Noelia: Mi ex quiso asesinarme, le preguntaría por qué
El crudo relato de una mujer que sobrevivió a un intento de femicidio en Córdoba. Su expareja la golpeó, la ahorcó y la apuñaló. El hombre ya fue condenado. Ella quedó con secuelas. Dice que lo perdona, por sus hijas. El drama de quedar sin nada y de luchar para salir adelante
- El crudo relato de una mujer que sobrevivió a un intento de femicidio en Córdoba.
- Su expareja la golpeó
- la ahorcó y la apuñaló.
- El hombre ya fue condenado.
- Ella quedó con secuelas.
- Dice que lo perdona
- por sus hijas.
El dibujo en el trozo de cartulina rosa reposa sobre el portallaves, en la entrada a la casa. Con fibrón negro, están trazadas cuatro siluetas. Mamá, papá y las dos hijas. El hombre sobresale en tamaño. Así lo retrató la nena de 6 años.
Hasta hace algún tiempo, ese humilde hogar era un refugio de felicidad, amor y sueños para la familia. El horror y el espanto arrasaron con todo. Hace cuatro meses, el hombre quiso asesinar a su exmujer. La golpeó, la tiró al suelo, intentó ahorcarla con sus manos, la apuñaló varias veces...
Destino, milagro, un dios aparte. Quién sabe. Lo concreto es que Noelia sobrevivió al feroz ataque y, a sus 34 años, volvió a nacer.
Héctor René V., 41 años, fue condenado días atrás a 11 años de cárcel por la Cámara 3ª del Crimen de Córdoba. Tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género, quedó escrito en el frío expediente judicial.
“Sé que quiso matarme, pero no entiendo por qué. Estuvimos 17 años juntos, creamos una familia, un hogar, pero se puso loco. Nunca me había pegado… Nunca nada. Pero los celos lo enloquecieron y me atacó”, cuenta Noelia y sus profundos ojos negros se humedecen. “En el fondo lo perdono… Es el padre de mis hijas. No volvería con él nunca más, pero me gustaría preguntarle por qué lo hizo, por qué me atacó”, agrega la mujer en el comedor de su hogar, en un barrio del norte de Córdoba.
Su hija mayor, de 16 años, la mira en silencio. Presenció todo. La otra hija, la de 6, duerme sobre un sillón. La pequeña hace poco que se enteró de que su papá está preso y no saldrá por largo tiempo.
Por las noches, Noelia no duerme.
Aquellas imágenes, la del hombre que amaba pegándole, arrastrándola de los cabellos, intentando ahorcarla, dándole puñaladas, se repiten como secuencias de una pesadilla sin fin.
“Yo era su posesión”
Hija de una numerosa familia, Noelia conoció a Héctor hace 17 años en un baile. Hubo “flechazo” a primera vista, pasión y un amor que se tradujo en un embarazo.
Al poco tiempo, comenzaron a vivir juntos. Héctor, albañil, levantó la casa con sus manos y un esfuerzo de años. “Era hermoso todo, teníamos un hogar. Nos esforzamos para crecer y llegó nuestra segunda hija”, cuenta Noelia.
Un día, ella quiso cambiar con su propia vida. Sentirse alguien. “Me vi gorda y sin hacer nada. Gorda, sí... Decidí bajar de peso y aprender peluquería para ayudar a la familia. Quería ser útil. Él enloqueció, enfermó de celos. Se volvió otro”, recuerda la mujer.
El hombre se nubló de celos, comenzó a controlarla, a llamarla por teléfono a cada rato, a perseguirla, a querer saber todo de ella.
El hogar se convirtió, de pronto, un infierno para todos.
Noelia no puede creerlo todavía. El control se tornó sofocante.
“Solíamos ver noticias de femicidios y nos conmovíamos. Él decía: ‘¿Cómo pueden matar a sus mujeres esos tipos? Él nunca me pegaba, nunca, pero yo era su posesión”, afirma Noelia.
Un día, ya en 2016, ella dijo basta. No habían mediado golpes, pero el martirio era tal que ella decidió separarse. Empezó el fin.
Fue entonces que Héctor terminó por volverse una furia y amenazó con quemar a la familia usando una garrafa de gas. “Lo mejor que puede pasar es que nos muramos los cuatro”, exclamó el hombre. No llegó a hacerlo, aunque sí atentó contra sí mismo.
Fue entonces que Noelia lo denunció en la unidad judicial del barrio. La orden de restricción judicial se convirtió en un simple papel que no serviría de mucho.
Héctor llegó a enviarle un mensaje a su exmujer a través de una de sus hijas: “Decile a tu mamá que cuando la vea, la mato”.
Sin policías de custodia en la casa ni un botón antipánico, el hombre regresó al hogar.
Su venganza consistió en romperle las pertenencias a quien había sido su amor alguna vez. Principalmente, le destrozó la peluquería y hasta el certificado.
Noelia volvió a la Justicia. Hubo una segunda denuncia y una segunda restricción de hogar. De nada serviría otra vez.
Ataque sin piedad
El pasado viernes 13 de enero, Noelia cumplió 34 años. Su vida iba a tener un antes y un después al sábado siguiente.
Aquella jornada, el hombre volvió al hogar otra vez y fingió buscar ropa para llevarse. Ella alcanzó a decirle que se marchara, que se la acercaría. Él aparentó irse caminando.
Bastó que Noelia saliera a hacer unas compras, momentos después, para que el sujeto, escondido entre las sombras, se le abalanzara como una fiera.
La golpeó, la arrastró, quiso ahorcarla con sus manos y luego la emprendió a puñaladas con una cuchilla. La escena duró varios minutos, todo frente a la casa, todo frente a la hija mayor.
“Aún lo recuerdo, encima mío, atacándome con ese cuchillo”, recuerda Noelia.
El griterío alertó a los vecinos que intercedieron. En el hospital le salvarían la vida. Él fue detenido ese mismo día.
Condena y perdón
Días atrás, Héctor René V. fue condenado a 11 años de cárcel en un juicio abreviado.
“No me dejaron que hablara con él en el juicio. Me hubiera gustado mirarlo a los ojos y preguntarle: ‘¿Por qué me hiciste esto? ¿Por qué quisiste matarme? ¿Qué te pasó en la cabeza? ¿No era tu reina, tu princesa? Y me quisiste matar’. No lo amo, ya no lo amo, pero lo perdono... Es el padre de mis hijas”, repite Noelia, entre llantos. “A las mujeres les digo que tengan cuidado, que no se dejen engañar y pegar por esos tipos”, agrega.
Noelia quedó con secuelas. Las visibles son físicas. Se traducen en cicatrices por los cortes y en un adormecimiento en un brazo.
Las secuelas no visibles están en su mente. En ese terror permanente que le quedó grabado. “Hoy tengo terror por mis hijas, de que las agarre cualquier desgraciado en la calle...”, dice la mujer.

11 años de cárcel efectiva en un juicio abreviado. El agresor fue condenado por tentativa de homicidio calificado. Días atrás, a cuatro meses del ataque, Héctor René V. (su identidad no se brinda para preservar a la víctima) fue condenado a 11 años de cárcel por la Cámara 3ª del Crimen por tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género. Fue un juicio abreviado: el agresor admitió su culpa, confesó todo y se mostró arrepentido. "Fue un caso tremendo. Esa mujer podría estar muerta", opina hoy el fiscal Marcelo Hidalgo.

