Salud. El hábito que recomiendan los especialistas para conservar la movilidad después de los 60
Mantenerse activo es clave para una mejor calidad de vida. Entre las actividades más recomendadas aparece una práctica de bajo impacto que mejora fuerza, coordinación y equilibrio.
A medida que avanza la edad, el organismo atraviesa cambios naturales que pueden afectar la capacidad de movimiento.
La pérdida progresiva de masa muscular, la disminución de la densidad ósea y la reducción de la flexibilidad suelen impactar en actividades cotidianas tan simples como caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.
El ejercicio ideal para mantenerse activo después de los 60 años
Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que la actividad física regular es una de las herramientas más efectivas para preservar la autonomía y prevenir complicaciones asociadas al envejecimiento.

Entre las alternativas más recomendadas aparece el Tai Chi, una disciplina de origen chino que combina movimientos lentos y controlados con técnicas de respiración y concentración.
Lejos de los ejercicios de alta intensidad, esta práctica se caracteriza por su bajo impacto sobre las articulaciones, lo que la convierte en una opción segura para personas mayores. Su objetivo no es solo mejorar la condición física, sino también desarrollar coordinación, equilibrio y control postural.
Diversos estudios han señalado que el Tai Chi contribuye al fortalecimiento de las piernas, la espalda y la zona media del cuerpo, aspectos fundamentales para mantener la estabilidad y reducir el riesgo de caídas.
Además, favorece la movilidad articular y ayuda a conservar la flexibilidad, dos capacidades que suelen deteriorarse con el paso de los años.
Las recomendaciones internacionales de salud sugieren que los adultos mayores realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada. El Tai Chi se presenta como una alternativa accesible para quienes buscan incorporar movimiento a su rutina sin someterse a esfuerzos excesivos.

Sin embargo, no es la única disciplina que puede aportar beneficios. Actividades como el Qigong, el Aikido adaptado o algunas variantes de artes marciales orientadas a personas mayores también permiten trabajar el equilibrio, la coordinación y la fuerza de manera progresiva y segura.
Más allá de los beneficios físicos, estas prácticas también tienen efectos positivos sobre la salud mental. La combinación de movimiento, respiración y concentración ayuda a reducir el estrés, favorece la relajación y contribuye a mejorar el bienestar emocional.
Por eso, los especialistas destacan que mantenerse activo después de los 60 años no solo permite conservar la movilidad y prevenir lesiones, sino que también favorece un envejecimiento más saludable.



