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La solidaridad como remedio

El regalo de dar. Esta noche el párroco Francisco Javier Jaramillo dará la misa en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, donde se celebra la Navidad de las personas solas.

24 de diciembre de 2014 a las 12:03 a. m.
La solidaridad como remedio
Francisco Javier Jaramillo (75). Nació en Medellín, Colombia, vivió en Roma y fue sacerdote en La Plata. Desde marzo es párroco de la iglesia Nuestra Señora del Carmen (La Voz / Pedro Castillo).

En mi casa, las navidades estaban llenas de regalos, pero la mayoría no eran para nosotros, sino para los demás. En el arbolito siempre había muchos presentes para los vecinos, campesinos, para los empleados de la casa, para todos. Y yo le preguntaba a mi papá, Alfonso: “Y para nosotros, ¿no hay nada?”. “El regalo más lindo que pueden recibir es que tengan algo para dar a los demás”, respondía. Eso quedó muy grabado en mi memoria, aprendí mucho de mi padre.

Recuerdo que al lado del arbolito había pelotas, peines, cajitas de dulces y galletas, cortes de tela para las mujeres. Regalos sencillos, pero que estaban destinados a todas las personas con las cuales compartíamos nuestra vida. Me sorprendía la alegría que sentían cuando encontraban su regalo, el agradecimiento que demostraban simplemente porque nos habíamos acordado de ellos.

Ese espíritu que me invadió en mi infancia en las navidades es el mismo que siento desde hace muchos años y que también me inspira para la cena de Nochebuena que hoy volveremos a hacer esta noche después de la misa en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen. La cena para la gente sola me hace conectarme y reencontrarme con los recuerdos de mi infancia. Fue mi padre quien me enseñó a estar con la gente que no tenía nada.

En todas partes donde celebro la Navidad, tengo la costumbre de ingresar a la iglesia con el último niño recién nacido de la comunidad parroquial en brazos, lo presento y lo devuelvo a la familia. No hay Navidad si Jesús no nace en nuestro corazón.

La cena que hacemos no es sólo para las personas solas, sino para los pobres, para los que están tristes, desesperanzados, para los que están abandonados en la calle. Es una Navidad donde la solidaridad es el mejor remedio contra la soledad, la angustia y la tristeza. Por eso es importante tener un mensaje de esperanza, alegría y paz en estos momentos en los que vivimos. Estas cenas ya son una tradición en nuestra Iglesia del Carmen, asisten unas 1.200 personas, junto a unos 500 servidores o voluntarios que quieren donar su tiempo a través de donaciones de alimentos y de la colaboración en la logística del encuentro.

Aunque soy viejo, tengo el corazón abierto. En casi 50 años de sacerdocio, aprendí que la vida hay que vivirla en comunidad. A través del servicio nos encontramos con Dios. Uno de los problemas del hombre de hoy es el egoísmo y el individualismo y como decía el Papa Pablo VI, es la sociedad del amor la que hay que recrear.

La vida nueva que trae Jesús puede renovarse aunque estemos angustiados y tristes. La Navidad tiene que convertirse en un momento de regocijo de gozo y de paz.

Cómo participar

La misa comenzará a las 22 en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en Figueroa Alcorta 160. Luego, los asistentes se trasladarán a los playones ubicados en la calle Jujuy, detrás de la iglesia, donde se hará la cena de Nochebuena. Se receptan donaciones de comida, gaseosas y juguetes nuevos. Más información: 422-4243.

Producción periodísticaRosana Guerra