Cocina. Cuál es el corte de carne económico que queda tierno en guisos y estofados durante el invierno
La tortuguita es una de las opciones más accesibles de la carnicería y, aunque suele pasar desapercibida, se destaca por su sabor y versatilidad.
Con la llegada del invierno, los platos de olla vuelven a ocupar un lugar central en las cocinas argentinas. Guisos, estofados y pucheros son algunas de las preparaciones elegidas para combatir las bajas temperaturas, pero también para alimentar a toda la familia sin gastar de más.
Hay un corte de carne que gana terreno por su buena relación entre precio y rendimiento: la tortuguita.
Un corte rendidor para tiempos de cuidado en el bolsillo
Aunque suele quedar relegada frente a opciones más conocidas como el roast beef o la paleta, este corte ofrece excelentes resultados cuando se cocina a fuego lento.
Su textura firme y su bajo contenido de grasa hacen que necesite más tiempo de cocción, pero justamente ese proceso permite que la carne se vuelva tierna, jugosa y absorba el sabor del caldo, las verduras y los condimentos.
La tortuguita proviene del cuarto trasero de la res y es una alternativa muy utilizada en preparaciones caseras. Gracias a su consistencia, mantiene bien la forma durante la cocción y permite obtener porciones abundantes, algo especialmente valorado en recetas que buscan rendir para varias personas.

Una de las formas más tradicionales de aprovechar este corte es preparar un guiso con verduras y legumbres. Para una receta familiar se puede utilizar alrededor de un kilo de tortuguita cortada en cubos, una cebolla, dos dientes de ajo, zanahorias, zapallo, una lata de lentejas, una lata de garbanzos y un litro de caldo. También se pueden incorporar papas o batatas, según el gusto de cada hogar.
El primer paso consiste en dorar la cebolla y el ajo en una olla con un chorro de aceite. Luego se agrega la carne para sellarla por todos sus lados, una técnica que ayuda a conservar sus jugos durante la cocción. Una vez dorada, se incorporan las zanahorias, el zapallo y el resto de los vegetales elegidos.
Después es momento de sumar las legumbres, cubrir la preparación con caldo caliente y condimentar con sal, pimienta, pimentón y comino. La cocción debe realizarse a fuego medio o bajo hasta que la carne alcance una textura tierna y los sabores se integren por completo. Si fuera necesario, puede agregarse más líquido durante el proceso.
Además de los guisos, la tortuguita también puede utilizarse para preparar estofados, carne desmenuzada para empanadas, tacos o sándwiches. Incluso, una vez cocida, puede deshilacharse fácilmente y aprovecharse en distintas recetas durante varios días.
Como ocurre con muchos platos de olla, este tipo de preparaciones suele ganar sabor después de algunas horas de reposo e incluso al día siguiente. Por eso, cocinar una buena cantidad permite resolver más de una comida con un solo esfuerzo.

Para quienes buscan una alternativa económica, rendidora y fácil de incorporar al menú de invierno, la tortuguita aparece como una opción que combina buen sabor, versatilidad y un costo generalmente inferior al de otros cortes tradicionales.
Con paciencia y una cocción adecuada, demuestra que no hace falta elegir las carnes más populares para disfrutar de un plato casero, abundante y reconfortante.



