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Adultos atentos: niños en pleno momento de distracción

A la hora de comprar juguetes o alimentos de cocción rápida, hay que evitar aquellos que puedan producir asfixia ante la posibilidad de ser ingeridos o aspirados por los más pequeños.

12 de julio de 2016 a las 12:51 a. m.
Redacción La Voz
Adultos atentos: niños en pleno momento de distracción
Los más chicos. Suelen ser los que se sienten más atraídos por los elementos pequeños. (AP)

Con las vacaciones de invierno de Córdoba en marcha y la proximidad además del Día del Niño en agosto, se escuchan las primeras voces de advertencia para prevenir situaciones de asfixia por cuerpo extraño. En esta oportunidad, de las propias empresas fabricantes de juguetes, que buscan orientar a los padres para que adquieran los productos que sean inocuos o menos riesgosos para los más pequeños.

La asfixia por cuerpo extraño se produce cuando, al inhalar o tragar un elemento, este se atora e impide el ingreso de aire. Otras consecuencias son la inflamación, la infección o la laceración (herida) en el tubo digestivo o vía respiratoria. Los síntomas incluyen tos, ausencia de la respiración o problemas para respirar y sibilancias. Aun resolviendo la situación de asfixia gracias a maniobras de primeros auxilios, el niño debe ser evaluado por un médico.

Lo primero, evitarlo

Las sugerencias de la industria del juguete (ver despiece) coinciden con las que durante años han realizado médicos, como por ejemplo los representantes de la iniciativa Susy Safe Project, que promueve en distintas partes del mundo, incluyendo la Argentina, campañas para evitar estos accidentes, una de las causas de muerte evitable en la población infantil.

Eugenia Gordillo, jefa del Servicio de Emergencias del Hospital de Niños, afirma que la ingesta o aspiración de cuerpo extraño oscila entre el cuarto y el quinto lugar de las causas de internaciones por lo que se denomina “patología accidental” en el establecimiento, a un ritmo aproximado de una por mes.

Sin embargo, la mayoría de los casos que atienden es el de niños que ya se han tragado el objeto (cuando pasa a vía digestiva) o lo tienen alojado en la vía respiratoria. En esas ocasiones, los niños han recibido alguna ayuda para que el objeto ingrese a cualquiera de esas dos vías.

“La edad típica en que se producen es entre los 9 meses y los 2 años, que es el momento en que el niño se mete cosas en la boca, como pequeños objetos, partes de juguetes, semillitas, huesos de pollo”, ilustra Gordillo.

Por su parte, Silvia Ferreyra, directora del Hospital Pediátrico del Niño Jesús, destaca que el riesgo no es sólo el de la asfixia. “Hemos tenido casos de niños con neumonías frecuentes como resultado de una infección reiterada”, dijo. Sucede que cuando el cuerpo extraño impacta en los bronquios y obstaculiza la circulación de las secreciones, estas se acumulan y se produce un proceso infeccioso. “En esos casos, se puede detectar con un estudio invasivo, llamado ‘broncoscopia’, que es la exploración de los bronquios con la ayuda de un broncoscopio, que es una suerte de manguerita con una cámara en la punta. Con el mismo instrumento, se extrae el elemento”, describe.

Cuando el niño se ha tragado el cuerpo extraño, pero no se ha producido una asfixia y llega al médico a través de una consulta, el proceso más habitual incluye la búsqueda a través de una radiografía, el control por 48 horas, la indicación de una dieta específica y de la búsqueda del objeto en la materia fecal.

Ferreyra apunta que, en el caso de los niños pequeños, no sólo hay que estar alerta de que no ingieran juguetes o sus piezas, sino que también se llevan a la boca otros elementos, como monedas o alimentos.

Qué cuerpos extraños

Según la iniciativa Susy Safe Project, el tipo de cuerpo extraño varía en los distintos países, en función de factores culturales y socioeconómicos y también hábitos alimentarios. Entre los más pequeñitos, los orgánicos (como alimentos o productos del jardín), al tiempo que cuando los niños ingresan a la etapa escolar, predominan los artículos de papelería. Entre los primeros citan a las semillas y los maníes. En el caso de los segundos, las tapas de birome, seguidas por las partes de juguetes. Alertan, además, que algunos objetos son “especialmente peligrosos”, y citan entre ellos a los que tienen bordes afilados, porque representan un riesgo de laceración y perforación.

La educación de los adultos cuidadores de niños es determinante para evitar estos accidentes.

Las recomendaciones de los fabricantes

A través de un comunicado, la Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines (Aadeja) brindó cinco consejos para identificar juguetes seguros para los chicos. En primer lugar, señaló que “las indicaciones de uso y advertencias deben estar redactadas con claridad y en español”. Por otro lado, indicó que en el empaque debe figurar un sello diferencial si no son aptos para menores de 3 años. Advirtió que, en caso de ser eléctrico, el juguete debe llevar un sello de seguridad y la electricidad no podrá exceder los 24 voltios.

Alertó que los productos no deben contener “ftalato”, que reacciona con la saliva de bebés y está prohibida por su toxicidad. Finalmente, informó que “los productos deben ser sometidos a ensayos en laboratorios autorizados y certificados ante entidades reconocidas y habilitadas, lo que permite imprimir el sello de Seguridad”.

Cuando la comida es un peligro en potencia

Las mesas festivas suelen tener todos los productos que son potencialmente riesgosos para los más pequeños. La lista de ellos incluye: maníes, semillas, almendras, salchichas, tomates cherry, uvas y aceitunas, entre otros.

Sucede que, por su tamaño, pueden obstruir la parte superior de la laringe, casos en los cuales no pasan ni al esófago ni a las vías respiratorias e impiden, por lo tanto, el ingreso de aire.