre cómo llegó a clavarle el hierro en la sien a la víctima, Zárate dijo que sólo le “amagó” para que no se acercara a sus hijos. Y argumentó que como tenía las manos húmedas, transpiradas, el hierro se le resbaló y le impactó en la cabeza “a una distancia de dos metros”.
“Me subí al auto porque tenía miedo que tomaran represalias con mis hijos, sin tener dimensión de lo que realmente había sucedido”, sostuvo Zárate y agregó que siempre intentó evitar la pelea y hasta saludó a Ustarroz al finalizar el partido.
Según Zárate, Ustarroz siempre lo hostigaba. Dijo que en la calle una vez le golpeó con el casco el vidrio de la chata.
El ex pintor sostuvo que otros vecinos lo provocaron años atrás por haber estado imputado.“Desde el caso Dalmasso mi vida no es igual. Me han arruinado. Esto pasó por el caso Dalmasso, es una bola (…) por una imputación falsa que me hicieron”, reclamó.
Sus abogados se opusieron a la elevación de la causa a juicio y ahora el expediente está en el Juzgado de Control.
Testigos aseguran que Zárate hasta había jugado como compañero de Ustarroz en otros partidos y ese día se le burló porque le había ganado. Un jugador reconoció que el hierro le pertenecía. Dijo que lo tenía en su auto (para golpear al burro de arranque) y que un hijo de Zárate se lo sacó.
Para la Fiscalía, hay pruebas fílmicas y pericias que indican que Zárate estaba a corta distancia de la víctima y de que el hierro “no se le resbaló”. Sostienen que Ustarroz “no se defendió” y que Zárate, por su reacción desmedida, debe ser juzgado por “homicidio simple”. Y abrieron ese paso judicial.




