Ciudad de Córdoba. Atacó a balazos, lo fue a buscar la Policía y tenía un chaleco antibalas: es el segundo que aparece en 24 horas
El pertrecho podría pertenecer a una brigada militar. Días atrás, el sospechoso había disparado contra una vivienda en barrio Los Naranjos. Crece la preocupación por la escalada de violencia en ciertos barrios. En otro operativo, secuestraron uniforme policial.
Crece la preocupación entre las autoridades de Seguridad en Córdoba tras la reaparición de chalecos antibalas en manos de bandas delincuenciales: un pertrecho con características compatibles al equipamiento de las brigadas militares, fue secuestrado este jueves en la zona norte de la ciudad de Córdoba, tras un ataque a balazos.
Fue descripto por los pesquisas como “un ropaje marrón, reforzado” y apareció ante la mirada atónita de los comisionados de la fiscalía que encabeza Luis Miceli, quien había dado la orden de ir tras un sospechoso por el presunto delito de amenazas calificadas y disparos contra una vivienda.
Luego, en menos de 24 horas, durante la mañana de este viernes, apareció otro chaleco antibalas de la Policía.
Fue hallado dentro de un auto que había sido abandonado por sus ocupantes en medio de un mega operativo en los barrios Monja Sierra y Atalaya, al noroeste de la Capital.

Estos casos se suman a una lista de hechos que incluyeron la aparición de chalecos en mano de presuntos delincuentes.
El pasado lunes 4 de mayo, dos ladrones fueron a cometer un asalto a una estación de servicio en barrio barrio Yofre Norte. Uno de ellos llevaba un chaleco balístico de la Policía.
Una semana antes, se incautó un chaleco antibalas de las fuerzas de seguridad en la vivienda de un sospechoso que está acusado de haber integrado una banda de ladrones que, vistiéndose como policías, asaltaron con violencia a una familia en enero, en barrio Villa El Libertador.
Ataque a balazos y un nuevo chaleco antibalas
Para comprender cómo la Policía llegó a secuestrar el jueves un nuevo pertrecho hay que retrotraerse a un aparente hecho delictivo de violencia urbana. Según información de fuentes investigativas, a finales del mes de abril se registró un ataque a balazos en barrio Los Naranjos, al oeste de la ciudad capital.
En aquella oportunidad, un hombre de 25 años se presentó ante un domicilio ubicado en la calle Lagunilla y comenzó a disparar hacia una propiedad.

No hubo heridos de gravedad, según comentaron las fuentes del caso, pero la escalada de violencia provocó conmoción en la zona.
Los pesquisas creen que el ataque había comenzado con un reclamo de dinero: “Quería cobrar una deuda”, hipotetizaron los investigadores.
La víctima identificó al agresor y aportó datos clave para la pesquisa.
A partir de distintas tareas investigativas, la brigada logró ubicar al sospechoso en barrio Mosconi, donde este jueves se concretó el allanamiento ordenado por el fiscal Micheli.
Además del chaleco balístico marrón, con placas de alta protección, la Policía secuestró en la vivienda una pistola calibre 22 corta con cartuchos (aparentemente utilizada en el tiroteo), un rifle de aire comprimido con estructura similar a un fusil de largo alcance y teléfonos celulares que ahora serán peritados.
El sospechoso quedó imputado por los presuntos delitos de “amenazas calificadas” y “tenencia ilegal de arma de fuego”. Estas figuras podrían agravarse con el avance de la causa.
Según trascendió de fuentes de la investigación, se descartó que el chaleco perteneciera a la Policía por su numeración y diseño. “Es compatible con instrumentos de algún organismo militar o batallón”, dijeron.
Los investigadores judiciales y policiales ahora intentan establecer cómo ese equipamiento terminó en manos de un civil.
Pero además la investigación está lejos de cerrarse. Los pesquisas buscan determinar si el acusado actuó solo durante el tiroteo o si contó con apoyo de otras personas.
Y si bien la hipótesis principal apunta a una disputa por dinero, no se descartan otros motivos detrás de la balacera.
Tampoco niegan que el detenido pudiera estar involucrado en otros hechos delictivos. El hallazgo del chaleco y del armamento abrió una línea paralela de pesquisa vinculada a un posible uso de este tipo de equipamiento táctico.
Saturación y allanamientos
Pocas horas más tarde, en la mañana de este viernes, la Dirección de Coordinación de Brigadas Civiles se dio con un hallazgo un tanto fortuito, en el marco de los operativos de saturación ordenados por el Ministerio de Seguridad.

Mientras continuaban los patrullajes preventivos en Villa Monja Sierra y barrio Atalaya, que habían comenzado el jueves por la noche, efectivos detectaron dos vehículos abandonados que tenían pedido de secuestro.
Dentro de uno de ellos encontraron otro chaleco antibalas, aunque en este caso pertenece —según fuentes oficiales— a la Policía.
Ahora buscan determinar cómo llegó al interior del vehículo abandonado.
Por el momento no hay detenidos por este episodio.
En el marco de este mega operativo, se realizaron en total 12 allanamientos y hubo detenidos vinculados a investigaciones por delitos contra la propiedad y narcotráfico.
La Policía también secuestró motos y automóviles con pedido judicial, además de droga fraccionada para la venta.
Violencia urbana, armas y equipamientos
Detrás de estos episodios, investigadores y comisionados que participan de los operativos de saturación reconocen una creciente preocupación por el nivel de violencia urbana detectado en algunos barrios de Córdoba.
Según explican, cada vez son más frecuentes las detenciones por portación ilegal de armas de fuego. Pero además, en múltiples procedimientos se detecta “armamento de guerra”, celulares y dispositivos tecnológicos de avanzada, junto con equipamiento, como los pertrechos aparecidos en las últimas horas.

Para los pesquisas, el fenómeno evidencia una escalada preocupante: “Hay grupos o individuos que parecen prepararse de antemano para resolver conflictos, disputas o amenazas directamente a los tiros”, alertan altos mandos investigativos en diálogo con La Voz.
La circulación de equipamiento blindado fuera de los circuitos legales enciende una especial alerta dentro de las fuerzas de seguridad.
El temor es que este tipo de pertrechos termine siendo utilizado en asaltos, ataques armados o enfrentamientos callejeros. “El poder de fuego puede ser cada vez mayor”, dicen.

