
Condena de 8 años de prisión a vecino de Alta Gracia por abuso sexual y maltratos a una mujer
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Redacción La Voz
Como es habitual en este tipo de casos, desde el lunes pasado se realiza un debate a puertas cerradas por presunto abuso sexual de un hombre a su pareja. En la Cámara 5ª del Crimen de Córdoba se está juzgando a Horacio Benjamín Delfino (48) por el presunto abuso sexual de quien era su pareja, durante la década pasada, en un barrio cerrado de la capital provincial.
La acusación es grave, a juzgar por la imputación que formuló en la instrucción la fiscal Ingrid Vago: “Abuso sexual con acceso carnal calificado por el grave daño a la salud mental de la víctima”.
El hecho denunciado por la mujer que actúa como querellante en el debate habría ocurrido en diciembre de 2018 en la vivienda familiar que ambos compartían. Precisamente, una particularidad de este caso es que, si bien estaban formalmente separados, ambos protagonistas de esta historia convivían en la misma vivienda.
Aparentemente, la pareja vivía bajo el mismo techo pero no tenían intimidad desde hacía varios meses. Durmiendo en diferentes habitaciones, él habría irrumpido en su cama sin su consentimiento y la sometió a pesar de que ella le habría manifestado en varias ocasiones su negativa.

La mujer habría sufrido ese día un episodio traumático que la llevó a una consulta en la que le inyectaron un potente psicotrópico. Ante esto, regresó a su domicilio y le avisó a Delfino que debía cuidar a sus niñas mientras ella se acostaba. Según el relato, se acostó por la tarde y durmió profundamente varias horas, hasta que esa noche se despertó con él en su cama.
Sin brindar detalles, la descripción que hace Vago del abuso indica que ella no pudo ejercer resistencia por estar sedada, pero sí pudo expresar su negativa varias veces, según consta en el expediente. La descripción del abuso habla de hechos graves y ultrajantes, siempre a pesar de la negativa verbal de la mujer.
El querellante por la supuesta víctima, el penalista Rubén Sánchez Quinteros, comentó a La Voz que esos dichos de su clienta tienen un respaldo contundente. Al acostarse ella, puso bajo la almohada su teléfono celular. Cuando despertó con escasas fuerzas, además de hablar pudo alcanzar el aparato y grabar las manifestaciones de él y de ella, mientras ocurría el presunto abuso.
El registro de audio alojado en el celular de la denunciante tiene unos seis minutos de duración. La desgrabación de esas manifestaciones por parte de peritos refleja una crudeza. Los interlocutores fueron identificados como “H” y “M”, para referir que se trata de voces masculina y femenina.
En varios tramos del audio se escucha reiteradamente la palabra “no” y otras manifestaciones de su negativa a tener sexo. Esto es coincidente con la descripción que hizo Vago al detallar el hecho de abuso de la acusación.
La instrucción de Vago recibió el sucesivo aval de las dos instancias superiores: el juez de control Pablo Agustín Cafferata y el pleno de la Cámara de Acusación de Córdoba.
En la primera audiencia celebrada el lunes pasado, los camaristas Alfredo Villegas (presidente), Luis Nassiz y José Pueyrredón escucharon la declaración de la mujer, quien durante unas cuatro horas y media describió sus pesares durante ese episodio y las secuelas psíquicas que viene sufriendo.
La mujer hizo la denuncia al día siguiente en el Polo de la Mujer y refirió la violencia que tuvo el acto.
También comentó en el juicio que quedó en mal estado psicológico y que comenzó a sufrir ataques de pánico que le impidieron salir de su casa por un tiempo prolongado. Asimismo, refirió dificultades para relacionarse con otras personas.
Sánchez Quinteros manifiesta que Delfino, tras la denuncia, comenzó un hostigamiento económico y psicológico, detallando que no hizo efectiva la cuota alimentaria. Al respecto, el abogado querellante sostiene que el acusado es publicista y tiene un muy buen pasar, que viaja varias veces por año a ferias en países europeos y americanos.

La pareja viene sosteniendo diversos litigios en varios fueros de la Justicia provincial. Además de las actuaciones en el fuero de Familia y en el Civil, también en el fuero Penal el fiscal Horacio Vázquez imputó en julio pasado a Delfino por “incumplimiento de los deberes de asistencia familiar”.
Sánchez Quinteros sostiene que habitualmente, cuando no hay prueba, insuficiente del no consentimiento de la víctima, es elemento suficiente para dar por acreditado el hecho la declaración de la denunciante. Pero agrega que en esta causa se añade la grabación y los peritajes psicológicos y psiquiátricos a ella.
Sobre esto último, asegura el abogado que queda claro que su representante no ha mentido durante el proceso y que no responde a una personalidad tendiente a fabular.
La acusación en este debate está a cargo del fiscal de cámara Marcelo Sicardi.
Uno de los defensores de Delfino es el abogado Ignacio Mosquera, quien dialogó con este diario y mostró cautela ante este tipo de causas, como así también por el resultado del proceso que considera terminará probando la inocencia de su cliente.
“Es una causa bastante particular porque se trata de un delito de instancia privada que merece de mi parte ser cauto y también discreto por la intimidad de la supuesta damnificada”, expresó el joven abogado.

No obstante, manifestó: “Considero que hay numerosos elementos de prueba que van a demostrar la inocencia” de Delfino.
Sobre las particularidades de la causa, adjudicó un móvil económico a la denuncia de la ex de su cliente. Entre los fundamentos señala que ella se presentó ante el Polo de la Mujer a fines de 2018, pero recién instó la acción penal tres años después, en diciembre de 2021.
Según Mosquera esto fue pocos días después de que se adjudicó a Delfino la casa en la que convivían, la cual debió ser devuelta por ella que estaba ocupándola. "Esto sucedió después de que en Tribunales de Familia resolvieron la atribución del hogar propiedad exclusiva de Delfino", sostuvo el defensor.
“Esto responde a una represalia de su parte, por haber perdido el inmueble y otras cuestiones patrimoniales”, agregó.
Por otra parte, rechazó que su cliente sea "empresario" y señaló que es diseñador gráfico, que diseña una publicación relacionada con la industria del calzado y que ya no tiene participación en las acciones ni en los negocios de una empresa familiar.
Mosquera indicó a La Voz que Delfino y la denunciante sostienen litigios en varios fueros y que en esas actuaciones hay peritajes y otras medidas probatorias que van a terminar favoreciendo a su cliente.
Para este lunes está prevista la segunda audiencia, con la recepción de los primeros testimonios.