Hogar y consejos Por qué recomiendan poner una manzana con las papas y cómo ayuda a que duren más
Un truco simple y respaldado por la ciencia gana popularidad en las cocinas: colocar una manzana junto a las papas puede retrasar los brotes y mejorar su conservación por más tiempo.
En muchas cocinas argentinas, conservar correctamente las papas suele convertirse en un desafío cotidiano. Con el paso de los días, estos tubérculos comienzan a desarrollar brotes, pierden firmeza y terminan descartándose antes de ser utilizados. Sin embargo, un truco casero cada vez más difundido ofrece una solución simple y efectiva: colocar una manzana en el mismo espacio de almacenamiento.
Lejos de tratarse de una creencia popular sin fundamento, esta práctica tiene una explicación científica concreta. El secreto radica en un proceso natural que involucra la liberación de un gas por parte de ciertas frutas maduras. En este caso, la manzana actúa como un regulador que influye directamente en el comportamiento de las papas, ayudando a prolongar su vida útil.

Por qué funciona el truco de la manzana
El componente clave en esta interacción es el etileno, un gas que las frutas emiten de manera natural durante su proceso de maduración. Aunque suele asociarse con la aceleración del deterioro en otros alimentos, en el caso de las papas cumple una función particular: contribuye a retrasar la aparición de brotes.
De este modo, al ubicar una manzana junto a las papas, se genera un entorno que ayuda a mantenerlas en mejores condiciones por más tiempo.
Diversas pruebas comparativas han demostrado que las papas almacenadas junto a una manzana presentan menos signos de brotación y conservan su textura firme durante más días en relación con aquellas que se guardan sin este complemento.
Esto representa una ventaja concreta para el hogar, especialmente en contextos donde el cuidado de los alimentos y la reducción del desperdicio resultan prioritarios.
No obstante, el método también requiere ciertos cuidados para ser efectivo. Los especialistas recomiendan reemplazar la manzana cuando comienza a ablandarse o a deteriorarse, ya que en ese punto pierde eficacia. Además, sugieren evitar el contacto directo prolongado entre ambos alimentos, por lo que una buena opción es colocar la fruta en una bolsa de papel dentro del mismo cajón.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la exposición al etileno puede generar un leve aumento de azúcares en las papas. Esto puede influir en su comportamiento al cocinarlas, especialmente al freírlas, donde podrían oscurecerse más rápido de lo habitual. Por eso, se aconseja retirar la manzana antes de su uso si se busca un resultado específico en la preparación.
Más allá de este truco, las condiciones de almacenamiento siguen siendo fundamentales. Las papas deben conservarse en un lugar fresco, seco y oscuro, lejos de la humedad y evitando la heladera.



