Narcotráfico. La línea caliente de la cocaína en Córdoba: pactaban la venta con llamadas telefónicas y cayeron con 16 kilos
La banda operaba principalmente en la ciudad de Villa Allende. Sorprende la operatoria, los recursos técnicos y la gran cantidad de material de “estiramiento”. Ya hay 16 detenidos. La investigación continúa.
Los sospechosos de integrar una banda narco que utilizaba una línea telefónica para pactar venta de cocaína por delivery fueron detenidos este viernes en distintos allanamientos simultáneos que se realizaron en la ciudad de Villa Allende y en distintos puntos de Córdoba capital.
En total, la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) detuvo a 16 sospechosos por el presunto delito de “narcomenudeo”, entre quienes se encuentra el aparente cabecilla de la banda, un hombre que fue caracterizado por los pesquisas como “un pez gordo” de la droga.
Los operativos fueron ordenados por el fiscal especializado en Lucha contra el Narcotráfico de Tercer Turno de la ciudad de Córdoba, Carlos María Cornejo, quien instruye la investigación desde el mes de noviembre del 2025.

Por aquel entonces, comenzaron a aparecer datos llamativos en otras causas y otras investigaciones sobre un aparente “patrón de la droga” que, a diferencia de otros narcomenudistas, se amparaba en llamadas telefónicas de línea para comercializar cocaína.
De este modo, el presunto capo narco intentaba eludir el rastro tecnológico que podrían dejar los mensajes de WhatsApp.
Luego, una denuncia anónima que se receptó en el 0800-888-8080, terminó por acercar los primeros hilos de los que Cornejo comenzó a tirar para avanzar.

“La investigación aún no termina y podría haber nuevos allanamientos, imputados y detenidos”, confirman desde el entorno investigativo.
La pesquisa demandó más de seis meses de trabajo encubierto, seguimientos y análisis de comunicaciones.
Según trascendió, el supuesto líder de la organización operaba desde Villa Allende y tenía una estructura aceitada que incluía vendedores, repartidores y personas que facilitaban cuentas bancarias para el movimiento del dinero.
Para los investigadores, el volumen de droga secuestrado y la logística detectada exponen una organización con capacidad operativa superior a la habitual en causas de narcomenudeo.
Llamadas y contactos de boca en boca: la operatoria
A diferencia de otras bandas dedicadas a la comercialización de estupefacientes, esta estructura evitaba el uso de aplicaciones de mensajería y redes sociales.
Todo se manejaba a través de llamadas telefónicas tradicionales y contactos “de confianza”.
La modalidad, según explicaron fuentes de la investigación, funcionaba como un sistema de delivery. Los consumidores se comunicaban con integrantes de la organización, quienes pactaban cantidades, precios y puntos de entrega.

Luego, otro miembro de la banda concretaba la operación y cobraba el dinero.
“Todo era por llamadas telefónicas, generalmente líneas comunes. También mucho boca en boca. Buscaban evitar cualquier rastro digital”, indicó una fuente con acceso al expediente.
Los pesquisas lograron identificar al menos tres o cuatro vendedores que trabajaban bajo las órdenes del supuesto cabecilla. Había jornadas específicas en las que eran convocados a reunirse en un mismo inmueble para preparar la droga antes de salir a distribuirla.
Ese lugar era conocido dentro de la estructura como “La Fábrica”.
Finalmente, los megaoperativos de este viernes se concretaron mediante 11 allanamientos simultáneos realizados en barrios Sol Naciente, Cooperativa Los Paraísos, Argüello Lourdes, Policial Anexo 16 de Noviembre y Cooperativa Los Eucaliptos, en Córdoba Capital.
También hubo procedimientos en Villa Allende y La Calera.
En total fueron detenidos 16 sospechosos: diez hombres y seis mujeres. Entre ellos se encuentra el presunto jefe de la organización.

Además, se secuestraron tres automóviles, dos motocicletas, más de siete millones de pesos en efectivo, balanzas digitales y distintos elementos utilizados para el fraccionamiento y comercialización de droga.
Uno de los domicilios allanados en Villa Allende funcionaba detrás de un bar clausurado, situación que también llamó la atención de los investigadores.
La prensa hidráulica y el material de “corte”
Lo que generó gran sorpresa entre los investigadores era la capacidad de la banda, representada en la infraestructura hallada para manipular y “estirar” la cocaína.
En los procedimientos se secuestraron más de 12 kilos de cocaína en panes compactos, junto a una importante cantidad de dosis ya fraccionadas y listas para ser distribuidas entre consumidores.

Pero el hallazgo más llamativo fue otro: una prensa hidráulica prácticamente nueva, sofisticada y aún con su embalaje original.
Para los investigadores, el aparato era utilizado para volver a compactar la cocaína luego de mezclarla con distintas sustancias de corte.
A eso se sumó el secuestro de más de 32 kilos de sustancias utilizadas para el “estiramiento” de la droga. Entre ellas había creatina y otros compuestos que ahora son sometidos a peritajes químicos.
“Esto avala la hipótesis de que recibían cocaína de buena calidad y luego la multiplicaban mediante sustancias de corte. Es incalculable la cantidad de dosis que podían producir”, señalaron fuentes judiciales.

En paralelo, los uniformados encontraron licuadoras industriales, balanzas de precisión, ácido sulfúrico, tussi, marihuana y una planta de cannabis sativa.
Investigación en desarrollo
Aunque los procedimientos significaron un fuerte golpe para la organización, en la fiscalía consideran que la causa todavía está lejos de concluir.
Cornejo ordenó el traslado de todos los detenidos a sede judicial por supuesta infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes y analiza nuevas medidas procesales.
En los próximos días se avanzará sobre el análisis de teléfonos, movimientos financieros y vínculos entre los sospechosos para determinar el alcance completo de la red narco.
Uno de los principales interrogantes sigue siendo el origen de la cocaína.

