Salta. Condenaron a un narcogendarme por liderar el tráfico de 161 kilos de cocaína
El delincuente, Carlos Alberto Sorani, coordinó la logística de un cargamento de droga secuestrado en de 2025 en Aguaray.
El Tribunal Oral Federal N° 1 de Salta condenó el martes pasado a nueve años de prisión a un exintegrante de Gendarmería Nacional, experto en investigaciones por narcocriminalidad, por haber sido uno de los coordinadores de una maniobra de transporte de 161 kilos de cocaína descubierta en 2025 en la localidad de Aguaray.
El caso fue investigado y litigado hasta el juicio por la fiscal federal Lucía Orsetti y la auxiliar fiscal Lourdes Milani, de la Sede Fiscal Descentralizada Tartagal, informó el Ministerio Público Fiscal.
La sentencia recayó sobre el exsargento Carlos Alberto Sorani, exjefe del área de Inteligencia del Escuadrón 52 “Tartagal”. Por unanimidad, las juezas Marta Liliana Snopek, Gabriela Elisa Catalano y María Alejandra Cataldi lo consideraron coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes y por su calidad de funcionario público, al finalizar un debate.
El caso del narcogendarme
La investigación se originó el 5 de mayo de 2025, cuando personal del Escuadrón 54 de Gendarmería detuvo una camioneta Ford Ranger sobre la ruta nacional 34, a la altura de Aguaray. Durante la inspección, un perro adiestrado marcó anomalías en el vehículo y se descubrió un doble fondo oculto en la caja, entre el respaldo de los asientos traseros y en el piso del vehículo, donde se acondicionaban 161 kilos de cocaína. La camioneta era conducida por Oscar Navarro, quien viajaba acompañado por su pareja Gloria Cardozo.
A partir de ese procedimiento, la fiscalía impulsó distintas medidas de prueba para reconstruir la maniobra y establecer las responsabilidades de los distintos involucrados. Entre ellas, se realizaron análisis de teléfonos celulares, informes de geolocalización e impactos de antenas de telefonía, tareas de inteligencia y relevamientos de cámaras de seguridad públicas y privadas.
La investigación permitió determinar que Navarro y Cardozo actuaban únicamente como transportistas y que la maniobra había sido organizada por Sorani, quien acumulaba más de 26 años de trayectoria en Gendarmería, gran parte de ellos en áreas de inteligencia criminal vinculadas a investigaciones de narcotráfico.
La pesquisa también estableció que Sorani había sumado a la maniobra al cabo primero Alexis Aguirre, quien al momento del hecho se desempeñaba como chofer del Grupo Motorizado del Escuadrón 52 “Tartagal” y contaba con experiencia previa en unidades antidrogas.
Además, se identificó la participación de Héctor Horacio Acosta, un vecino de Salvador Mazza que facilitó un galpón para ocultar la camioneta utilizada en el transporte. Como proveedor de la droga y presunto jefe de la organización fue señalado Gustavo Ariel Barrios, sobre quien pesa un pedido de captura nacional e internacional en otra causa por narcotráfico.
Las cuatro condenas previas
Los gendarmes Sorani y Aguirre fueron detenidos el 29 de mayo de 2025. Luego de la audiencia de control de la acusación realizada el 28 de noviembre de ese año, el caso fue elevado a juicio.
El 19 de diciembre de 2025, Navarro fue condenado a cuatro años y medio de prisión y Cardozo recibió tres años de condicional, en el marco de un acuerdo pleno homologado por la jueza federal de garantías de Tartagal Ivana Hernández.
Posteriormente, el 4 de marzo de este año, Aguirre fue condenado a seis años de prisión mediante otro acuerdo pleno homologado por la jueza Snopek. En tanto, el 7 de junio pasado, Acosta recibió cinco años de cárcel. En todos los casos fueron considerados coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado.
Los fundamentos del tribunal
Al momento de dar a conocer los fundamentos de la condena, la presidenta del tribunal sostuvo que la defensa “no pudo desarticular las contundentes pruebas del caso” y calificó la versión ofrecida por Sorani como “una película que no ha sido probada”. Snopek cuestionó que el acusado hablara de una supuesta conspiración en su contra sin aportar elementos concretos que respaldaran esa hipótesis.
A su vez, destacó que el Ministerio Público Fiscal presentó “un caso sólido, con abundancia de pruebas” y afirmó que “a Sorani le gusta andar al filo de la navaja, y esa navaja se la clava”.
Por su parte, la jueza Cataldi adhirió a los fundamentos expuestos por el Ministerio Público Fiscal y coincidió en que la versión brindada por el acusado fue “una película que quiso vendernos”, al entender que sus planteos quedaron desvirtuados por la prueba reunida y los testimonios incorporados durante el debate.
Por último, la jueza remarcó que Sorani, por su condición de integrante de Gendarmería, “debió haber detenido” a Barrios en lugar de reunirse y viajar con él. Asimismo, rechazó que la baja remuneración que percibía o los problemas de salud alegados por la defensa —producto de un infarto y otras secuelas cardíacas— pudieran justificar su accionar delictivo.

