La Voz En Vivo. “Las balas son palabras que no se pueden decir”: la advertencia de Liliana González tras el ataque en Santa Fe
Tras el fatal ataque en una escuela de San Cristóbal, la reconocida psicopedagoga analizó la desconexión entre adultos y adolescentes y la urgencia de recuperar el diálogo.
Un estudiante abrió fuego este lunes con una escopeta en la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, provocando la muerte de un compañero y dejando otros dos heridos. El episodio ocurrió a las 7.15, cuando los alumnos esperaban el izamiento de la bandera en un patio interno del establecimiento.
Ante la conmoción, la psicopedagoga Liliana González manifestó a La Voz En Vivo una sensación de "angustia" y cuestionó el rol de los adultos frente a los jóvenes. Señaló que la escuela, históricamente considerada un "continente seguro", hoy se encuentra debilitada y carece de sostén social y familiar.
Para la especialista, este tipo de episodios son un "factor desencadenante" de situaciones subjetivas previas que nadie vio o escuchó a tiempo. "Pensar que mandás un chico a la escuela y puede venir herido o muerto es escalofriante", afirmó.
El síntoma de la falta de palabra
González sostuvo una tesis central sobre la violencia: "Las balas siempre son palabras que no se pueden decir; la bala es la expresión de un malestar que no puede ser puesto en lenguaje". Según su análisis, el ataque es una forma desesperada de comunicar algo que no encontró espacio de conversación.
En este sentido, criticó la respuesta automática de instalar detectores de metales en los colegios. "Más que detectar metales, habría que detectar emociones", sentenció, advirtiendo que requisar mochilas podría desvirtuar la esencia de la institución escolar.
Padres que ven a sus hijos como "extraños"
La experta alertó sobre el impacto de la tecnología y la "hiperocupación" de los padres, factores que han distanciado a las generaciones. Aseguró que existen casos donde los adultos hablan de sus hijos "como si fueran extraños" y desconocen por completo sus vivencias cotidianas.
Como ejemplo de esta desconexión, relató casos de padres que se sorprenden en noviembre por el rendimiento académico de sus hijos. "El problema es dónde estuvo el adulto esos meses que no se enteró que su hijo no aprendía", reflexionó González.
La urgencia de espacios de escucha
Para revertir esta tendencia, la psicopedagoga propuso que las escuelas "cierren las carpetas" y prioricen el diálogo sobre los contenidos académicos curriculares. "Si dejamos hablar a los chicos, nos vamos a sorprender y vamos a aprender de ellos", aseguró.
En el ámbito privado, recomendó apagar las pantallas durante la cena y crear momentos de conexión real para conocer "qué pasa por sus corazones". Según González, recuperar el "relato familiar" es fundamental para que los jóvenes no se sientan como "plantitas al aire, sin raíces".
El desafío inmediato para la comunidad educativa y las familias será transformar este escenario de dolor en una oportunidad para la escucha activa y la prevención temprana de la violencia.



