Salud. Por qué Selena Gomez habla dormida y qué dice la medicina del sueño
La confesión de la actriz y cantante puso en foco un fenómeno común del sueño. Qué dice la ciencia sobre hablar mientras dormimos.
La reciente revelación de Selena Gomez sobre su hábito de hablar mientras duerme volvió a poner en agenda un fenómeno que, aunque muchas veces se toma con humor, tiene una explicación científica clara. Se trata de la somniloquia, un comportamiento frecuente que forma parte de los llamados trastornos del sueño.
Este fenómeno consiste en la emisión de palabras, frases o sonidos durante el descanso, sin que la persona tenga registro de lo ocurrido al despertar. En la mayoría de los casos, quienes lo experimentan solo se enteran a través de quienes comparten el espacio durante la noche.

Qué es la somniloquia
Lejos de ser algo extraño, los especialistas coinciden en que se trata de una conducta bastante extendida. Se estima que una proporción significativa de la población ha tenido episodios de habla nocturna en algún momento de su vida, lo que la ubica dentro de los comportamientos habituales del sueño.
Desde el punto de vista médico, la somniloquia se explica como una activación parcial del cerebro durante las distintas fases del descanso. En lugar de permanecer completamente desconectado, el cerebro muestra pequeños niveles de actividad que pueden traducirse en manifestaciones como hablar, murmurar o emitir sonidos.
En términos generales, este hábito no representa un problema de salud. En la mayoría de los casos es considerado benigno y no requiere tratamiento. Sin embargo, su aparición puede estar relacionada con factores como el estrés, la ansiedad o la falta de descanso adecuado.

El sueño no es un estado uniforme, sino un proceso que atraviesa distintas etapas. Cuando este ciclo se ve interrumpido por microdespertares, pequeñas activaciones cerebrales, pueden aparecer conductas automáticas como la somniloquia. Estos episodios suelen ser breves y no generan consecuencias directas.
No obstante, los especialistas advierten que hay situaciones en las que conviene prestar atención. Cuando hablar dormido se presenta con frecuencia y se combina con otros síntomas, puede ser un indicador de un trastorno subyacente. Entre las señales de alerta se encuentran los ronquidos intensos, la fatiga durante el día o la sensación de no haber descansado correctamente.
En adultos, este tipo de manifestaciones merece mayor observación que en niños. En la infancia, suele tratarse de una etapa transitoria vinculada al desarrollo. En cambio, en personas adultas puede estar asociado a alteraciones del sueño que requieren evaluación profesional.
Para reducir la aparición de estos episodios, los expertos recomiendan mejorar los hábitos de descanso. Mantener horarios regulares, evitar el uso de pantallas antes de dormir y moderar el consumo de estimulantes son medidas que ayudan a favorecer un sueño más estable.
En casos donde el problema persiste o se agrava, existen estudios específicos que permiten analizar la calidad del sueño y detectar posibles alteraciones.



