Rosario. Condena por las amenazas a Di María: tres años de prisión para una de las implicadas en la balacera
Sara Belén Gutiérrez, de 25 años, reconoció su participación en el plan criminal de la barra de Newell’s para amedrentar al futbolista y evitar su regreso a Rosario Central.
La Justicia de Rosario condenó este lunes a Sara Belén Gutiérrez a la pena de tres años y seis meses de prisión efectiva por su responsabilidad en la balacera intimidatoria contra la familia de Ángel Di María. El ataque ocurrió en marzo de 2024 frente al barrio privado donde reside el entorno del jugador de la Selección Argentina.
La resolución judicial se dio tras la homologación de un acuerdo abreviado entre la fiscal Paula Barros y la defensa de la acusada, ante el juez Lisandro Artacho, según informó Clarín. Gutiérrez admitió haber formado parte de una logística delictiva diseñada para generar terror ante los rumores del retorno del ídolo al fútbol local.
Detalles del ataque y la condena judicial
La joven fue hallada culpable de ser coautora de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego y por ser anónimas, además de intimidación pública agravada. La sentencia también incluyó el cargo de tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
Según la investigación, el plan se ejecutó cuando Di María evaluaba su regreso a Rosario Central en 2024, hecho que finalmente se concretó en mayo de 2025. Gutiérrez fue detenida apenas dos días después de los disparos en un departamento de alquiler temporario en el centro de Rosario.

El operativo que terminó con su captura fue realizado por la Policía Federal, el mismo día en que arrestaron a su primo, Pablo Acotto. Acotto también está vinculado a la causa y bajo sospecha de comercializar estupefacientes en la zona.
Cámaras de seguridad y el plan criminal
Los registros de las cámaras de monitoreo de la localidad de Funes fueron piezas clave para identificar a los responsables. En las imágenes se observa a los imputados circulando en un Renault Megane por la zona de Fuerza Aérea al 4200.
El vehículo se detuvo frente al country Funes Hills Miraflores, donde los ocupantes efectuaron disparos al aire antes de darse a la fuga. Esta acción fue el inicio de una serie de hostigamientos que sacudieron la tranquilidad de la familia del futbolista.
Pocas horas después de la balacera, se registró un segundo incidente violento en una inmobiliaria perteneciente a la hermana del jugador. En ese lugar, un cadete entregó una caja con un mensaje intimidante y contenido macabro dirigido directamente a una de las hijas de Di María.
El rol de la barra de Newell’s en las amenazas
La investigación fiscal determinó que los ataques no fueron hechos aislados, sino que respondieron a una interna dentro de la barra brava de Newell's Old Boys. La Justicia imputó a Alejandro Nicolás "Rengo" Ficcadenti y Sergio Gabriel "Bebe" Di Vanni como ideólogos de las maniobras.
"El impacto mediático del atentado buscaba fortalecer su liderazgo dentro de la interna de la barra y desplazar al grupo que conducía la organización", consideró la fiscalía.

Ficcadenti, presunto líder de una facción disidente, habría buscado el apoyo de Ariel "Guille" Cantero, jefe de la banda narco "Los Monos". El objetivo era doble: impedir que Di María fortaleciera a Rosario Central y posicionarse en la estructura de poder de la tribuna.
Organización y logística delictiva
Sergio "Bebe" Di Vanni fue señalado como el encargado de planificar las intimidaciones y de redactar las notas halladas en los sitios de los ataques. La logística incluyó el seguimiento de los movimientos de la familia y el uso de vehículos para garantizar el anonimato.
El caso generó una fuerte repercusión institucional en la provincia de Santa Fe, dada la relevancia internacional de la figura de Di María. Las autoridades destacaron la celeridad en la identificación de los autores materiales gracias al sistema de videovigilancia.
Con esta condena, la Justicia cierra una de las etapas clave del proceso, mientras continúa la investigación sobre los cabecillas de la organización criminal. Sara Belén Gutiérrez permanecerá en prisión efectiva tras reconocer su culpabilidad en los hechos que conmovieron al mundo del fútbol.



