Caso judicial. Río Cuarto: chocó el auto en el que iban 6 jóvenes, uno murió, y espera el juicio en prisión
Por el fallecimiento de Bruno Brondo (22) sigue detenido Juan Pizarro (25). No es habitual que en estos casos de muertes viales se llegue a juicio en prisión. Se descubrió que un amigo mintió: dijo que manejaba porque Pizarro estaba inhabilitado para conducir. Ambos serán juzgados.
El 5 de julio de 2025, a las 5.20, colisionaron en Río Cuarto dos vehículos con ocupantes muy jóvenes. El choque, con resultado fatal, dio lugar a una causa judicial que impacta en la mayor ciudad del interior cordobés.
Por calle Maipú circulaban en una camioneta Amarok Juan Ignacio Pizarro (25), Rodrigo Carón (25) y Lucía Dominguez. Unas cuadras antes se había bajado Rocío Vilchez Dominguez.
En la esquina con calle Perón, la camioneta chocó el lateral trasero de un Renault Clio, en el que venían, desde el boliche “Dioses del Oeste”, seis jóvenes. El auto era conducido por Joaquín Boni, en el asiento del acompañante iba Delfina Guzmán y, atrás, María Eugenia Pico, Luisina Ballarín, Lucas Alonso y Bruno Brondo.
Brondo falleció, tras sufrir un traumatismo torácico y abdominal. Era modelo y estudiante de Arquitectura.
La investigación del fiscal Pablo Jávega determinó que Pizarro “manejaba en forma antirreglamentaria, a una velocidad que no le permitía el control efectivo del utilitario, sin tomar precauciones y sin respetar la prioridad de paso”. Además, se encontraba inhabilitado para conducir, lo que lo llevó a quedar detenido y a esperar el juicio en prisión.
Según informes del Tribunal de Faltas, el 11 de mayo la Policía Caminera le había labrado a Pizarro un acta de infracción en ruta 36. Detectaron que estaba conduciendo con un nivel de alcohol en sangre mayor al permitido (0,8) y le impusieron una sanción monetaria e inhabilitación por 120 días. Al día siguiente, Pizarro abonó la sanción e impugnó la inhabilitación. Consiguió que le redujeran la prohibición de conducir a 90 días, pero el plazo no se había cumplido al momento de la colisión fatal.
De acuerdo a la pericia accidentológica, por el daño ocasionado al Clio, las huellas del frenado y del arrastre (la Amarok quedó a ocho metros del lugar de la colisión), Pizarro conducía con exceso de velocidad. El perito oficial estimó que iba a 73 km/h. El de la defensa, lo habría establecido en 47, y el máximo previsto para esa arteria es 40.

El intento de engaño a la Policía
El fiscal Jávega concluyó que, cuando llegó la Policía al lugar del hecho, Carón mintió. Dijo que era él quien conducía, presumiblemente por su amistad con Pizarro, porque conocía que estaba inhabilitado.
El acompañante logró engañar a los uniformados y le hicieron a él el test de alcoholemia, con lo que se considera que “perjudicó a la investigación”. El test le dio positivo a Carón. Pero luego las cámaras y otros testigos, confirmaron que era Pizarro quien manejaba.
En el Clio, hubo tres heridos más. En los tres casos, las curaciones demandaron varios días pero no pusieron en peligro sus vidas.
En la esquina donde se produjo el siniestro vial hay semáforo pero a esa hora están intermitentes.
El relato de la joven paramédica que sobrevivió
El evento al que habían asistido los jóvenes que viajaban en el Clio era para reunir fondos para la construcción de una cancha en una universidad de la ciudad.

Luisina Ballarín, una de las que iba en el asiento de atrás, es paramédica. Declaró que, tras el choque, tanto Alonso como Brondo estuvieron desvanecidos. Contó que ella les hacía preguntas para evaluar su nivel de conciencia y que, con una capucha, hasta trató de parar una hemorragia que Alonso tenía en el cuero cabelludo. Recién cuando llegó la ambulancia, Luisina salió del auto y se cayó al piso. Ahí se dio cuenta de que tenía los gemelos desgarrados, rotura de menisco y una lesión en el ligamento, con trombosis.
Una de las jóvenes que venían en el asiento de atrás de la Amarok (sobre la que ni Pizarro ni Carón habían hablado) no dejó dudas sobre quién conducía la camioneta. Declaró ser novia de Carón y recordó que tras el choque Pizarro se bajó a pedir ayuda y les pidió a los ocupantes del auto que no se muevan hasta que llegue la ambulancia.
El requerimiento de elevación a juicio admite que el conductor del auto, Joaquín Boni, también estaba alcoholizado al momento del hecho, lo que podría haber influido en sus reflejos. Pero sostiene que el Clío llegó a la esquina a 32 kilómetros por hora, tenía prioridad de paso, y su conductor no podría haber evitado el resultado.
Con todo, para Jávega, Pizarro debe ser juzgado como presunto autor de homicidio culposo agravado por la conducción imprudente, por encontrarse inhabilitado para manejar, por lesiones graves culposas agravadas y lesiones leves culposas, en concurso ideal. En tanto, Carón deberá sentarse en el banquillo acusado de encubrimiento por favorecimiento personal.

