Economía azul. América Latina tiene una oportunidad millonaria en el mar, pero el desafío ya no pasa por los recursos
Un especialista español sostiene que la economía azul global podría duplicar su tamaño hacia 2030 y advierte que el verdadero reto para la región es transformar el conocimiento en empresas innovadoras.
Durante décadas, el mar fue visto principalmente como una fuente de recursos naturales. Pesca, puertos, turismo costero y transporte marítimo impulsaron buena parte del desarrollo económico de los países con litoral. Pero ese paradigma está cambiando.
El delegado especial del Estado para la Zona Franca de Cádiz, España, Francisco González, sostiene que el gran desafío de América Latina y el Caribe ya no consiste en aprovechar mejor sus recursos marinos, sino en crear empresas capaces de convertir ese potencial en innovación, empleo e inversiones.
"La pregunta ya no es si la región tiene recursos suficientes, sino si será capaz de transformarlos en empresas innovadoras, competitivas y escalables", plantea el especialista.
Un negocio que mueve billones
Según González, la economía azul ya representa 2,5 billones de dólares anuales en el mundo y las proyecciones indican que podría duplicar su tamaño antes de 2030.
El crecimiento no proviene únicamente de las actividades tradicionales vinculadas al mar, sino de nuevos sectores de alto valor agregado como:
- la digitalización de los puertos
- la acuicultura sostenible
- las energías marinas renovables
- la biotecnología
- las tecnologías para la gestión del agua
Para el especialista, América Latina reúne condiciones excepcionales para participar de esa transformación. Más de 70.000 kilómetros de costa, una enorme biodiversidad marina, corredores logísticos estratégicos y millones de personas cuya economía depende directa o indirectamente del océano.
El problema no es el talento, sino conectar las piezas
Sin embargo, González advierte que la principal limitación no es la falta de recursos naturales ni de capacidad científica.
A su juicio, el obstáculo está en la dificultad para vincular universidades, centros de investigación, emprendedores, empresas e inversores.
"La región cuenta con investigaciones de gran valor que muchas veces no llegan al mercado. También existen emprendedores con buenas ideas que encuentran dificultades para acceder a financiación o validar sus soluciones", explica.
Por eso propone dejar de pensar únicamente en sostenibilidad o conservación y empezar a construir ecosistemas de innovación, donde el conocimiento pueda convertirse en nuevos negocios.
Del mar como recurso al mar como plataforma de innovación

El especialista sostiene que muchas de las oportunidades futuras no requerirán grandes inversiones iniciales, sino una nueva mirada sobre activos que ya existen.
Entre los ejemplos menciona:
- sensores para monitoreo ambiental
- nuevas tecnologías aplicadas a puertos
- turismo costero sostenible
- valorización de recursos naturales
- soluciones digitales para actividades tradicionales vinculadas al agua
La clave, resume, es pasar de una economía basada en la extracción de recursos a otra centrada en la generación de valor mediante innovación y desarrollo tecnológico.
La inversión busca proyectos preparados
González también destaca que existe una creciente disponibilidad de financiamiento internacional para iniciativas vinculadas con la sostenibilidad y la economía azul.
Sin embargo, aclara que acceder a esos recursos exige proyectos sólidos y empresas preparadas.
"Atraer inversión requiere mucho más que buenas ideas. Exige modelos de negocio consistentes, equipos capacitados y capacidad de ejecución. En definitiva, exige empresas", sostiene.



