Salud. Qué nutrientes recomiendan los expertos para cuidar las articulaciones y evitar el desgaste
Especialistas remarcan que una alimentación equilibrada y ciertos nutrientes específicos cumplen un rol clave para fortalecer huesos, cartílagos y tejidos articulares, ayudando a prevenir molestias y mejorar la calidad de vida.
Con el avance de la edad, la exigencia física diaria o incluso el sedentarismo, las articulaciones comienzan a sufrir un desgaste progresivo que muchas veces se traduce en dolor, rigidez y pérdida de movilidad.
Rodillas, hombros, caderas y tobillos suelen ser las zonas más afectadas por el deterioro del cartílago y la inflamación, una situación que impacta directamente en la calidad de vida de millones de personas.
Cómo prevenir el desgaste articular con alimentación
Frente a este escenario, especialistas de la Mayo Clinic remarcan que la alimentación puede convertirse en una herramienta fundamental para prevenir problemas articulares y fortalecer tanto los huesos como los tejidos que rodean las articulaciones. Según explican, existen cuatro nutrientes esenciales que ayudan a proteger el organismo y a reducir el desgaste prematuro.

Uno de los más importantes es la vitamina D, indispensable para que el cuerpo pueda absorber correctamente el calcio. Sin este nutriente, los huesos pierden fortaleza y las articulaciones quedan más expuestas al deterioro. La vitamina D puede incorporarse mediante una exposición moderada al sol y también a través de alimentos como pescados grasos, lácteos fortificados y huevos.
El calcio, por su parte, sigue siendo uno de los pilares más importantes para conservar la densidad ósea. Una dieta con niveles adecuados ayuda a prevenir fragilidad y enfermedades como la osteoporosis. Leche, yogur, quesos y verduras de hoja verde figuran entre las principales fuentes naturales para incorporarlo.
Otro nutriente clave es el colágeno, una proteína que cumple una función estructural dentro del cartílago y los tejidos articulares. Su presencia ayuda a mantener elasticidad y resistencia en zonas sometidas a movimiento constante.
Además, favorece la recuperación después de pequeñas lesiones o esfuerzos repetitivos. El colágeno puede obtenerse mediante caldos de hueso, gelatinas y suplementos específicos.
La lista se completa con los ácidos grasos omega-3, reconocidos por su efecto antiinflamatorio. Estos nutrientes colaboran en la reducción de la inflamación crónica y ayudan a disminuir molestias articulares. Se encuentran principalmente en pescados como el salmón y las sardinas, aunque también pueden incorporarse mediante semillas y frutos secos.

Más allá de la alimentación, los especialistas insisten en que el cuidado articular depende también de otros hábitos cotidianos. Mantener un peso saludable resulta clave para reducir la presión sobre rodillas y caderas, mientras que realizar actividad física moderada ayuda a fortalecer músculos y mejorar la estabilidad general del cuerpo.



