Perros y gatos. Qué provoca el envejecimiento rápido de las mascotas, según estudio
Una investigación realizada por especialistas en nutrición animal reveló cuáles son los principales factores asociados al envejecimiento acelerado en perros y gatos.
Los perros y gatos viven cada vez más años. De hecho, en las últimas dos décadas aumentó en un 50% la cantidad de mascotas que superan los siete años de edad. Este fenómeno despertó el interés de especialistas en nutrición animal, que buscaron comprender cuáles son los factores que influyen en el envejecimiento y qué situaciones pueden acelerarlo.
Con ese objetivo, las investigadoras Géraldine Blanchard y Nathalie Priymenko desarrollaron un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. El trabajo concluyó que uno de los principales desencadenantes del envejecimiento acelerado en perros y gatos es el aumento de la grasa corporal.
Según detallaron, especialmente la grasa visceral, que favorece la resistencia a la insulina y se asocia a distintos problemas metabólicos.
Por qué tu perro o gato puede envejecer más rápido
A este factor se suma la pérdida progresiva de masa muscular magra, un proceso conocido como sarcopenia. La reducción del tejido muscular puede afectar la movilidad, disminuir la fuerza física y comprometer la calidad de vida de los animales a medida que envejecen.
Los investigadores también observaron cambios fisiológicos que suelen aparecer con el paso de los años. Entre ellos se encuentran las enfermedades periodontales, una menor producción de saliva y modificaciones en el sistema digestivo. Además, muchos animales experimentan una disminución del olfato y del gusto, lo que puede reducir el apetito y dificultar una alimentación adecuada.

Frente a este escenario, la nutrición aparece como una de las herramientas más importantes para promover un envejecimiento saludable. Las especialistas remarcan que, contrariamente a algunas creencias extendidas, las mascotas sanas de edad avanzada necesitan mantener un buen aporte de proteínas para conservar la masa muscular.
Solo en casos específicos, como ciertas enfermedades renales avanzadas, puede ser necesario restringirlas bajo supervisión veterinaria. El estudio también recomienda controlar los niveles de fósforo en la dieta para proteger la función renal y asegurar una adecuada relación entre calcio y fósforo.
Asimismo, destaca los beneficios de incorporar ácidos grasos omega-3 de cadena larga, como EPA y DHA, junto con antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo asociado al envejecimiento. Las investigadoras sostienen que la evaluación nutricional y del estado músculo-esquelético debería formar parte de los controles veterinarios habituales en animales mayores.
También advierten sobre la importancia de no alimentar a una mascota sana como si estuviera enferma, ya que cada caso requiere una estrategia nutricional individualizada. La conclusión de la investigación es clara: una alimentación equilibrada, adaptada a las necesidades de cada animal, puede convertirse en una herramienta fundamental para retrasar los efectos del envejecimiento.



