Bienestar. Cada vez más populares: cómo son los anillos antiansiedad
A diferencia de otros dispositivos antiestrés, estos accesorios pueden utilizarse en cualquier momento y lugar sin llamar la atención.
Los accesorios dejaron de ser solo un complemento estético para convertirse, en algunos casos, en herramientas que buscan aportar bienestar. En ese contexto, los anillos antiansiedad ganaron una enorme popularidad en los últimos años, especialmente entre los más jóvenes, que los utilizan como una forma de canalizar el estrés o mantenerse concentrados durante el día.
Aunque a simple vista parecen joyas tradicionales, estos anillos incorporan partes móviles que pueden girarse o deslizarse con los dedos de manera repetitiva. El objetivo es ofrecer una pequeña acción física que ayude a desviar la atención de los pensamientos ansiosos y favorezca una sensación momentánea de calma.
El fenómeno se expandió con fuerza en las redes sociales, donde influencers y creadores de contenido comenzaron a mostrar este tipo de accesorios y a compartir sus experiencias. La creciente conversación sobre salud mental también contribuyó a que cada vez más personas buscaran herramientas sencillas para gestionar el estrés cotidiano.
Cómo funcionan los anillos antiansiedad
La mayoría de estos accesorios cuenta con un aro exterior giratorio o pequeñas cuentas móviles que pueden desplazarse con los dedos. Ese movimiento repetitivo recuerda al funcionamiento de los populares juguetes antiestrés o fidget spinners, aunque con un formato mucho más discreto y pensado para usarse durante todo el día.

La idea detrás de estos diseños es que las manos tengan una tarea sencilla mientras la persona atraviesa una situación de nerviosismo, como una reunión importante, un examen, una entrevista laboral o un viaje en transporte público.
Además de los anillos, también existen pulseras con piezas móviles y colgantes diseñados para acompañar ejercicios de respiración. Algunos de estos últimos poseen una pequeña abertura que permite exhalar lentamente, favoreciendo un ritmo respiratorio más pausado.
Qué dice la ciencia sobre estos accesorios
Los especialistas coinciden en que el posible beneficio de estos objetos no proviene del accesorio en sí, sino de las conductas que promueve. Girar un anillo, mover una cuenta o concentrarse en la respiración puede funcionar como una técnica de atención plena o mindfulness, ayudando a dirigir el foco hacia el presente.
Este tipo de movimientos repetitivos puede contribuir a disminuir la intensidad de la ansiedad en determinadas situaciones, ya que facilita la conexión con las sensaciones físicas del momento y reduce, al menos de manera temporal, la atención sobre los pensamientos que generan preocupación.
Aun así, la evidencia científica específica sobre estos productos todavía es limitada. Hasta el momento, no existen estudios suficientes que demuestren que los anillos antiansiedad constituyan un tratamiento efectivo para los trastornos de ansiedad.
Por ese motivo, los expertos insisten en que deben considerarse un complemento y no un reemplazo de las terapias respaldadas por evidencia científica.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cientos de millones de personas viven con trastornos de ansiedad en todo el mundo, una de las condiciones de salud mental más frecuentes.
En ese contexto, cualquier recurso que facilite pequeños momentos de regulación emocional puede resultar útil para algunas personas. Sin embargo, si la ansiedad aparece con frecuencia, interfiere con el trabajo, el descanso, los vínculos personales o la calidad de vida, es fundamental consultar a un profesional de la salud.
Los anillos antiansiedad pueden convertirse en un recordatorio para hacer una pausa, respirar profundamente o redirigir la atención hacia el presente. No obstante, no sustituyen la psicoterapia, las estrategias psicológicas ni, cuando corresponde, los tratamientos farmacológicos indicados por un especialista.



