
La Corte confirmó la condena al exfiscal Luis María Viaut y quedó detenido
Por
Redacción La Voz
Siempre resulta recomendable hacer un ejercicio mental: ¿qué pasaría si uno se parara en el ingreso a la cárcel, pudiera hablar con cada condenado con todas las de la ley y le preguntara si él cometió el hecho? Salvo algunas pocas excepciones, la respuesta sería casi siempre la misma.
Algunos presos se divierten cuando llega un nuevo compañero de encierro y, sin conocerlo, lo primero que le preguntan es "¿y vos, por qué estás acá?" Después de responder el motivo de la condena, también se sucede una aclaración casi invariable: "Pero yo no lo hice”.
Aclaré desde el comienzo que esta idea es sólo aplicable a "condenados", no para quienes son detenidos con prisión preventiva, durante la investigación.
La semana pasada llamó la atención lo que hizo el destituido exfiscal de San Francisco Luis María Viaut, luego condenado a cinco años de prisión por pedir indebidamente dinero a pesar de todos sus recursos defensivos, ya que la Corte Suprema de Justicia de la Nación le rechazó su pretensión de discutir la sentencia. Lo que hizo, mientras viajaba para entregarse y empezar a cumplir la sentencia, fue publicar en redes sociales su particular visión del proceso judicial que lo condenó con todas la garantías y recursos de revisión.
Viaut pidió "prudencia", como si se refiriera a un hecho que aún es controvertible y no a una condena con sentencia firme, confirmada nada menos que por el máximo tribunal nacional.
En uno de los párrafos de su "descargo" mientras iba a entregarse para cumplir la condena, quien hoy está alojado en la cárcel de Bouwer señala: “En los últimos años se ha intentado instalar en mi contra una acusación de supuesto tráfico de influencias, una imputación que rechazo de manera categórica. Dicho delito presupone la utilización indebida de una posición o influencia para obtener beneficios o favorecer intereses particulares. En mi caso, no existe ninguna prueba que demuestre una conducta de esa naturaleza”.

Resulta llamativo que Viaut, a esta altura del proceso, utilice expresiones como "acusación", cuando lo suyo es cosa juzgada; "supuesto", sobre algo que ya está probado y revisado, o "imputación", cuando ya fue hallado penalmente responsable.
Si bien resulta innecesario extenderse sobre hechos que los vocales y los tribunales superiores ya analizaron, Viaut se da el lujo de cuestionar la prueba y hasta a quienes confirmaron su condena. El exfuncionario judicial desconoce con sus dichos lo que para él ha sido un rito durante décadas de ejercicio de sus funciones.
También pretende ignorar el exfiscal, condenado y luego destituido, que durante el juicio se expusieron pruebas que lo dejaron muy mal parado y que se ventilaron las escuchas telefónicas en las que pronunciaba expresiones poco decorosas sobre lo bien que le venía el dinero que estaban negociando de manera espuria. Bromeó con lo bien que le hacía a su ánimo determinada cifra, sobre lo elevado que era ese monto y el "oxígeno" que representaba percibir esa coima.
Pero acaso lo peor de todo haya sido que en pleno juicio celebrado en el Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba —con vocales irreprochables como María Noel Costa (presidenta), José Fabián Asís y Julián Falcucci— los otros acusados reconocieron plenamente todos los hechos de la acusación y toda la prueba, tal como estaba. Viaut quedó "solo" discutiendo la prueba y los hechos que sus cómplices habían reconocido y por lo cual pedían disculpas.

Durante un largo proceso judicial, que incluyó un jury mediante el cual terminó destituido, el exfiscal coimero tuvo todas las oportunidades de demostrar lo que sigue discutiendo en un medio tan inidóneo como trivial: las redes sociales.
Seguramente, esos "posteos" —para nada escritos judiciales— no tengan por destinatarios a quienes deciden su suerte y su caso, sino a aquellos que, en lo social o familiar, todavía puedan creerle que no hizo lo que toda la Justicia demostró que hizo.