Cosquín. El rol clave de Shamal: cómo operó el perro que rastreó a Esmeralda, la niña desaparecida
El ovejero gris marcó el trayecto de la menor con un 100% de efectividad y aportó una de las principales hipótesis investigativas mediante su técnica de rastreo, señalaron desde la Policía.
La búsqueda de Esmeralda, la niña de dos años desaparecida en el barrio San José Obrero de Cosquín, contó con un protagonista fundamental para el avance operativo. Se trata de Shamal, un perro rastreador que determinó los movimientos de la menor en la zona.
El can trabajó junto a su adiestrador, Gerardo, marcando puntos clave y pistas concretas en el terreno. La precisión olfativa del animal fue determinante para que los equipos de rescate orientaran el rastrillaje general.
Tras el intenso despliegue y ser localizada a salvo, la niña fue derivada de inmediato al Hospital Domingo Funes para su correspondiente evaluación médica.
Rastreo y la hipótesis del secuestro
El trabajo de Shamal comenzó de manera directa en el punto cero, ubicado en la vivienda donde la pequeña se encontraba jugando. A partir del olor de una prenda específica, el perro inició la búsqueda.
Según detalló Gerardo, el adiestrador del animal, el rastreo arrojó resultados concluyentes en el lugar de los hechos.
"El perro tuvo una efectividad del 100% en los dos rastros", aseguró el especialista a El Doce.
El recorrido marcado por el ovejero generó una nueva línea investigativa sobre lo ocurrido. El rastro se extendió por unos 300 metros hacia un sector de pastizales cercano a la ruta, donde se perdió de manera abrupta.
Sobre esta evidencia técnica, el guía canino explicó la teoría principal: "La hipótesis del perro es donde hacen la segunda extracción y se llevan a la nena". Esta marcación indicaría que la menor pudo haber estado cautiva temporalmente.
Posteriormente, el animal volvió a encontrar el rastro en el sector exacto donde los policías motorizados hallaron finalmente a la niña.
Cómo trabaja un perro de rastro específico
El procedimiento operativo de Shamal requiere de elementos precisos para lograr resultados efectivos en la búsqueda territorial. El adiestrador utiliza un juguete como motivación principal para el ejemplar de rescate.
"Se lo hace oler una prenda, se lo satura de olor, se cierra la bolsa y se da comienzo a la búsqueda", detalló el guía canino sobre la metodología aplicada.
La técnica del ovejero gris combina su capacidad olfativa con características biológicas propias de su raza. Entre las particularidades de su método de trabajo de campo, se destacan:
- Rastreo directo y constante sobre la superficie del piso.
- Identificación mediante un cono de olor a un metro de altura.
- Uso del instinto de presa y una alta carga energética.
El especialista remarcó la importancia genética en este proceso de búsqueda. "Actúa con precisión porque la genética del perro ayuda a eso y acá el 95% del trabajo lo pone el perro", afirmó.
A diferencia del tradicional ovejero alemán de manto negro, esta variante de línea de trabajo posee características físicas superiores. El ovejero gris tiene eliminada la displasia de cadera, lo que mejora su desempeño físico.
Entrenamiento y vocación de servicio
La preparación de este ejemplar demandó más de un año de entrenamiento constante y riguroso. El proceso de capacitación contó con la colaboración activa de diversas instituciones y organismos locales.
Gerardo destacó el fundamental aporte logístico de Prevención Animal de La Falda y de los bomberos voluntarios de Villa Giardino. Estos últimos oficiaron como "figurantes", simulando ser personas perdidas durante las prácticas de campo.
Pese a ser de propiedad privada, el animal fue puesto a disposición del operativo oficial de manera voluntaria. Su importante intervención fue reconocida por las distintas fuerzas de seguridad intervinientes.
Ante los diversos elogios recibidos por la labor, el guía mantuvo una postura prudente respecto a su aporte público.
"No somos héroes, somos gente que ponemos un granito de arena en un mar grande que es una desaparición", concluyó.




