“Me van meter preso”. Condenaron a un narcopolicía por organizar con su hijo el tráfico de cocaína

En Salta recibió seis años y medio de prisión. Quedó al descubierto cuando su hijo protagonizó un raid al evadir tres controles de seguridad.

27 de mayo de 2026 a las 07:54 a. m.
Condenaron a un narcopolicía por organizar con su hijo el tráfico de cocaína
El Fiat Cronos que el 6 de junio de 2025 fue hallado abandonado tras una persecución con 12 kilos de cocaína. (Gendarmería/Fiscales.gob.ar)

Un suboficial de la Policía de Salta fue condenado a seis años y medio de prisión por haber coordinado en junio del año pasado un operativo de traslado de 12 kilos de cocaína desde la zona de Aguas Blancas hacia la ciudad de Orán, informó el Ministerio Público Fiscal (MPF).

La maniobra quedó al descubierto luego de que su hijo, quien conducía el vehículo cargado con la droga, evadiera tres controles de seguridad y protagonizara una persecución que terminó con su detención y el secuestro del cargamento.

La sentencia recayó sobre el sargento Jesús Antonio Vera, quien llevaba 18 años de servicio en la fuerza provincial y se desempeñaba en la Unidad Motorista de Emergencias Policiales. Fue condenado como coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por su condición de funcionario público.

El fallo fue dictado por el Tribunal Oral Federal N° 1 de Salta, integrado por las juezas María Alejandra Cataldi, Gabriela Elisa Catalano y Marta Liliana Snopek. En el juicio, en representación del Ministerio Público Fiscal intervino el fiscal federal Marcos Romero, de la Sede Fiscal Descentralizada Orán. De la investigación también participaron el auxiliar fiscal Francisco Valencia y la investigadora Analía Cabral.

La condena impuesta al sargento se sumó a la dictada en abril pasado contra su hijo Mauricio Vera, quien, mediante un acuerdo pleno homologado por la jueza Cataldi, recibió cuatro años y medio de prisión por transporte de estupefacientes, resistencia a la autoridad (tres hechos) y privación ilegítima de la libertad.

El caso del narcopolicía en Salta

La investigación contra padre e hijo había comenzado el 15 de abril de 2025, a partir de una denuncia anónima recibida por la Unidad de Procedimientos Judiciales de Orán de la Gendarmería, en la que se advertía sobre el funcionamiento de una organización narcocriminal integrada por narcotraficantes y miembros de distintas fuerzas de seguridad.

A partir de tareas de inteligencia y vigilancia, la fiscalía identificó al sargento Vera como uno de los integrantes de la estructura investigada.

Con autorización del juez de garantías de Orán, Gustavo Montoya, se dispuso la intervención telefónica del imputado, aunque de manera diferida. La pesquisa avanzó de manera decisiva el 6 de junio de 2025, cuando Mauricio Vera, hijo de 23 años del policía, fue detenido tras una persecución en un auto que se inició en Aguas Blancas y terminó en la ciudad de Orán.

El joven llevaba en el vehículo 12 kilos de cocaína distribuidos en 12 paquetes, además de una pistola de su padre, el sargento Vera, y otros elementos de interés para la causa.

La fiscalía reunió nuevos elementos de prueba y solicitó la detención del policía Jesús Vera, padre del conductor detenido con la droga. A diferencia de su hijo, quien acordó su responsabilidad mediante un acuerdo pleno, el suboficial decidió afrontar un juicio oral y público, en el que sostuvo que no tenía vinculación con actividades de narcotráfico y atribuyó exclusivamente a su hijo la responsabilidad por el transporte del cargamento.

Las comunicaciones interceptadas

Durante el debate, el fiscal Romero sostuvo que el episodio del 6 de junio representó el momento clave de la pesquisa, no solo por el secuestro de la droga sino también por las conversaciones telefónicas interceptadas en ese momento que comprometieron al suboficial.

Según expuso el MPF, horas antes del traslado de la cocaína, Vera padre había coordinado distintos aspectos de la logística. En una conversación con su pareja, por ejemplo, le explicó que había enviado a una persona a “buscar pasajeros” y regresar “con diez”.

Además, la fiscalía exhibió imágenes de cámaras de seguridad del sistema 911 que permitieron reconstruir parte de la maniobra. Allí se observó que el Fiat Cronos era conducido inicialmente por otra persona y que Mauricio Vera —quien circulaba en una moto que luego le entregó a su madre— asumió el manejo del vehículo poco antes de iniciar la fuga.

Tras la persecución, padre e hijo mantuvieron comunicaciones telefónicas incorporadas como prueba en el juicio. Una de ellas resultó especialmente incriminatoria. Mientras esperaba que le contestara una llamada que le hizo a un hermano, el sargento quedó grabado diciendo: “Ahí están los 12 kilos en el auto encima, me ha hecho perder todo, me va a mandar preso”.

La fiscalía también acreditó que la organización utilizaba mensajes en código para referirse al estupefaciente. Según surgió de los teléfonos analizados, se empleaban términos como “niñitos”, “juguetitos” o “camioncitos” para aludir a la droga.

La investigación también permitió establecer la intervención de otra familia con peso dentro de la organización narcocriminal. Según expuso la fiscalía, luego de la detención de Mauricio Vera y el secuestro del Cronos utilizado para el traslado de la droga, el sargento comenzó a exigir una compensación económica por las pérdidas sufridas. Esa negociación derivó en un ofrecimiento de cinco mil dólares, suma que el policía rechazó por considerarla insuficiente en relación con el valor de una camioneta que pretendía obtener como resarcimiento.

Por otra parte, del análisis de los teléfonos celulares secuestrados, especialmente el perteneciente al suboficial, surgió que Vera había accedido a un informe confidencial vinculado a la investigación. Para la fiscalía, ese hallazgo evidenció los vínculos que mantenía con integrantes de otras fuerzas de seguridad.

El Ministerio Público también remarcó el rol logístico que desempeñaba dentro de la organización y señaló que la actividad ilícita le había permitido acumular distintos bienes, entre ellos el Cronos decomisado en el procedimiento, una camioneta utilitaria, un inmueble en Aguas Blancas donde funciona un salón de eventos y un departamento ubicado en Orán.