Mundial 2026. Por qué a algunos jugadores les da calambres después de un partido, según expertos

Es una imagen habitual al finalizar los encuentros más exigentes: futbolistas que caen al césped con fuertes calambres o necesitan asistencia para abandonar el campo.

13 de julio de 2026 a las 01:11 a. m.
Por qué a algunos jugadores les da calambres después de un partido, según expertos
La fatiga muscular es la principal causa de los calambres en los futbolistas, aunque la hidratación, la pérdida de electrolitos y la intensidad del partido también influyen en su aparición.

Los calambres musculares son uno de los problemas más frecuentes en el fútbol profesional, especialmente durante partidos de alta intensidad, tiempos suplementarios o encuentros disputados bajo condiciones climáticas exigentes. Aunque muchas veces se los asocia únicamente con la falta de agua, los especialistas explican que su origen suele ser mucho más complejo.

La principal causa de los calambres es la fatiga muscular. Durante un partido, los futbolistas realizan cientos de aceleraciones, cambios de dirección, saltos, frenadas y sprints que someten a los músculos a un esfuerzo constante. Cuando ese trabajo supera la capacidad de resistencia del músculo, aumenta la probabilidad de que aparezcan contracciones involuntarias y dolorosas.

La razón detrás de los calambres en algunos jugadores de fútbol

La deshidratación también puede influir. Al transpirar, el organismo pierde agua y electrolitos como sodio, potasio y magnesio, minerales fundamentales para el correcto funcionamiento de los músculos y la transmisión de los impulsos nerviosos. Si esas pérdidas no se compensan adecuadamente antes, durante y después del partido, el riesgo de sufrir calambres puede incrementarse.

La fatiga muscular es la principal causa de los calambres en los futbolistas, aunque la hidratación, la pérdida de electrolitos y la intensidad del partido también influyen en su aparición.
La fatiga muscular es la principal causa de los calambres en los futbolistas, aunque la hidratación, la pérdida de electrolitos y la intensidad del partido también influyen en su aparición. (Imagen web)

Sin embargo, los expertos señalan que no todos los jugadores reaccionan igual ante las mismas condiciones. La preparación física, el nivel de entrenamiento, la carga acumulada de partidos, la recuperación entre encuentros e incluso factores individuales pueden hacer que algunos futbolistas sean más propensos que otros.

Los partidos que se extienden hasta el tiempo suplementario representan un desafío aún mayor. Después de más de 90 minutos de esfuerzo continuo, las reservas de energía comienzan a agotarse y los músculos trabajan con mayor dificultad, aumentando la posibilidad de sufrir calambres en gemelos, isquiotibiales, cuádriceps o pies.

Por ese motivo, los cuerpos técnicos prestan cada vez más atención a la hidratación, la alimentación y la recuperación. Antes de los encuentros se diseñan estrategias específicas para asegurar una adecuada ingesta de líquidos y carbohidratos, mientras que durante el partido se aprovechan las pausas para reponer agua y bebidas con electrolitos.

Una vez finalizado el encuentro, también son habituales las sesiones de estiramiento, los baños de contraste, los masajes y los trabajos regenerativos para favorecer la recuperación muscular y reducir el riesgo de molestias en los días siguientes.

Aunque los calambres suelen desaparecer pocos minutos después con reposo y estiramientos, su aparición es una señal de que el músculo alcanzó un nivel elevado de exigencia. En un deporte tan intenso como el fútbol, representan una consecuencia relativamente común del esfuerzo físico, más que un indicador exclusivo de falta de hidratación.