Mientras perdura la conmoción en la familia del arquitecto Victor Hugo “Vica” Monteros (44), asesinado a puñaladas el domingo por la tarde en su vivienda de barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba, la Justicia detuvo este martes al principal sospechoso del crimen, identificado por fuentes oficiales como Maximiliano “Vasco” Sallito. (27).
El fiscal Guillermo González lo imputó, por ahora, por el presunto delito de “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”. Podría haber más agravantes en la figura penal. En caso de condena, le cabría una prisión perpetua.
De manera espontánea, el acusado habría confesado su responsabilidad en el crimen, según detallaron fuentes del caso. De ser así, no tiene validez legal porque no fue indagado junto a su abogado.

Para la familia de Vica, como lo llamaban, se trató de un crimen de odio, línea que por ahora no fue descartada por la fiscalía. “Era de la comunidad LGBTIQ+ y lo mataron por su condición”, dijo su hermano en diálogo con la prensa. La familia es de Tucumán. Los hermanos de la víctima viajaron devastados a Córdoba.
En virtud de la identidad de género de la víctima, vale aclarar que parte de su entorno sostiene que se trata de una persona gay cisgénero. Es decir, un varón que se vincula sexoafectivamente con otros varones.
Sin embargo, otros allegados sostienen que era una mujer trans y la tratan en femenino. En su DNI aparece el mismo nombre con el que se recibió, hace varios años, como arquitecto en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Había llegado a la ciudad, hace más de 20 años, desde Tucumán.
Para la Justicia, Sallito habría pautado un encuentro en la vivienda de Monteros, en la calle Mendoza al 377.
No era la primera vez que se escribían, pero habría sido el primer encuentro entre ellos.
Según sostuvieron fuentes de la pesquisa, el sospechoso habría llegado a la vivienda a las 16 del domingo. Horas más tarde, los vecinos notaron que había llamas en la vivienda y entraron a sofocar el fuego. El reloj marcaba las 19.
Adentro, Monteros yacía ya sin vida.

37 puñaladas y alevosía
“Sallito y ‘Vica’ se conocían solo en la virtualidad. Pero ese domingo, él fue un paso más allá y le propuso un encuentro”, señalaron fuentes del caso.
Así habría comenzado el atroz calvario que debió soportar la víctima cuando, según la reconstrucción policial-judicial, recibió en su vivienda al ahora acusado.
Sallito, casado y padre de un chico, trabajaba como mozo de un bar de barrio Alta Córdoba. Hasta ser detneido, vivía en un domicilio de calle Colombres de barrio San Martín.

Según fuentes investigativas, las conversaciones entre ambos fueron apareciendo en una computadora de la víctima. Fue la primera pista firme con la que se toparon los investigadores.
“El celular de Vica no estaba, se lo habría robado el mismo victimario”, comentaron los pesquisas.
Según la reconstrucción oficial del hecho, tras pautar la cita Sallito habría arribado a la vivienda a bordo de un Uber. Tocó la puerta que fue atendida por Monteros.
Tres horas después, dos vecinos observaron humo que salía de la vivienda e ingresaron. Forzaron la puerta antes de llamar a la Policía, que llegó con inmediatez.

El cuerpo de “Vica” se encontraba boca abajo. Presentaba numerosos moretones. Pero lo que más llamó la atención a los pesquisas fue la cantidad “abusiva” de heridas punzocortantes.
Horas más tarde los peritos forenses revelarían el horror. “El cuerpo presenta 37 puñaladas”, precisaron las fuentes.
En ensañamiento se desprende de esta particularidad. “El asesino no se conformó con ver el cuerpo sin vida, sino que siguió agrediendo hasta que se rompió el cuchillo”, señalaron los investigadores.
La alevosía se dio porque el autor del crimen procedió sobre seguro. Es decir que. para la Justicia. se habría aprovechado de la confianza que había con la víctima para atacar por la espalda.
“Las puñaladas se dieron todas en la misma zona del cuerpo”, dijeron los comisionados.
Para develar lo sucedido, pesquisas del Departamento Homicidios de la Policía, junto con peritos de la Policía Judicial y el fiscal del caso trabajaron desde el domingo hasta el martes. Fue prácticamente sin freno.
A su vez, la familia de la víctima, procedentes de Tucumán, fueron recibidos en el despacho de González.

La detención por el crimen de Vica
Para concretar la detención de Sallito, la fiscalía trabajó sobre imágenes capturadas por cámaras de seguridad en la zona.
A su vez, hubo un seguimiento pormenorizado sobre el trayecto que habría completado el sospechoso a bordo del Uber que había contratado horas antes del crimen.
Con una sumatoria de pruebas e indicios, González libró la orden de detención. El hombre fue atrapado por la Policía a la salida de su vivienda de la calle Colombres, alrededor de las 12 del pasado martes.

Horas más tarde, en ese mismo domicilio se llevó a cabo un allanamiento. “Estaba presente la esposa del acusado quien se mostró sorprendida por el desarrollo de los hechos”, reveló una fuente de la causa.
Durante el allanamiento se secuestró gran cantidad de pruebas que podrían ser determinantes para la pesquisa.
“Faltaba el celular de la víctima y la vivienda estaba toda revuelta, pero no se halló ninguna pertenencia en el domicilio del acusado”, aclararon.
Consultados sobre los antecedentes penales de Sallito, fuentes policiales informaron que pesa sobre él una denuncia por presuntas “estafas”, aunque no se conocieron mayores detalles sobre la existencia de una potencial investigación en su contra.
Crimen de odio
“Vica”, tal como la conocían sus allegados, había fundado hacía varios años el primer equipo de fútbol gay de Córdoba. El combinado Fuma Espuma reunía a jugadores de la comunidad LGBTIQ+.
En sus redes sociales, la víctima era tratada mayoritariamente en femenino. A su vez, el arquitecto tenía una participación activa en espacios de reivindicación por la diversidad de género.
En varios posteos de sus redes sociales se puede observar que hacía mención a la importancia del acceso a derechos y el trato igualitario a las personas gays.
También promovía la participación en la marcha del Orgullo, que se celebra en Córdoba cada noviembre.
“Era un ser de luz que había sido cobijado por gente hermosa de esta ciudad, que ahora pasó a ser nuestra gente”, dijeron sus familiares.
Para el entorno de la víctima, a Vica lo mataron por su identidad de género. Es decir que sostienen que el victimario se ensañó y actuó con extrema violencia solo por el hecho de que era una persona gay.
Ante esto, la familia del arquitecto solicitó al fiscal que se investigue a fondo y que haya justicia para “Vica”. “Es un crimen de odio”, repiten los allegados y los familiares.

