Desgarrador. "No es mi nieto": el reclamo de la abuela del joven que mató a su madre policía
A un mes del asesinato de la cabo Rosalía La Roza en Santa Fe, la justicia prorrogó el encierro del adolescente de 15 años. Mientras, su familia rompe el silencio con duras acusaciones.
La comunidad de Villa Gobernador Gálvez, en la provincia de Santa Fe, continúa conmocionada tras cumplirse un mes del matricidio que terminó con la vida de Rosalía La Roza, una integrante de la Policía Federal. Una reciente resolución judicial dispuso la prórroga del encierro del único sospechoso: su hijo.
El magistrado a cargo de la causa, Estanislao Surraco, determinó que el adolescente, identificado como L.A., permanezca alojado en un centro especial fuera de la ciudad de Rosario. Allí, el joven será sometido a pericias por parte de una junta de salud mental para determinar su estado psíquico actual.
Mientras el proceso avanza bajo secreto de sumario, la voz de Rosa, madre de la víctima y abuela del victimario, habló con El Tres. La mujer expresó su profundo dolor y la decisión de apartar definitivamente al joven de su círculo afectivo tras el crimen. "Este delincuente asesino no es mi nieto; lo destierro de mi familia", expresó la mujer.
La ruptura de una familia
Según los testimonios, Rosalía La Roza le exigía mayor responsabilidad escolar tras un año de bajo rendimiento académico.
“Mi hija pidió auxilio hace seis meses; no sabía qué más hacer, vivía por y para él”, recordó Rosa sobre los esfuerzos de la agente por contener al joven. Incluso, detalló que un mes antes del homicidio lo llevó de viaje a Mar del Plata buscando fortalecer el vínculo.
La indignación de los allegados radica no sólo en el hecho en sí, sino en la condición de inimputabilidad que protege al acusado debido a su corta edad. La abuela cuestionó con dureza los beneficios procesales que podría recibir el joven tras haber terminado con la vida de su propia madre.
Sobre la dedicación de la víctima hacia su hijo, la mujer agregó: “Nunca vio que quería protegerlo, cuidarlo. Vivía por y para él. Mi hija era una madre impecable. No se merecía morir en manos de este pibito”.

Planificación del crimen y chats
La investigación dio un giro fundamental al analizar los dispositivos electrónicos del menor, donde se encontraron evidencias de que el ataque no fue accidental. Si bien inicialmente se barajó la hipótesis de un disparo fortuito, los mensajes en el teléfono del joven sugieren otra realidad.
Días antes del suceso, el adolescente habría anticipado en diversos chats con personas de su entorno su deseo de terminar con la vida de su madre. Tras concretar el disparo, el asesino dio aviso a sus contactos confirmando que finalmente había cumplido con su objetivo.
Desde el Ministerio de Seguridad indicaron que estas pruebas fueron claves para comprobar que el hecho fue planificado e intencional. El arma utilizada habría sido la reglamentaria de la cabo primera, quien se encontraba de franco y desarmada al momento del ataque.

