Evidencia científica. Nuevo estudio: cuántas tazas se pueden tomar por día y cuáles son sus efectos en el corazón
Una nueva declaración científica de la Asociación Americana del Corazón revisó la evidencia sobre el consumo de café y su impacto en la presión arterial, el colesterol, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
Durante años, el café estuvo asociado a posibles efectos negativos sobre la salud cardiovascular. Sin embargo, la evidencia científica más reciente muestra un panorama más matizado y, en muchos casos, favorable para quienes consumen esta bebida de manera habitual.
La Asociación Americana del Corazón publicó una nueva declaración científica en la revista Circulation en la que revisa el conocimiento disponible sobre el consumo de café con cafeína y su relación con distintos indicadores de salud, entre ellos la presión arterial, el colesterol, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas.
Según el documento, para la mayoría de los adultos sanos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína por día, equivalente a aproximadamente cinco tazas de café de 237 mililitros, se considera una cantidad segura.
Café, cafeína y salud cardiovascular
Los especialistas remarcan que no debe confundirse el café con la cafeína. Aunque el café es la principal fuente de cafeína en la alimentación, también contiene numerosos compuestos bioactivos que podrían aportar beneficios antioxidantes y antiinflamatorios.
Además, los investigadores advierten que el impacto del café no depende únicamente de la bebida en sí, sino también de factores individuales como la edad, la genética, el metabolismo, los medicamentos que consume una persona y su nivel habitual de exposición a la cafeína.
Por eso, una misma cantidad puede generar efectos muy diferentes entre distintos consumidores.
Qué ocurre con la presión arterial
La revisión científica indica que la cafeína puede provocar aumentos temporales de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, especialmente en personas sensibles o poco habituadas a su consumo.
Sin embargo, los estudios de seguimiento a largo plazo muestran resultados más complejos. Algunas investigaciones observaron que quienes consumen entre una y tres tazas diarias presentan un riesgo algo mayor de desarrollar hipertensión, mientras que quienes toman más de tres tazas registran un riesgo menor.
Los autores concluyen que los efectos duraderos sobre la presión arterial parecen ser reducidos y que el organismo desarrolla cierta tolerancia con el consumo habitual.
Menor riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas
Uno de los hallazgos más consistentes es la asociación entre el consumo regular de café negro y un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Aunque la cafeína puede reducir temporalmente la sensibilidad a la insulina, los estudios observacionales muestran que quienes toman café de forma habitual presentan menores tasas de diabetes, posiblemente debido a otros compuestos presentes en la bebida.
En el caso de las enfermedades cardiovasculares, la evidencia también resulta favorable.
Consumir entre dos y cuatro tazas al día se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.
No obstante, los investigadores señalan que superar habitualmente las cuatro tazas diarias puede incrementar el riesgo de insuficiencia cardíaca en algunas personas.
El punto de atención: el colesterol
Uno de los aspectos destacados por el informe es el efecto del cafestol, una sustancia presente en algunos tipos de café.
Este compuesto puede elevar los niveles de colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”.
Las mayores concentraciones de cafestol suelen encontrarse en métodos de preparación sin filtrado, como el espresso, la prensa francesa, la cafetera italiana, el café turco o el café hervido.
En cambio, el café preparado con filtros de papel y el café instantáneo contienen cantidades significativamente menores.
Energéticas: el verdadero riesgo
La declaración científica diferencia claramente el café tradicional de las bebidas energéticas.
Mientras una taza de café suele aportar cantidades moderadas de cafeína, las bebidas energéticas pueden contener dosis mucho más elevadas y combinarse con otros ingredientes que potencian sus efectos.
Los expertos advierten que estos productos pueden aumentar significativamente la presión arterial y favorecer alteraciones del ritmo cardíaco, incluso en personas jóvenes y aparentemente saludables.
Una recomendación personalizada
Los autores concluyen que no existe una cantidad universal adecuada para todos los consumidores.
La respuesta a la cafeína varía ampliamente según cada persona, por lo que recomiendan prestar atención a posibles síntomas como palpitaciones, ansiedad o trastornos del sueño.
En términos generales, la evidencia actual sugiere que el consumo moderado de café negro forma parte de una alimentación compatible con la salud cardiovascular e incluso podría aportar beneficios. Pero, como ocurre con muchos hábitos de salud, la moderación y las características individuales siguen siendo factores clave.

